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A continuación podrá disfrutar los contenidos que la revista Nómadas publicó desde el número 1, en el año 1994, hasta el número 20, en el 2004.

   
20-nomadas

N.º 20

Producción de conocimiento, hegemonía y subalternidad

Abril de 2004
Disponible en impreso

En esta edición seoptó como tema monográfico por una reflexión que ahonda en un asunto sustancial para los centros de investigación de Latinoamérica: la producción de conocimiento, subalternidad y periferia, reconociendo, de una parte, la crisis de las ciencias sociales y, de otra, las nuevas perspectivas que cuestionan los metarrelatos, las visiones totalizantes y eurocéntricas y que avanzan en la crítica al estatuto de las disciplinas.

La presente edición de Nómadas tiene un carácter especial. De una parte, celebramos el décimo aniversario de la revista, motivo por el cual, con el número 10, decidimos dejar de lado su estructura habitual de secciones; de otra, optamos como tema monográfico por una reflexión que ahonda en un asunto sustancial para nuestro propio trabajo y el de los centros de investigación de Latinoamérica: el de Producción de conocimiento, subalternidad y periferia, asunto abordado principalmente a partir de los análisis y reflexiones desde lo que precisamente se ha denominado "periferia", "sur", "región".

En este sentido, nuestro interés radica en tratar el problema de la producción de conocimiento hoy, reconociendo tanto la crisis de las ciencias sociales como las nuevas perspectivas que cuestionan los metarrelatos, las visiones totalizantes y eurocéntricas, y que avanzan en la crítica al estatuto de las disciplinas. Queremos entonces destacar la producción académica que ha logrado encontrar, especialmente desde la periferia, nuevas formas de relación entre el conocimiento y la sociedad –o la cultura– y que impactan, desde diversas perspectivas, nuestra comprensión de los proyectos tradicionales de lo nacional y de la modernización, y proponen otras vías científicas y políticas sustentadas en el descentramiento, la pluralidad y la relación entre subjetividad y poder, entre otras problemáticas. Desde allí se deriva la estructura de este número 20 de Nómadas.

¿Hasta dónde es posible diferenciarnos del Otro, entendiendo por Otro, al mundo occidental avanzado? La primera sección de la revista intenta dar respuestas a esta pregunta. La forma que escoge para hacerlo tiene que ver con la apremiante necesidad de hacer visible la perspectiva contemporánea de interpretación en las ciencias sociales que explora relaciones posibles entre el conocimiento y la experiencia. De modo peyorativo se ha llamado posmoderna a esta perspectiva que trata de crear mecanismos ontológicos y epistemológicos con los cuales enfrentar la idea de totalidad constituida a partir de lo que, desde hace varios siglos, se considera verdadero, postulación que aun cuando siempre deja de lado la realidad, no ha sido puesta en cuestión ni por el saber de la Ilustración ni por su crítica.

Algunos autores presentes en esta edición, participan del supuesto de que la pluralidad de interpretaciones a la que ha dado lugar la disputa en contra de la idea de la totalidad, demanda construir mecanismos de articulación, como lo sugiere Mónica Zuleta en su reflexión acerca de la vertiente de los estudios culturales latinoamericanos. No obstante, la mayoría de los teóricos que forman parte de esta tendencia, coinciden en la premisa de que tal empeño no puede realizarse mediante el empleo de categorías abstractas pues ello conduciría nuevamente, aunque por otros caminos, a la misma idea de totalidad. Para estos autores, por el contrario, llevar a cabo dicha empresa supone el empleo de nociones comunes que, como lo señala Jesús Martín-Barbero en su análisis sobre los aportes de Hermann Herlinghaus al nuevo pensamiento latinoamericano, tomen del sentido común aquello que articulan. De este modo la realidad, en lugar de vincularse con un modelo ideal, lo hace con la experiencia de la que es capaz un pueblo en su relación con la multiplicidad que lo sostiene, y en su lucha por persistir, resistir y afirmarse. Ejemplos de tal vinculación son, por un lado, el estudio de Nelly Richard acerca de la relación entre sociedad y estética generada por la Escena de Avanzada en el Chile de los años ochenta; y por otro, la propuesta de Robert Connell de constituir una sociología por fuera de las coordenadas metropolitanas.

En el segundo bloque presentamos tres artículos, los cuales con base en reflexiones que abordan los temas de género, educación y políticas públicas, exponen nuevos modos de relacionar la producción de conocimiento, bien con las políticas públicas en educación (Stromquist e Infante y Herrera) o bien con la manera de pensar el género, específicamente en la dimensión de las masculinidades. Más allá de que existan o no coincidencias temáticas, el hilo conductor de este apartado debe comprenderse en el marco del llamado que los autores/as hacen sobre la necesidad de producir saber desde paradigmas "nuevos" que cuestionen ciertas teorías y prácticas. Chopra, por ejemplo, reclama como indispensable asumir los estudios de masculinidad más allá de concebir a los hombres en tanto desempeñan prácticas de apoyo en su rol de esposos; afirma, por el contrario, que es importante ampliar ese espectro, pues ellos también son hijos, padres, hermanos y, en última instancia, las prácticas de apoyo son apenas las maneras como se expresan sus subjetividades. Stromquist, por su parte, aboga por la necesidad de repensar el género en las políticas públicas en educación y por la urgencia de trabajar en una educación con sentido de cambio. Finalmente, Infante y Herrera, luego de analizar el anudamiento entre las políticas públicas en educación y los planes de desarrollo en Colombia en el período 1970-2002, proponen transformar tanto concepciones como prácticas en materia de las políticas públicas, de tal manera que se cuestione el unilateralismo estatal, las visiones técnicas e instrumentales de ellas y, a su vez, se realicen –con la participación activa de los investigadores y académicos– nuevas propuestas que contemplen la participación y la fiscalización del conjunto de la sociedad.

Por otro lado, reconociendo que en el contexto latinoamericano emergen, en las últimas décadas, procesos de organización y movilización social de culturas "glocales" (global- local), que buscan resistir a los efectos nocivos de la globalización, el tercer apartado describe procesos y transformaciones sociales caracterizadas por dos acontecimientos principales. Primero, por el surgimiento de la globalidad imperial: una nueva forma de orden económico-militar-ideológico que subordina regiones, pueblos y economías. Y segundo, por la emergencia de movimientos sociales auto-organizados que fomentan prácticas políticas contra-hegemónicas para re-elaborar esa globalidad imperial; contexto este presentado por Arturo Escobar. Modalidad de prácticas alternativas analizada, por Clara Inés García, a partir de experiencias emanadas de las condiciones de guerra que se viven en el Urabá y el Oriente antioqueño (regiones colombianas) en donde la resistencia de la acción colectiva articula prácticas no violentas dirigidas a socavar el poder del que domina y ejerce la violencia. Otra experiencia, asociada al proceso de desindustrialización, desregulación laboral y privatización de empresas estatales, analizada por Maristella Svampa y María Graciela Rodríguez, ha llevado al colapso de las economías regionales, a la desocupación y al empobrecimiento creciente de la sociedad argentina, pero también ha permitido la formación de organizaciones locales de protesta, y movimientos como el "piquetero". Este movimiento agencia una nueva política de los cuerpos, al reivindicar el derecho fundamental a la subsistencia, a la solidaridad y a la inclusión social; igualmente, construye una memoria popular de la beligerancia –enlazada en una memoria práctica– nítidamente contrapuesta a las narrativas que producen sobre el fenómeno los medios masivos de información. Una tercera experiencia de este tipo, es desplegada, a propósito, del balance de la participación y movilización de los sectores populares brasileños en las últimas dos décadas. Prácticas políticas que se caracterizan por el 'alargamiento del espacio público no estatal' y por la auto-gestión de redes de asociaciones y movimientos que, por un lado, desafían las políticas neoliberales, generadoras de desempleo y exclusión y, por el otro, apuestan por la defensa de una vida digna. Todas estas manifestaciones políticas de los movimientos sociales contemporáneos, confluyen en la reivindicación de la "teoría de la traducción", tematizada por algunos autores siguiendo los desarrollos de Boaventura de Sousa Santos, quien exalta la necesidad de agenciar mejores y mayores comprensiones entre estos movimientos y sus acciones colectivas, sin que ello implique desdeñar sus diferencias y visiones de vida. Son procesos en los cuales subyacen esperanzas para re-imaginar y re-hacer mundos locales y regionales que permitan idear "mundos y conocimientos de otro modo", esto es, "globalizaciones alternativas", generadoras de real resistencia a los poderes hegemónicos, tal como lo sostiene Arturo Escobar en su artículo.

El problema de las migraciones se aborda en el cuarto apartado de la revista; muestra, de una parte, la continuidad histórica de este fenómeno, asociada, entre otros factores, al problema histórico de la pobreza en ciertas regiones y a las distintas formas de violencia étnica, racial y social; de otra, su particularidad en la época actual como consecuencia de los procesos de integración económica y financiera, convergentes con los de fragmentación y exclusión social y cultural. En el mundo, concretamente en Latinoamérica, se ha intensificado la movilidad de los seres humanos, y aun cuando la búsqueda de mejores condiciones de vida es una causa evidente del problema, persisten los elementos relacionados con persecuciones y hechos de violencia. El proceso migratorio se torna difícil de aprehender por la condición ilegal y clandestina de buena parte de los migrantes, pero también por las paradójicas y conflictivas percepciones que conlleva entre "establecidos" y "recién llegados", en donde unos y otros se sienten víctimas; problemática descrita de manera general en el texto de León Valencia quien formula los retos que los gobiernos y organismos de cooperación de América Latina tienen para lograr un tratamiento justo y concertado de la migración, frente al desinterés de los países del Norte y al papel ambiguo de organismos internacionales como las Naciones Unidas. Sergio Caggiano, de su lado, con base en el análisis de la tensión entre centro y periferia dentro del contexto de la inmigración de bolivianos a la Argentina, muestra cómo la misma ha sido por largo tiempo el elemento constitutivo de la producción de conocimiento; el uso de conceptos con pretensiones universalizantes y su aplicación a "objetos" y problemas cualitativamente distintos, dificulta la comprensión de la peculiaridad de los fenómenos y la atinente a los propios conceptos y problemas construidos. Para evitar estos riesgos, el mismo autor presenta como herramienta teórico metodológica la comunicación intercultural pues, según él, aporta una perspectiva crítica, alerta a las operaciones universalizantes de ciertas nociones, al indagar por el espacio de concurrencia/competencia de y por las significaciones de la realidad social. Asunto semejante al que examina Carlos Sandoval en su descripción de la situación de la comunidad nicaragüense en Costa Rica, convertida en un "otro" para el imaginario constitutivo de los nativos de este país, resultando así frecuentemente maltratada, racializada y criminalizada. Se apuesta entonces por la articulación entre diferencia y equidad, consistente en conectar los debates planteados por la política de las identidades y las perspectivas que otorgan prioridad al examen de las inequidades socioeconómicas; reconstruir críticamente las narrativas de identidad; y, en tercera instancia, avanzar en una estrategia de desarrollo regional que permita enfrentar los crecientes procesos de exclusión social.

De otro lado, es evidente que las sociedades rurales latinoamericanas y del mundo han tenido que afrontar cambios estructurales, debido, en buena medida, al modelo de desarrollo global. Por una parte, los cambios demográficos y la contra urbanización proveniente del campo, iniciada en los años 1960 y 1970, el declive de la agricultura, la diversificación, la emergencia agroindustrial, la descentralización política que pretende dar mayor poder a lo local y lo regional, y la aparición de nuevos actores sociales, entre otros fenómenos; y por otra, el enriquecedor momento de debate sobre visiones, enfoques teóricos y conceptuales sobre el tema, son eventos que demandan una nueva comprensión de lo rural hoy, sea bajo un nuevo paradigma como el de la "nueva ruralidad", o mediante el reconocimiento que aportaría una lectura que supere la dicotomía urbano-rural y el papel marginal que se le ha asignado a lo rural tanto en los proyectos de desarrollo, como en las conceptualizaciones que desde las ciencias sociales se hacen de dicho ámbito.

Así, Edelmira Pérez destaca la tensión entre las grandes transformaciones que ha vivido el mundo rural latinoamericano y los rezagos estructurales que impiden la incorporación de las áreas rurales y de sus pobladores en las dinámicas actuales de desarrollo, aportando una mirada particular sobre la situación de Colombia. El texto de Yanko González, muestra una comprensión crítica de lo rural distante de la concepción de éste como un espacio geocultural diferenciado, tal como se plantea desde las ciencias sociales tradicionales. Desde este escenario, destaca la emergencia de la subjetividad juvenil en los entornos rurales latinoamericanos, concentrándose en el caso de Chile. Finalmente, Leonilde Servolo de Medeiros, centrándose en el caso brasileño, y en particular en Movimientos de los Sin Tierra en este país, analiza el doble carácter de la tierra, en su dimensión productiva y en su dimensión multifuncional en la vida de la sociedad, situación que implica reconocer que la tierra además de ser un factor productivo, es un entronque social, económico, cultural y político.

Finalmente, los textos de María Cristina Laverde Toscano y Federico Díaz-Granados, analizan también el tema de lo marginal, visto ahora desde el mundo del arte: la vida y obra del pintor Fernando Oramas en el primer caso, y del poeta Mario Rivero en el segundo; dos escritos rigurosos que invitan a juiciosas reflexiones sobre la creación en el escenario contemporáneo.

De esta manera, el contenido de la edición 20 de Nómadas sugiere la posibilidad de otra forma de comprender la realidad social, convergente, de un lado, con la búsqueda de nuevas condiciones y procedimientos para la construcción de objetos sociales; de otro, con prácticas intelectuales que intentan asumir su responsabilidad social. Así queremos celebrar los 20 números de una revista que invariablemente ha buscado aportar a la reflexión y, por lo tanto, a la transformación de problemáticas cruciales que agobian a nuestras sociedades periféricas.

Tabla de contenido

PRODUCCIÓN DE CONOCIMIENTO, HEGEMONÍA Y SUBALTERNIDAD

I

El lenguaje personal nietzscheano: Michel Foucault y los estudios culturales latinoamericanos
Mónica Zuleta P.

Narraciones sociales y mediación intercultural. El trabajo intermediador de Hermann Herlinghaus
Jesús Martín-Barbero

Una teoría sureña
Robert William Connell

En torno a las ciencias sociales: saberes reguladores y poéticas de la crisis
Nelly Richard

II

Género, educación y la posibilidad de un conocimiento transformativo
Nelly P. Stromquist
Traducción de Diógenes Carvajal

Hombres en familias / hombres y familias: una perspectiva crítica desde la India
Radhika Chopra
Traducción de Diógenes Carvajal
Edición de Mónica Zuleta

Las políticas públicas y su impacto en el sistema educativo colombiano. Una mirada desde los planes de desarrollo 1970-2002
Martha Cecilia Herrera
Raúl Infante Acevedo

III

Más allá del tercer mundo: Globalidad imperial, colonialidad global y movimientos sociales anti-globalización
Arturo Escobar
Traducción de Eduardo Restrepo U.

Resistencias. Análisis comparado de la acción colectiva frente a la guerra en Urabá y Oriente Antioqueño
Clara Inés García

Movimientos sociales y nuevas prácticas políticas en Argentina. Las organizaciones piqueteras
Maristella Svampa

Medios, protesta y experiencia en Argentina
María Graciela Rodríguez

Sociedade civil no Brasil: movimentos sociais e ONGs
Maria da Glória Gohn

IV

El "otro" nicaragüense en el imaginario colectivo costarricense. Algunos retos analíticos y políticos
Carlos Sandoval-García

Conceptos "nacionales" en periferias regionales
Sergio Caggiano

La migración irrumpe en agenda latinoamericana
León Valencia

V

El mundo rural latinoamericano y la nueva ruralidad
Edelmira Pérez C.

Óxido de lugar: ruralidades, juventudes e identidades 
Yanko González Cangas

As novas faces do rural e a luta por terra no Brasil contemporâneo
Leonilde Servolo de Medeiros

VI

La luminosidad de una obra marginal
María Cristina Laverde Toscano

Mario Rivero: el poeta de los hombres anónimos
Federico Díaz-Granados

19-nomadas

N.º 19

Las guerras contemporáneoas

Octubre de 2003
Disponible en impreso

La pregunta que guía el tema monográfico de este número concierne a la necesidad de examinar las múltiples relaciones existentes entre guerra y nación. A través de este interrogante, Nómadas quiere ingresar a la dimensión de la política y, desde distintas ópticas, sugerir la hipótesis de que la manifestación contemporánea del capitalismo promueve nuevas formas de expresión de la guerra que trastocan los antiguos vínculos entre ellas y los estados nacionales.

La pregunta que guía el tema monográfico de este número de la revista Nómadas concierne a la necesidad de examinar las múltiples relaciones existentes en la actualidad entre guerra y nación. De manera que, mediante esta pregunta, Nómadas quiere ingresar a la dimensión de la política y, desde distintas ópticas, sugerir la hipótesis de que la manifestación contemporánea del capitalismo promueve nuevas formas de expresión de la guerra que trastocan los antiguos vínculos entre ellas y los Estados nacionales. Así, se busca debatir el nivel de vigencia o de caducidad de la fórmula de Carl Von Clausewitz que supone que "la guerra es la continuación de la política por otros medios".

Si se asume que la guerra ha sido uno de los caminos por medio de los cuales se han impuesto los distintos ordenamientos globales y que es fruto de las variadas formas de soberanía que han imperado en el mundo a lo largo de la historia conocida –creer en la posibilidad de un mundo exento de guerras no es sino una quimera– no es absurdo proponer que las manifestaciones de la guerra varían al compás de las transformaciones de la soberanía, a pesar de que mantengan aquella propiedad que las identifica: la destrucción de pueblos, de etnias y de culturas. En efecto, aunque los artículos integrantes de este número presentan distintas posturas frente a las relaciones entre guerra y nación propuestas por sus autores, hay una línea que atraviesa a muchos de ellos que insinúa que las guerras contemporáneas poseen particularidades.

¿Cuáles serían las particularidades de las guerras de hoy? De acuerdo con algunos articulistas, la diferencia entre lo de hoy y lo de ayer estriba en la suposición de que se produjo una serie de acontecimientos que invirtió la fórmula de Clausewitz. Los hechos que sustentan esa afirmación si bien tienen que ver con lo ocurrido el día 11 de septiembre de 2001 en los Estados Unidos que dio lugar a la formulación de la política de la guerra preventiva por parte de ese país, comenzaron a manifestarse desde antes: algunos autores los sitúan después de la Segunda Guerra Mundial y, especialmente, a partir de la guerra de Vietnam; otros autores los sitúan a partir del momento en que se llevó a cabo el primer ataque a Irak por las fuerzas conjuntas de la OTAN, el 16 de enero de 1991: así, según los autores, la inversión de la fórmula se relaciona con el inicio de un nuevo modo planetario de soberanía que "hace de la política la continuación de la guerra por otros medios". Aunque hay posturas diferentes en torno a los beneficios o perjuicios de este modo de soberanía, estos autores suponen que una de las consecuencias más evidentes de dicha inversión es que las guerras actuales propician otro tipo de alianzas entre naciones en torno al acto mismo de la declaratoria de guerra. Estas alianzas desvalorizan la declaratoria de guerra por razones geopolíticas de fronteras y, más bien, valorizan intervenciones militares de carácter concertado entre bloques de naciones que conforman fuerzas multilaterales para el ataque a un enemigo omnipotente y omnipresente que amenaza a todo el planeta. La alianza, entonces, se encamina, por un lado, a la ocupación militar del país donde reside ese enemigo y, por otro, a la puesta en marcha de una misma política de seguridad al interior de las distintas naciones como modo para impedir que ese enemigo potencial cuente, en el presente y en el futuro, con los medios para el ataque en aras de proteger de semejante amenaza al mundo representado por las fuerzas multilaterales y, también, al país por ocupar. Lo anterior trastoca permanentemente la composición de los bloques multilaterales de fuerzas, dado que cualquier nación puede cobijar a ese enemigo y, en consecuencia, está en peligro de una declaración de guerra multilateral (cabe anotar que ello es mucho más cierto para las naciones débiles). También trastoca permanentemente las fronteras geopolíticas dado que, con independencia de los niveles de apertura y de clausura de las fronteras, todos los países son atravesados por la misma política de seguridad (vale decir que ello es mucho más cierto para las naciones fuertes).

En relación con lo anterior, otro grupo de articulistas, también desde distintas perspectivas, se centra en discernir la particularidad de las pequeñas guerras de hoy. Tildadas de nacionalistas y libertarias por unos, y de fundamentalistas y terroristas por otros, las pequeñas guerras tienen en común la manera como convocan y conciernen al mundo, así el conflicto sea de baja intensidad y provenga de un pequeño país sin aparente importancia. No obstante esa convergencia, las posturas de este grupo de autores difieren en las formas como cada quien concibe la puesta en marcha del conflicto armado en el contexto de lo nacional y de lo global: para algunos, la nueva soberanía global tiende a hacer desaparecer antiguos modos de manifestación de resistencia política, como la lucha armada revolucionaria, por considerar que están fuera de lugar las banderas del nacionalismo radical y excluyente que esos movimientos armados promueven. Estos autores, en consecuencia, creen necesaria la conformación de otros movimientos de resistencia, transversales, heterogéneos y pacifistas, más acordes con estos tiempos de la globalización; para otros, por el contrario, las resistencias nacionalistas están vigentes en la medida en que, precisamente, se contraponen al proyecto de soberanía que pretende la subordinación de las fronteras locales en favor de la mayor circulación de las políticas económicas globales. Finalmente, otros autores suponen las resistencias por fuera de lugar y, en razón de ello, creen necesaria la adhesión de las naciones, por vías de derecho, a grandes bloques multilaterales que favorezcan la conformación de una democracia plena en todas las regiones del planeta.

Por otro lado, este número también plantea la urgencia de considerar el conflicto interno colombiano en perspectiva. Se sabe que las circunstancias de violencia del país propician los análisis aislados y de coyuntura, como si otros pueblos, en otros lugares, no estuvieran padeciendo situaciones parecidas o como si lo que está ocurriendo no tuviera efectos diferentes a la auto-destrucción, fruto de la supuesta barbarie que diferencian al mestizo, al negro y al indio, del blanco. Así como el problema árabe-israelí no solamente concierne al Medio Oriente, sino que involucra a la mayoría de los pueblos que está buscando un lugar y un espacio para hacer valer su cultura, el conflicto colombiano involucra a la mayoría de los pueblos que está buscando otros caminos para desarrollar un proyecto de nación que rompa con aquel dispuesto por los criollos hace 200 años y que hoy ha sido absorbido por el neoliberalismo. Así, la mirada en perspectiva supone que se comparten con otras gentes y otras naciones, cercanas y lejanas, problemáticas similares y que, si bien se requiere construir caminos singulares para solucionarlas, también se demandan las alianzas en aras de que esos caminos los constituya una variedad de fuerzas heterogéneas, como manera para evitar que se repita, bajo otro nombre y otro disfraz de democracia, ese proyecto nacional blanco, masculino y excluyente.

El diagrama escogido para el desarrollo del tema monográfico está dividido en cuatro apartados, cada uno con pretensiones diferentes. El primero está compuesto por una selección de ensayos que da cuenta de distintas concepciones acerca de la relación entre guerra y nación, desde dos perspectivas críticas de las ciencias sociales de mucha resonancia en la actualidad: la neo-estructuralista y la neo-marxista. El segundo lo conforma una colección de ensayos de distinta índole sobre los conflictos armados que están teniendo lugar en Latinoamérica, como son los de Colombia, México y Perú. El tercero presenta un grupo de artículos que examina algunos de los conflictos armados que se están desarrollando en otras regiones del mundo, tales como el del País Vasco, el conflicto árabe-israelí, la guerra preventiva dentro y fuera de los EU, los conflictos africanos, entre otros. Por último, el cuarto apartado analiza algunos asuntos que conciernen, en general, a las guerras contemporáneas, tales como el papel de las Naciones Unidas en la actualidad, el viejo problema del derecho al abuso sexual que se le otorga al vencedor sobre el vencido, el cual sigue vigente, a pesar de la supuesta humanización de la guerra y la cuestión de las fronteras y la guerra, analizada a la luz de una perspectiva histórica que establece algunas relaciones entre el capitalismo y la guerra y le otorga, desde este perspectiva, una particularidad a las guerras actuales.

Esperamos, pues, que los objetivos propuestos para el número se vean reflejados a través de los artículos que se seleccionaron para hacerlos cumplir. Somos conscientes de que entre los propósitos y la realización siempre hay un hiato que, a nuestro parecer, permite, a la vez que obstaculiza, otras interpretaciones quizás mucho más apropiadas. El tema de la guerra en la medida en que convoca y concierne a la mayoría es polémico y, por ello mismo, no puede hacer gala de una intención única.

Tabla de contenido

LAS GUERRAS CONTEMPORÁNEAS

Paz y guerra
Eric Alliez, Antonio Negri
Traducción de Ernesto Hernández

Bajo la mundialización: crisis y guerra
Rémy Herrera
Traducción de Germán Muñoz

Del internacionalismo al nacionalismo: rumbos del conflicto armado en Colombia
Mónica Zuleta P.

El movimiento zapatista, novedad que rompe las etiquetas
Jorge Alonso

Sendero Luminoso en la encrucijada política del Perú
Heraclio Bonilla

Colombia: Paloma maquiavélica
Ernesto Hernández

Superviviencia y regulación de la vida social: La política del conflicto
Ingrid Bolívar, Lorena Nieto

La resistencia como forma de hacer política del zapatismo ante la IV guerra mundial contra la humanidad
Rafael Sandoval Álvarez


Conflictos, guerra y violencia urbana: interpretaciones problemáticas
Pablo Emilio Angarita Cañas

Experiencia de guerra desde la voz de las mujeres
Elsa Blair, Luz María Londoño

Lo que decimos es
Victoria Elena González M.

Del 11 de septiembre a la ocupación de Irak
Pedro Brieger

Asalto rápido, ataque preventivo. El teatro doméstico de la guerra y las nuevas disidencias
Mary Louise Pratt

La condición árabe
Edward Said

Guerras, normalizaciones, crisis del estado-nación en África subsahariana
Martin Kalulambi Pongo
Traducción de Pilar Lozano Ortiz de Zárate

Violencia sin guerra: La sociedad vasca y el terrorismo de ETA en el umbral del siglo XXI
Santiago de Pablo

Capitalismo, guerra y nación
Johanna Parra Bautista, Miguel Ángel Urrego

Fronteras etnosexuales en zonas de guerra
Joane Ángel
Traducción de Diógenes Carvajal

Naciones… ¿Unidas?
Ana María Miralles Castellanos

PROCESOS DE CREACIÓN

La aventura literaria de Germán Espinosa
Cristo Rafael Figueroa Sánchez

Jorge Reinolds: Del corazón de las ballenas al corazón de los humanos
José Luis Villaveces

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

La responsabilidad social de la universidad
Gerardo Remolina, S.J.

De la "relación universidad-sociedad" a la universidad como un tiempo y un ritmo de vida de la sociedad
Gloria Rincón Cubides

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Transformaciones e interacciones del narcotráfico desde la práctica de la violencia en los años noventa
Liliana Paredes Restrepo

Apuntes sobre historia empresarial: Relatos de algunas experiencias
Elber Berdugo Cotera

18-nomadas

N.º 18

Desafíos de la investigación cualitativa

Abril de 2003
Disponible en impreso

Esta revista se adentra en el tema de la investigación cualitativa lo que significó identificar los principales ejes de la reflexión y el debate actuales. El interés de este número apuntó a abordar discusiones significativas de esta perspectiva investigativa, planteando las dimensiones ética, política y comunicativa como una manera de complejizar el debate tradicionalmente aséptico que se ha dado en torno de ella y de su necesaria relación con la cuantitativa.

Abordar el tema de la investigación cualitativa significó identificar los principales ejes de la reflexión y el debate actuales, pues no queríamos correr el riesgo de presentar un manual de metodologías y técnicas, pobre y necesariamente incompleto; o en su defecto, una compilación de experiencias descriptivas y puntuales que, dado el espacio con el cual contamos, no serían lo suficientemente enriquecedoras. En este sentido, nuestro interés se centró en abordar algunas de las discusiones significativas de esta perspectiva investigativa, planteándonos de entrada las dimensiones ética, política y comunicativa como una manera de complejizar el debate tradicionalmente aséptico que se ha dado en torno de ella y de su necesaria relación con la cuantitativa.

Un abordaje en esta perspectiva, no sólo le da continuidad al debate que planteamos en el número anterior sobre el tema de la relación entre la investigación y las transformaciones sociales, sino que permite visibilizar aquellos otros elementos necesariamente implicados en el ejercicio investigativo que hoy cobran relevancia en el campo académico y en la manera como este mismo campo se inserta en la dinámica de la sociedad contemporánea. Inserción que tiene implicaciones tanto epistemológicas y metodológicas como éticas y políticas. En ese sentido, pensamos y asumimos que tanto la realidad social como el enfoque investigativo y la relación que se establece entre los dos, una de cuyas expresiones es el saber producido, son construcciones situadas espacio-temporalmente, con contenidos y sentidos éticos y políticos y, en última instancia, productos histórico-sociales.

Por supuesto, un primer ámbito de trabajo, por demás necesario, es el de la tensión existente entre las perspectivas cualitativa y cuantitativa. Desde diferentes posiciones y a propósito de distintos temas de reflexión, tanto el artículo de García, que abre la sección monográfica, como los presentados en la primera agrupación, apuntan a proponer modos de integración entre los dos enfoques, lo que implica superar los rezagos de una discusión que se ha dado en términos dicotómicos, excluyentes y en cierto modo reduccionistas. Para Mejía por ejemplo, si bien la oposición en el plano epistemológico es irreconciliable, en procesos de investigación de largo plazo es imprescindible incorporar información tanto cualitativa como cuantitativa en aras de abordar el foco de indagación desde diferentes niveles y de acuerdo a distintas necesidades de investigación. Vasco, por su parte, deja planteada la continuidad entre lo cuantitativo y lo cualitativo en lo que denomina el recorrido cíclico de teorización e intervención-observación. Langebaek, a propósito de una crítica al desarrollo de la arqueología en Colombia, propone la reflexividad como núcleo de desenlace de la contradicción, el cual alude a varios niveles: la relación pasado-presente, la comprensión de la sociedad y la comunidad científica. Finalmente, Castillo deja esbozada la idea de un pluralismo epistemológico y metodológico como un primer paso para la consolidación de nuevas posturas.

El segundo núcleo de artículos lo hemos denominado Verdades y realidades. Muchinik nos hace un recorrido histórico de la noción de verdad señalando ciertos hitos que han, por decirlo así, determinado dicha noción. Verdad teológica y verdad científica, la una con pretensión de ser absoluta, la otra, por oposición al error, se confronta con la realidad. Sólo que entonces, esta realidad es también relativa, y es allí donde Jaillier nos pone en evidencia la tensión entre la realidad y la utopía, entre lo verdaderamente real y la ficción que construimos a través de nuestros procesos cognoscitivos.

Con el tercer bloque de artículos, el cual denominamos Sujetos y escrituras, quisimos plantear que un punto clave de la investigación cualitativa es el problema de la representación del sí mismo y del otro tanto en el proceso de investigación como en los productos comunicativos resultantes.

Desde las implicaciones éticas y políticas, por ejemplo, Susan Street, asumiendo una perspectiva reflexiva y a partir de lo que denomina la crisis de representación, nos presenta los avatares de la inscripción del investigador en una dinámica colectiva de acción política y la traducción de apuestas dialógicas y colaborativas en la noción y la práctica de "conversaciones políticamente sensibles". En este sentido, la producción de conocimiento se instala directamente en devenires éticos y políticos en relación con los sujetos de investigación.

Feixa nos llama la atención sobre la manera como en las historias de vida, en las autobiografías, en la construcción de los relatos de historia oral individual o colectiva, lo que se pone en juego es, por un lado, la dimensión dialógica, la relación intersubjetiva entre los actores y los autores (biógrafos o investigadores) y, por otro, las maneras de aparición y visibilización o invisibilización de los protagonistas, la tensión entre las representaciones y las formas de escritura. Muñoz, por su parte, sobre la base de que la historia oral es siempre una obra colectiva, analiza diversos momentos de su producción narrativa y deja entrever el sustrato comunicativo ya sea en lo que el autor llama la prefiguración de la historia oral en la vida cotidiana, ya sea en el acto mismo de la producción (entrevista) o bien en la fase de integración de las narrativas.

Arango y Castro, a partir de una reflexión sobre sus propias experiencias de investigación en un hospital neuropsiquiátrico, también plantean el problema de la convergencia entre diferentes modos de comprensión, de semiotización y de expresión que atraviesan una relación investigativa con la locura y los "enfermos mentales". Se cuestionan sobre el reconocimiento del otro, en este caso los locos y sus construcciones de mundo, como un lugar privilegiado para comprender, o al menos ver, las rupturas en los órdenes políticos, económicos, sociales y gramaticales del orden establecido.

Como último agrupamiento, denominamos Nuevos ámbitos al conjunto de textos que hacen una reflexión sobre los retos derivados de la relación entre las nuevas tecnologías de la comunicación y la información y la investigación cualitativa. Retos que tienen que ver no sólo con la formulación de interrogantes y búsqueda de comprensiones sobre el lugar y el impacto que los medios masivos de comunicación y las nuevas tecnologías han causado en múltiples ámbitos de la sociedad, sino con la emergencia de entornos con distinto estatuto de realidad en donde se desenvuelven nuevas -y viejas- dinámicas de lo social, lo político, lo económico y lo cultural. Y finalmente, retos que atañen a los procesos mismos de investigación y que cuestionan directamente los planos tanto epistemológico como metodológico.

En este marco, entonces, encontramos el artículo de Echeverría, quien analiza el carácter de esa nueva modalidad de la sociedad que denomina la sociedad de la información y señala la necesidad de construir indicadores cualitativos, pues afirma que hasta el momento han predominado acercamientos y construcciones cuantitativas que obedecen más a la lógica del mercado, a la medición del desarrollo del mercado y la economía en el espacio electrónico, que a la construcción de sistemas de indicadores que permitan orientar nuestras acciones hacia una sociedad civil de la información. Rueda nos plantea dos dimensiones de la problemática: la primera, la reflexión sobre la relación entre la tecnología y el lenguaje (en este caso el hipertexto) y las potencialidades y limitaciones que esto actualmente representa para la investigación cualitativa; la segunda, el nuevo ámbito de investigación que surge en la medida en que, según la autora, las tecnologías de la información están inextricablemente unidas a nuestra naturaleza humana, política, económica, social y ecológica. Finalmente, Ballester, Orte y Oliver, a partir de una investigación concreta sobre parejas de hecho efectuada en España, realizan un análisis sobre la complejidad epistemológica y metodológica de la entrevista y la manera como un software de análisis cualitativo puede ayudar al procesamiento de la información.

Ahora bien, como lectura de conjunto queremos señalar brevemente dos aspectos más que el grupo de articulistas de este número nos deja planteados de manera provocativa. No pocos textos señalan la necesidad de superar el instrumentalismo y el metodologismo procedimental. Con mayor fuerza en García, Mejía, Echeverría, Ballester et al., y sobre todo Rueda, se plantea la demanda de no asumir las técnicas en un sentido puramente procedimental o instrumental, para pasar a analizarlas o tratarlas en virtud de sus influencias mutuas con la naturaleza de los problemas abordados o en su carácter de lenguaje, de narración o de "incesante y compleja actividad hermenéutica de los colectivos heterogéneos" (Rueda). Cerca del llamado anterior se sitúa en Langebaek y en Castillo, una crítica de la reducción de la investigación cualitativa a lo metodológico (procedimental) y la necesidad de avanzar en la construcción y asunción de una epistemología cualitativa de soporte.

Otro aspecto que cobra mayor importancia en el debate contemporáneo, es el lugar que ocupa la noción de reflexividad. A la luz de todo lo mencionado anteriormente, podemos entender no sólo el papel central que juega en los temas y propuestas de los autores, sino especialmente su carácter plural: reflexividad epistemológica, metodológica, ética, política y narrativa. Esta noción es puesta a dialogar con otras más tradicionales como subjetividad, o más emergentes como intersubjetividad, posicionamiento y/o posicionalidad, puesta en tensión con los múltiples contextos y ámbitos de relación entre la investigación, sus actores y el ordenamiento social, con la ubicación sociopolítica, institucional e identitaria de los investigadores, con los espacios de actuación de los "sujetos" de investigación y con el papel mucho más visible de las "audiencias" o "consumidores" de los saberes producidos, o mejor, construidos.

Esperamos entonces, haber cumplido con el objetivo propuesto, esto es, mostrar algunas temáticas y líneas de reflexión actual sobre la investigación cualitativa pero, ante todo, provocar una reflexión crítica que interpela prácticas y decires de la comunidad académica.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

DESAFÍOS DE LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA

Investigación cualitativa como jazz. Variaciones prospectivas de una analogía
Carlos Iván García

Combinación estratégica: investigación sociocultural cualitativa-cuantitativa
Rebeca Mejía Arauz

El debate recurrente sobre la investigación cuantitativa y la cualitativa
Carlos Vasco

Métodos cualitativos y cuantitativos: el caso de la arqueología colombiana
Carl Henrik Langebaek

Lo científico de la investigación cualitativa: viejos dilemas, nuevas posturas
Elizabeth Castillo

Acerca de la verdad
Eva Muchinik

Realidad y visión investigativa social- reflexiva del mundo: entre la utopía y lo real más allá de lo pensable
Erika Jaillier Castrillón

Representación y reflexividad en la (auto)etnografía crítica; ¿voces o diálogos?
Susan Street

La imaginación autobiográfica
Carles Feixa

Construcción narrativa en la historia oral
Darío Muñoz Onofre

Caminantes, artistas y espejos: actores de un viaje in situ en los mundos de la locura
Ana María Arango C. y Gisela Castro C.

Indicadores cualitativos de la sociedad de la información
Javier Echeverría

Tecnologías informáticas: herramientas, metáforas y espacios culturales de investigación
Rocío Rueda Ortiz

Análisis cualitativo de entrevistas
Lluis Ballester, Carmen Orte y Joseph Lluis Oliver

PROCESOS DE CREACIÓN

Calarcá: la revolución de la fisonomía caricatográfica en Colombia
Carlos Alberto Villegas U.

Magdalena León Gómez: una vida consagrada a tender puentes entre las mujeres, el conocimiento y la acción
Lya Yaneth Fuentes Vásquez

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Investigación e investigación formativa
Carlos Augusto Hernández

Investigación formativa e investigación productiva de conocimiento en la universidad
Bernardo Restrepo Gómez

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

"Perfiles urbanos", el resultado de un trabajo estratégico
Alexander Castro Zamudio

El intérprete: tema y variaciones una concepción formativa en construcción desde el proyecto "Hacia un modelo alternativo para la educación musical de jóvenes y adultos a nivel superior"
Ligia Ivette Asprilla

17-nomadas

N.º 17

Investigación y transformaciones sociales

Octubre de 2002
Disponible en impreso

Los artículos de este número coinciden en un punto: el amalgamamiento de las dimensiones de lo ético, lo político y lo epistemológico de la relación entre investigación y transformación social lo que supone, igualmente, que de los investigadores y de los actores de los movimientos sociales y comunitarios depende la visibilización de aquellos rasgos que han de plantearse para pensar y promover una sociedad más democrática, solidaria e incluyente.

Al tratar de establecer las relaciones que se presentan actualmente entre investigación y transformaciones sociales, se imponen un conjunto de retos que pueden clasificarse en los ordenes de lo epistemológico, lo político y lo ético. Esta triada de desafíos principales subyace en contextos complejos y cambiantes trenzados por las diferentes articulaciones de planos locales, nacionales y globales que caracterizan la globalización de la sociedad y la mundialización de la cultura. Una aproximación al debate de los principales aspectos que residen en tales retos es la función principal que cumple el presente tema monográfico.

El artículo Epistemología, ética y política de la relación entre investigación y transformación social introduce la sección monográfica valiéndose de una visión panorámica de los complejos problemas de la relación planteada, enfocando las interdependencias que las dimensiones consideradas suscitan. El carácter de la investigación se problematiza por Cubides y Durán desde las distintas posiciones que el sujeto puede asumir en la realización de su reflexión y práctica, privilegiando aquellas que agencian un futuro posible mediado por las diferencias culturales, la comunicación con los contextos y la transformación social con responsabilidad comunitaria.

El escrito de Edgar de Assis Carvalho recorre algunos de los hilos de la relación desde un enfoque ético-político, exalta la necesidad de hacer visible una ética de la comprensión planetaria como actitud deliberativa y política de resistencia que niegue el progreso unidimensional de la sociedad como un todo e instaure un paradigma ecológico. En este sentido, el autor propone el establecimiento de prácticas educativas y pedagógicas que animen a la formación de investigadores con capacidad de religar los conocimientos y flujos de interconexión de la vida natural y social; para ello enfatiza en la necesidad de una alfabetización ecológica interdependiente.

La tensión entre lo epistemológico y lo político de la relación la retoma Jorge A. Huergo, llamando la atención sobre el carácter estratégico-político de la investigación y la acción de los investigadores respecto de la sociedad que habitan. Su propuesta exalta la constitución de un proyecto de subjetivación o de emergencia del sentido existencial del investigador que refiere al autorreconocimiento de su carácter de sujeto de la crisis y la transformación, a cambio de pensarse y asumirse meramente como un observador e interprete de la realidad, reforzando, por esa vía, el divorcio entre teoría y práctica o entre investigación y transformación social. El sentido existencial se hace visible en la investigación crítica caracterizada por la comunicación del saber académico y el saber empírico —proveniente de los movimientos sociales— con las situaciones de conflicto y recomposición orgánica de las sociedades; así mismo, al reconocer que esta investigación se da en situaciones de complejidad e incertidumbre; y, finalmente, por ser flexible y abierta al contexto que interroga y por el cual es interrogada.

Por otra parte, la visibilización de la tensión entre lo político y lo cultural de la relación entre investigación y transformación social es el propósito del texto de John Beverly quien vincula lo político con la cultura desde una reflexión que tiene su origen en los estudios subalternos latinoamericanos. Su propuesta al tema monográfico reside en la necesidad de reconquistar el espacio de la desjerarquización de la cultura cedido al mercado y al neoliberalismo; formula una invitación para que los investigadores asuman una 'postura de sospecha' que teniendo en cuenta dicha desjerarquización, la apertura hacia la diferencia y hacia nuevas formas de libertad y autodesarrollo, se llegue a un convencimiento de la necesidad de desplazar al capitalismo y su institucionalidad. Convoca al investigador a no refugiarse en la figura del intelectual crítico y, más bien, lo invita a asumir la tarea de realizar una crítica de la razón académica desde sí misma y desde su responsabilidad social como profesional y formador.

Reflexión que continúa Alejandro Grimson desde un posicionamiento central: todo proceso de investigación constituye una acción ética y política lo que permite desafiar los límites de la imaginación social. Tal comprensión establece un diálogo entre los diferentes conceptos, sucesos y actores involucrados en la investigación. Es decir, ésta ha de partir de conocimientos localizados en donde cada sociedad descubra, en sus circunstancias específicas de interculturalidad, qué significa y cómo se construyen sus valores. Según este autor la investigación ha de buscar desestabilizar creencias, saberes y nociones que 'gobiernan' las distintas formas de pensar y actuar, mas no reproducirlas.

Un análisis sobre el sentido del cambio social en la sociedad actual lo expone Martín Hopenhayn, quien considera que el vínculo entre el trabajo intelectual y el cambio societal se difumina dado que los diferentes lugares que ocupan los intelectuales latinoamericanos contemporáneos (academia, medios masivos de comunicación, empresas, gobierno), antes que generar complementariedades y sentido social han generado una mayor división entre ellos, lo cual ha conducido a reducir sensiblemente su protagonismo frente al cambio social. Cambio que pasó a ser visto como crecimiento económico, competitividad externa, difusión de la sociedad de la información, etc., en vez de búsqueda de equidad y progreso social. Su propuesta radica en que los diferentes espacios sociales puedan ser habitados por intelectuales críticos productores de discursos que permitan nuclear, movilizar y resistir en colectivo con miras a lograr la ampliación del sentido del cambio social.

Posibilidad esta última que Rossana Reguillo propone asumir desde y para las ciudades contemporáneas a partir de la constitución de un Proyecto Social del Riesgo que integre tres aspectos principales: desarrollo sistémico urbano, política social ciudadana y reflexividad de las prácticas culturales. La urgencia de tal proyecto reside, según la autora, en los peligros crecientes de la sociedad actual, los cuales son manifestación de las vulnerabilidades de los entes urbanos. Como respuesta se plantea la incorporación de una 'cultura del riesgo' en donde cada actor tenga un rol específico que cumplir; se sugiere, entonces, una co-responsabilidad de los diferentes actores en la 'gestión del riesgo' no como víctimas sino como ciudadanos.

El cambio social desde la perspectiva de una teoría integral de la vida es la apuesta de Carlos Alberto Jiménez. Teoría que comprende una cartografía sobre una visión que reivindique las inter-relaciones entre el ser humano y el entorno desde una lógica de jerarquía del orden natural creciente. Sus postulados conciben la transformación (natural y social) como la inestabilidad necesaria para que los sistemas vivos y no vivos se auto-organicen. Los procesos de cambio se dan a cuatro niveles: intención, conducta, cultura y sociedad; su identificación requiere de una inteligencia espiritual que se caracterice por la autoconciencia (autorrealización), el reconocimiento del otro (espacios culturales) y el comportamiento ético (comprensión ecológica del mundo).

El último escrito del tema monográfico llama la atención sobre los métodos que utilizan los investigadores y su responsabilidad frente a las representaciones discursivas que promueven. Kiran Asher hace énfasis en la necesidad de crear métodos más eficaces para incluir a las mujeres en los procesos y políticas de desarrollo y conservación, con el fin de contrarrestar las representaciones etnocéntricas, esencialistas e inexactas de las mujeres. Representaciones que sirven para reconfigurar o reforzar las relaciones de poder existentes. Asher sugiere la creación de métodos de investigación con capacidad de comprender las subjetividades, los agenciamientos de los actores involucrados así como procurar la defensa del respeto y la autonomía de los conocimientos y prácticas locales.

En síntesis, los artículos incluidos en el tema monográfico coinciden en un punto: el amalgamamiento de las dimensiones de lo ético, lo político y lo epistemológico de la relación entre investigación y transformación social lo que supone, igualmente, que de los investigadores y de los actores de los movimientos sociales y comunitarios depende, en gran medida, la visibilización de aquellos rasgos que han de plantearse para pensar y promover una sociedad más democrática, solidaria e incluyente.

Tabla de contenido

INVESTIGACIÓN Y TRANSFORMACIONES SOCIALES

Epistemología, ética y política de la relación entre investigación y transformación social
Humberto Cubides y Armando Durán

Devaneios de um caminhante complexo
Edgar de Assis Carvalho

Nuevas aventuras de la perspectiva crítica: la investigación "con" la transformación social
Jorge Huergo

La persistencia del subalterno
John Beverley

Los tantos lugares del intelectual latinoamericano
Martín Hopenhayn

Paradojas del conocimiento: valores pluralistas como obstáculo epistemológico
Alejandro Grimson

Gestión del riesgo y modernidad reflexiva
Rossana Reguillo

Visión holoárquica del cosmos
Carlos Alberto Jiménez V.

Textos en contexto: activismo de las mujeres afrocolombianas en el litoral pacífico colombiano
Kiran Asher
Traducción Adriana Escobar

PROCESOS DE CREACIÓN

Enrique Grau: la figuración y sus laberintos
María Cristina Laverde Toscano

Thomas Van Der Hammen: una vida en defensa de la naturaleza
Tomás Estévez

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Prospectiva de investigación en la Universidad Colombiana
José Luis Villaveces Cardoso

Sobre las políticas de investigación en la Universidad
Jorge Charum

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Globalización y medio ambiente: una mirada global con ojos colombianos
Yebrail Alvarez Santoyo, William Alberto Bastidas

Tecnología Corba (Common Object Request Broker Architecture)
Crisman Martínez Barrera

Folclore, música y nación: el papel del bambuco en la construcción de lo colombiano
Miguel Antonio Cruz González

16-nomadas

N.º 16

Subjetividades contemporáneas: producciones y resistencias

Abril de 2002
Disponible en impreso

La revista busca plasmar las maneras como las diferentes líneas de investigación del Instituto han construido preguntas en torno a la subjetividad y, con ello, han creado un campo problemático común, apoyándose en debates que buscan poner en tensión las nociones, conceptos y métodos constitutivos de sus "puntos de vista" para obrar con los objetos de investigación que les son particulares.

Este número de la revista Nómadas busca plasmar las maneras como las diferentes líneas de investigación del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central han ido construyendo paulatinamente una serie de preguntas en torno a la subjetividad y, con ello, han ido componiendo un campo problemático común, apoyándose en debates que buscan poner en tensión las nociones, conceptos y métodos constitutivos de sus "puntos de vista" para obrar con los objetos de investigación que les son particulares. Esta tensión, necesaria al proceso investigativo, interpela y convoca a otros autores que desde sus propias perspectivas participan también en la construcción de la pregunta por el sujeto y cuyas "lecturas" hacen contrapunto a los textos del DIUC.

El tema monográfico se ordena alrededor de las siguientes cuestiones mayores: los modos de producción de subjetividad, la constitución de identidades y la posibilidad de lo singular, en la dialéctica que esto supone, a saber, sujeción y resistencia. En efecto, algunas de las problematizaciones que ocupan a los investigadores de las ciencias sociales tienen que ver con la indagación, en la contemporaneidad, por aquello que instaura lo que los individuos pueden ser y hacer, lo que los gobierna, lo que los reconoce. Problematizaciones que, emplazando al individuo como objeto de conocimiento, elaboran (en el sentido de trabajar en ello), los saberes y las formas de dominación que lo inducen a hacer suya una verdad con la cual constituirse como sujeto.

Los modos de producción de subjetividad, es decir, la diversidad de prácticas, técnicas y estrategias que concurren en la formación de un determinado régimen de subjetivación, responden entonces a la multiplicidad de campos en los que el individuo es objetivado como sujeto, a las tecnologías con las que esta objetivación opera en él y a los aparatos o marcos institucionales que la instauran. Procesuales y, por ello dinámicos, los modos de producción de subjetividad son concomitantes con las formaciones sociales que hacen una época, que hacen del individuo un sujeto de su tiempo. Los campos de objetivación del sujeto se corresponden entonces con estas formaciones sociales situadas en una determinada temporalidad, en este caso lo contemporáneo, y en un determinado lugar, en este caso Occidente.

Regímenes de subjetivación en los cuales el individuo es preguntado, nombrado, ordenado, regulado, homogeneizado, intervenido, moldeado, desde las formaciones sociales que le son inherentes. Así, por ejemplo, los modos de la producción económica, los de la pertenencia social, los de la comunicación, los de la ciencia, entre muchos otros, entendidos como constitutivos de las formaciones sociales particulares de una época, los cuales, en cuanto diferencian, separan, especializan, objetivan al sujeto como sujeto económico, sujeto de comunicación, sujeto moral, sujeto de saber, sujeto de gobierno.

Asimismo, cada uno de estos campos, o ellos en su conjunto, pone en marcha tecnologías con las cuales producir la forma de subjetivación que requiere, técnicas y estrategias de normalización, de disciplinamiento, de control, de individuación, de homogeneización. En suma, modos de hacer que responden a determinados saberes y que, a la vez que modelan al individuo según lo que le es dado ser, lo conducen a reconocerse a sí mismo bajo esa forma de ser. También pone en marcha a las instituciones que hacen funcional el conjunto constitutivo de los regímenes de subjetivación, al ser éstas quienes realizan las operaciones por medio de las cuales se aplican las tecnologías. Instituciones tales como la escuela, la familia, la fábrica, que, por ejemplo, disciplinan al individuo para formar al hombre "blanco, americano y medio", en síntesis, al sujeto normal.

Así entendida, la producción de subjetividad constituye, en última instancia, el modo como cada cual es reconocido y se reconoce a sí mismo, como es pensado y se piensa a sí mismo, como es moldeado y opera sobre sí mismo, como es identificado y se fija en su propia identidad.

Estas configuraciones logradas por los diversos regímenes de subjetivación, tienen su punto de inflexión en el momento en que desde ellas y con ellas se bosquejan los entornos de lo singular. Así, la producción de los individuos en el capitalismo actual no opera sólo en un sentido de maquinarias puestas en marcha para normatizar sino que implica también la producción de aquello que permite crear una noción de diferencia particular a cada sujeto; diferencias y particularidades que son hábilmente comercializadas por el mercado en las industrias de la identidad y los estilos de vida que de allí se generan.

De este modo es que el "yo" singular, mediante un ejercicio reflexivo, enuncia su condición echando mano de tales mecanismos para ordenar su biografía-eje del tiempo interiorizado-y posicionarse en el entorno social-eje de los espacios de la interacción-. Tiempos y espacios múltiples en la medida en que en su dimensión subjetiva, en las narrativas que hacemos de nosotros mismos, ya no son ni el tiempo histórico como tal ni el entorno social estructural sino los fragmentos de ambos; tiempos interiores no siempre ligados a cronologías lineales sino fluctuantes entre las velocidades del cambio o las inercias de un tiempo que no fluye, prolongados como en cámara lenta para, en todo caso, mantener las relaciones de poder. Posiciones que no son permanentes, como quiso ver la sociología funcional con su idea de los roles y los libretos sociales, sino que se mueven en juegos de negociaciones inestables y en constante modificación.

Entre el mundo de las tecnologías que subjetivan y los mundos de lo singular, se encuentran una serie de instancias en las que se debate la relación con los otros, las formas de la convivencia, los tipos de pertenencia y los sentidos de lo grupal y lo colectivo. A manera de movimientos entre lo global y lo local para algunos, de tensiones entre la masa y el individuo, como dicen otros, o de ruptura del límite entre lo cibernético y lo orgánico anunciada por otros más, se bosquejan en las sociedades actuales otras formas de la socialidad y del estar juntos que en medio de estertores preparan los lienzos para los nuevos rostros y las nuevas miradas de las subjetividades contemporáneas.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

SUBJETIVIDADES CONTEMPORÁNEAS: PRODUCCIONES Y RESISTENCIAS

Ni lo mismo ni lo otro: La singularidad de lo juvenil
José Fernando Serrano Amaya

Cómo se negocia una posición de sujeto intermedia: muchachos entre once y catorce años, masculinidades y educación escolar
Ann Phoenix
Traducción Adriana Escobar

Tiempo y construcción biográfica en la "sociedad de la incertidumbre"; reflexiones sobre las mujeres jóvenes
Carmen Leccardi
Traducción: María Valentina Tirrini

Del sujeto de la norma al individuo del control
Gisela Daza y Mónica Zuleta

Cultura de la guerra y contemporaneidad: ¿la "purificación étnica" es una práctica "de otros tiempos"?
Véronique Nahoum-Grappe
Traducción Gisela Daza Navarrete

Crisis o revaloración de la identidad en la sociedad contemporánea
Renée de la Torre

La subjetividad y las perspectivas de la inteligencia artificial -en el horizonte de la naturalización de la fenomenología
Germán Vargas Guillén

Subjetividade & educomunicacao: matizes antropológicos
Marcos Ferreira Santos

De la historia de las ideas a la historia conceptual: hacia una hermenéutica historiográfica posgaosiana
Luis Arturo Torres Rojo

Narración e imaginarios identitarios. Paradojas y pistas de reflexión
Hermann Herlinghaus

PROCESOS DE CREACIÓN

Los arnedo: maestros del jazz en tiempos del éxodo
Rafael Serrano

Gutiérrez Girardot y la pasión crítica
Alfonso Carvajal

CIENCIA UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

La crisis de las profesiones en la "sociedad del conocimiento"
Jesús Martín-Barbero

Globalización, universidad y conocimientos subalternos: desafíos para la supervivencia cultural
Santiago Castro-Gómez y Oscar Guardiola Rivera

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Desarrollo alternativo y contabilidad pública: hacia una línea de investigación
Gabriel Rueda Delgado

Entre la semántica del discurso y los hechos de guerra: una plataforma para la toma del poder
Jorge Eliécer Durango Argel

La narración globalizante: un periodismo para el ciudadano del mundo
Liliana Paredes Restrepo

15-nomadas

N.º 15

Conflicto, educación y diferencia cultural

Octubre de 2001
Disponible en impreso

Son dos las propuestas teóricas del tema monográfico de esta revista: la necesidad de posibilitar desde la educación la emergencia de las diferencias culturales y de las nuevas formas de la política; y la importancia de impulsar articulaciones entre la cultura y la política, entre los discursos y las prácticas sociales y culturales, entre proyectos individuales y colectivos y entre el desarrollo de la autonomía, el respeto a la libertad y el fomento de la solidaridad.

Es un hecho que durante las últimas décadas el sistema mundial capitalista se ha esforzado por encontrar caminos para mantener la estabilidad y la hegemonía económica, social, militar, ideológica y cultural de los centros de poder. A pesar de lo anterior, los momentos de crisis económica y social del sistema –como el que vive el mundo actualmente– se han multiplicado haciendo evidente que la gestión de estas crisis afecta, sobre todo, a las sociedades y a los pueblos más vulnerables. La globalización económica –estrategia que el capital ha adoptado buscando superar los momentos de recesión– ha traido aparejada la mundialización de la cultura como consecuencia, al menos parcial, del inmenso desarrollo de las redes informáticas, las herramientas tecnológicas y los medios de comunicación. Estos dos fenómenos han transformado profundamente las sociedades y las culturas, que, de hecho, se fragmentan continuamente, multiplicándose, al mismo tiempo, las tensiones y los conflictos al interior de cada una de ellas y entre sí.

Los problemas del sector educativo, que indudablemente tienen que ver con las circunstancias mencionadas anteriormente, se han incrementado durante los últimos años puesto que allí se viven intensamente los conflictos sociales y culturales. Realidad patente en nuestro país ya que en él confluyen, por una parte, las confrontaciones armadas, las profundas iniquidades e injusticias, el irrespeto a la vida y la lucha entre intereses económicos de muy distinta raigambre (el narcotráfico, los latifundistas, los monopolios transnacionales, el Estado, etc.) y, por otra, los acelerados cambios culturales de la sociedad colombiana contemporánea a los que son especialmente sensibles las nuevas generaciones. El tema de este número de Nómadas: la relación entre conflicto, educación y diferencia cultural, resulta entonces fundamental para la comprensión de estas realidades.

La educación en Colombia y en otros países de Latinoamérica ha vivido importantes transformaciones desde hace algún tiempo; en el caso de la escuela, en particular, se han dictado disposiciones que buscan mejorar su clima democrático, incentivar la participación de los distintos actores educativos, regular la convivencia y organizar la tarea académica. Sin embargo, como lo muestran algunos de los trabajos aquí referenciados, aún persisten muchos sus problemas tradicionales como la iniquidad y la discriminación; el carácter fuertemente autoritario de su organización; la atmósfera de violencia y de crisis en sus interacciones; y, la poca incidencia de la mayoría en las decisiones escolares básicas, situación ésta que intensifica sus conflictos y se encuentra asociada a la calidad de su ejecutoria educativa. No obstante, es indiscutible el papel que debe cumplir la educación en la conformación de una cultura política democrática que permita reestructurar el orden social y enfrentar el autoritarismo dentro y fuera de la escuela. Para esta tarea, un abordaje positivo y transformador del conflicto que promueva prácticas como las del diálogo entre las diversas formas culturales, la confianza frente al otro, el respeto a las decisiones compartidas y a las normas acordadas democráticamente, los métodos alternativos de tratamiento de las diferencias evitando su judicialización, etc., resulta de la mayor trascendencia. El conflicto, en este sentido, actuaría como factor de crecimiento, dispositivo formativo y reconstructor de poderes. Esto en la medida en que se acepte también que muchas veces alude no solo a lo diferente sino a las desigualdades básicas de la sociedad; de ahí la necesidad de efectuar su reconstrucción histórica y permitir la emergencia de utopías que permitan hablar del mundo "en múltiples colores y sentidos". De la relación entre política, culturas y conflicto se da amplia cuenta en el primer apartado de nuestro tema monográfico.

La escuela es entendida por varios autores como un espacio ecológico de cruce de culturas, cuya responsabilidad específica es desplegar la mediación reflexiva de los múltiples influjos que las distintas culturas ejercen permanentemente sobre las nuevas generaciones. Se trata, más concretamente, de un escenario en donde se presentan pugnas culturales por el sentido; en especial, como lo plantea Jorge Huergo, entre la cultura escolar –concepto que alude de manera general a lo propio y más arraigado de la escuela tradicional, esto es, al conjunto de prácticas, saberes y representaciones producidas y reproducidas en la escuela que transforman desde dentro la cotidianidad social, pero que se extienden más allá de la escuela y tienden a la organización racional de la vida social–, y la cultura mediática –término que hace referencia a la capacidad modeladora que sobre el conjunto de prácticas sociales tienen los medios masivos y las nuevas tecnologías, generando un proceso de transformación en la producción de significados–. De ahí que en el segundo apartado se llame la atención sobre la autonomía parcial de las culturas que conviven en el ámbito escolar y sobre el papel del conflicto en el proceso de reproducción social, de modo que al abordarlo pueda comprenderse cómo se ejerce la dominación política. Dicha capacidad reproductora y hegemónica de la cultura escolar, se pone de presente en el modo como se están apropiando en muchas instituciones las nuevas tecnologías y en el surgimiento de "representaciones tecnoutópicas" que sobredimensionan las posibilidades transformadoras de estos recursos; peligro frente al que se ubican por otra parte, quienes ejercen oposición total a los mismos. Resulta entonces de la mayor importancia hacer un llamado a la reflexión pedagógica crítica sobre el desarrollo de competencias tecnológicas y sobre el uso de las nuevas tecnologías en la escuela. Así mismo, desnaturalizar las relaciones de poder en los procesos de alfabetización pedagógica, transitar hacia zonas de diferencia cultural, y diseñar innovaciones pedagógicas que se apoyen en el carácter dinamizador del conflicto para transformar la escuela tradicional constituyen una tarea fundamental.

Por otra parte, es evidente que en el marco de la globalización se ha generado una gran diversificación de las culturas a la cual responden los complejos términos de multiculturalismo, pluralismo cultural e interculturalismo. El primero de estos conceptos (multiculturalismo) ha surgido en el contexto anglosajón como medio para incluir derechos colectivos multiculturales dentro de los regímenes liberales. Los teóricos comunitaristas, sin embargo, han rechazado esta pretensión pues consideran que la inserción en comunidades históricas y lingüísticas precede a cualquier sentimiento de identidad nacional y por tanto a cualquier decisión individual. Por su parte, los neomarxistas, han prevenido sobre el uso ideológico del multiculturalismo liberal, ya que para ellos el énfasis en las "políticas de diferencia" ?género, raza, nacionalidad, etc.? elude el factor socioeconómico que sostiene todas las iniquidades del capitalismo. Otros autores han considerado que detrás de la política multicultural perdura la triunfalista civilización europea, blanca y racionalista que hoy vuelve a autoproclamarse como la cultura principal con respecto a la cual se predica una pretendida apertura a las demás y han formulado, a cambio, el concepto de interculturalismo. Ante esta situación es claro que solo un modelo diferenciado de racionalidad, fundamentado discursivamente, puede respaldar una educación verdaderamente crítica; se trata de ir más allá del multiculturalismo para situarse en la praxis de una democracia radical, dinamizada mediante la deliberación. Resolver democráticamente la tensión entre pertenencia y apertura cultural, supone desarrollar una teoría relacional de la diferencia que evite la "alterificación" del otro: asumirlo como extraño o como enemigo. Se pretende así trascender esta autocomprensión para que los grupos en conflicto construyan nuevas alternativas de convivencia a partir del reconocimiento dinámico de las diferencias. El reto es construir conjuntamente expectativas de futuro: "construir sentido en colectivo". No obstante, diversas experiencias muestran que cualquier proyecto educativo de este tipo debe inscribirse en una dinámica de transformación política y cultural que enfrente las profundas desigualdades y segregaciones culturales de nuestros países y permita la reconfiguración de las relaciones de poder.

El término conflicto ha sido asumido por los articulistas de este número de Nómadas desde una posición crítica y constructiva: se ha renunciado a una comprensión esencialista a la manera de valoraciones o dicotomías absolutas, para hablar, en cambio, de multiplicidad de fuerzas con movilización continua de flujos y conexiones heterogéneas. En el plano de la formación de los sujetos este entendimiento significa que en el cruce entre individuación y socialización emergen singularidades y diferencias como manifestaciones de distintas necesidades e intereses; por ello la educación debe tornarse plural, propiciar la construcción de códigos nuevos, la polifonía y la interdiscursividad. Por otro lado, el concepto de 'cultura del conflicto', denominación referida a las normas, prácticas e instituciones concretas de una sociedad particular relacionadas con el manejo de la conflictividad, puede ser resignificado desde una gestión comunicativo-educativa de los conflictos. Lo anterior supone propiciar un ideario que involucre el reconocimiento de la creatividad como capacidad inherente del ser humano para dar cuenta de la particularidad de los diversos procesos sociales sin desconocer las orientaciones globales y el carácter cambiante de la realidad.

El apartado final del tema monográfico presenta analíticamente un conjunto de experiencias que bien pueden verse desde la anterior perspectiva de gestión; en una primera instancia, muestra como la acción comunicativa posibilita llegar al consenso buscando el interés colectivo más justo, mientras que la acción estratégica intenta resolverlo favoreciendo solo el interés propio; en segundo término, describe como los mecanismos innovadores para el abordaje de la violencia en las escuelas se dificultan cuando existe un clima de desconfianza, miedo y distanciamiento de las orientaciones de los órganos superiores y, sobre todo, cuando no se permite la suficiente participación de los actores de la comunidad educativa; en tercer lugar, explica como la políticas homogenizadoras, propias de una educación asimilacionista de la diversidad lingüística y cultural, ponen en riesgo el principio de igualdad de oportunidades e incluso la supervivencia de ciertas culturas indígenas; finalmente, plantea la manera como una concepción etnocéntrica, ciega al entendimiento de los cambios culturales contemporáneos, imposibilita la construcción de acuerdos intersubjetivos entre personas con visiones diversas y contradictorias sobre el concepto "vida buena" y, en consecuencia, el desarrollo de procesos democratizadores en la escuela colombiana.

En síntesis, son dos las propuestas teóricas que fluyen a lo largo de nuestro tema monográfico y que se encuentran interrelacionadas: primera, la necesidad de posibilitar desde la educación la emergencia de las diferencias culturales y de las nuevas formas de la política; segunda, la importancia de impulsar múltiples articulaciones, a saber: entre la cultura y la política, para desde ahí comprender los conflictos; entre los diversos discursos y prácticas sociales y culturales, para que podamos vivir juntos en medio de las diferencias; entre los proyectos individuales y los proyectos colectivos (institucionales o no) de tal manera que sea posible construir un mejor futuro para nuestras sociedades; y entre el desarrollo de la autonomía, el respeto a la libertad y el fomento de la solidaridad, indispensables para constituir subjetividades democráticas. En buena medida, la nueva articulación, planteada entre la comunicación y la educación, y desde la cual se formuló este número de Nómadas, ha permitido dilucidar las anteriores.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

CONFLICTO, EDUCACIÓN Y DIFERENCIA CULTURAL

Gobierno escolar: cultura y conflicto político en la escuela
Humberto J. Cubides C.

Construir educativamente el conflicto. Hacia una pedagogía de la negociación cultural
Marco Raúl Mejía J.

Conflicto educativo y cultura política en Colombia
Martha Cecilia Herrera, Alexis Pinilla Díaz, Raúl Infante Acevedo

Articulacões comunicativos e caos: arriscando conceitos para o tema
"conflicto, cultura e educacão"

Angela Schaun

¿Tecnoutopía en la escuela? La necesidad de una pedagogía crítica
Rocío Rueda Ortiz

Nociones del conflicto en actores escolares
Carlos Eduardo Valderrama H.

Desbordes y conflictos entre la cultura escolar y la cultura mediática
Jorge A. Huergo

¿Educar para la inserción social o reconstruir lo colectivo en colectivo?
William Fernando Torres

La educación, creadora de relaciones posibles
Marco Fidel Vargas Hernández, Alberto Rincón López

Educación intercultural y democracia: ¿más allá del multiculturalismo?
Leonardo Tovar González

Participación y conflicto en la educación básica
Germán Muñoz G.

Una versión auténtica de nuestros conflictos
Celia Matilde Giraldo P., Ester Sofía Gutiérrez C.

Um esboço das políticas públicas de redução da violência em meio escolar no Brasil
Marilia Pontes Sposito

Por una educación para la diversidad
María Trillos Amaya

Aprendizaje, cultura, cultura de la cultura, "c" elevado al cubo, y así sucesivamente
Francisco Gutiérrez Sanín

PROCESOS DE CREACIÓN

Juan Antonio Roda. Sus tránsitos por los colores de la luz
María Cristina Laverde Toscano

La Corporación para Investigaciones Biológicas. Misión: investigar y formar
Alonso Hoyos

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Evolución o creación, genomas y clonación
Emilio Yunis

El proyecto del genoma humano. Apuntes para una historia
Jaime Bernal Villegas

El genoma científico
Luis Fernando García

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Re-significación de la historia política nacional en la narrativa de los años noventa
José Aladier Salinas Herrera

El teatro como estrategia pedagógica para la expresión escrita
Alba Julieth Cortés García

Agentes de software móviles
Crisman Martínez Barrera

14-nomadas

N.º 14

Construcciones de género y cultura escolar

Abril de 2001
Disponible en impreso

Este número centra sus análisis en torno a los procesos de construcción de feminidades y masculinidades, a partir de hallazgos y teorizaciones del proyecto "Arco Iris: una mirada transformadora a las relaciones de género en la escuela", adelantado por el Iesco en Bogotá; de resultados de estudios sobre las prácticas docentes, vistas desde la perspectiva de género en Colombia y de la investigación internacional en este campo.

Con el tema monográfico que hoy presentamos, Nómadas completa dos números dedicados a la reflexión sobre el género. La edición número 6, publicada en abril de 1997 y a la cual denominamos Género: balances y discursos, logró un estado del arte sobre el conocimiento académico e investigativo alcanzado en torno a esta problemática, mostrando énfasis temáticos y analíticos particulares inherentes al feminismo, la masculinidad y la homosexualidad. La mirada de entonces aludía más al ámbito colombiano.

La sección monográfica de la edición 14 que estamos entregando centra sus análisis en torno a los procesos de construcción de feminidades y masculinidades, a partir de los hallazgos y teorizaciones del proyecto Arco Iris: una mirada transformadora a las relaciones de género en la escuela, adelantado por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central (DIUC) en Bogotá; también a partir de los resultados de estudios sobre las prácticas docentes, vistas desde la perspectiva de género en Colombia y de un conjunto significativo de la investigación internacional en este campo en el que concurren estudiosos y estudiosas de reconocida trayectoria cuyos trabajos se vienen desarrollando desde países como Finlandia, Inglaterra, España, Argentina, Estados Unidos y Australia. Este fundamento investigativo inherente a las colaboraciones de Nómadas, parte constitutiva ya de su lenguaje, aleja los escritos del discurso especulativo e incluso ensayístico, y apuesta decididamente a compartir los abordajes metodológicos, los encuentros y conceptualizaciones rigurosas en este caso sobre las relaciones de género en la escuela, dueñas, las más de las veces, de referentes de investigación de corte etnográfico, sin desdeñar la contribución de enfoques históricos o de perspectivas más preocupadas por lo cuanti-cualitativo.

El mapa trazado para este número organiza los escritos desde cuatro coordenadas que enrutan las reflexiones alrededor de las tramas culturales que se tejen en la escuela, la relación entre los discursos y las prácticas de los (las) docentes, las maneras como se aborda el conocimiento en distintas áreas del saber y del hacer escolar y las nuevas propuestas encaminadas a fracturar las polaridades de género auspiciadas por esta institución.

La primera, referida a las tramas de la cultura escolar, presenta una propuesta teórico-metodológica para el análisis cualitativo de las relaciones de género en la escuela; asume el aparato escolar como escenario propicio al entrecruce de diversas influencias culturales, desde esas endógenas como podrían serlo las culturas académica e institucional y la atmósfera sociomoral, hasta aquéllas que ponen en evidencia el conjunto de lo social en el cual concurren la política, la multiculturalidad o la ciudadanía.

La segunda, alude a los discursos y prácticas de la docencia desde donde se contrastan las narrativas de maestros y maestras en torno al género con sus prácticas pedagógicas y con sus trayectorias profesionales; apela directamente a unos y a otras para examinar las falencias que arrastra el modelo coeducativo y los ejes y potencialidades que pujarían por su necesaria transformación.

La tercera, convoca investigaciones particulares sobre los distintos abordajes del conocimiento adentrándose en el análisis de dos áreas curriculares específicas: las matemáticas y la educación física en el propósito de estudiar no sólo el peso de las diferencias y estereotipos de género en el desempeño intelectual y corporal sino las implicaciones que estas perspectivas acarrean en los procesos de subjetivación.

Finalmente, la coordenada fracturas de la polaridad da cuenta de estudios llevados a cabo recientemente en torno a la construcción de la masculinidad así como de estrategias pedagógicas de género aplicadas en los últimos años en numerosas instituciones educativas del mundo.

Una mirada de conjunto a estos apartados y al de los artículos que los constituyen permite, por otra parte, señalar distintos tránsitos temáticos que, no obstante haber surgido en momentos diversos de las últimas décadas -algunos de ellos traslapados-, denotan el valor social de la ciencia y la investigación y pueden entenderse ya como un acumulado sobre las construcciones de género en la escuela; acumulado que lejos de perfilarse como propuesta homogénea y en mesurada evolución, se configura como un campo de tensiones:

Del sexo al género. Es el tránsito más antiguo en tanto se remonta a mediados de los setenta; sin embargo, sus planteamientos guardan plena vigencia pues como lo señalan distintas de las investigaciones concurrentes en este número de Nómadas, gran parte de las interacciones desarrolladas en los centros educativos, de las normativas institucionales y de los imaginarios que las soportan, adolecen de una esencialización que demanda de los y las estudiantes comportamientos fundamentados en creencias de que "por naturaleza" o como efecto de la diferenciación anatómica sexual existen modos "correctos" de ser mujer o de ser hombre y como tales se constituyen en un a priori de la socialización. En oposición a ello, algunos de los autores y autoras invitados (as), abordan los procesos sociales de construcción de las subjetividades generizadas femeninas y masculinas, presentes en los centros educativos, y analizan críticamente los costos que tales procesos conllevan en las relaciones con el conocimiento y en el conjunto del desarrollo de las potencialidades humanas. Desde la conceptualización de determinados artículos, la noción de generización se hace equivalente a la de corporización, lo que implica un reconocimiento de la materialidad del género visto como cuerpo pues examina el conjunto de prácticas y discursos que configuran la corporeidad y, por lo mismo, el género de niños, niñas y jóvenes en la escuela.

De un modelo singular a uno plural. Hasta los años ochenta la fuerza de la argumentación radica en los procesos psicológicos de internalización de los roles de género como pautas culturales demandantes. La investigación posterior debilita esta óptica universalizante al poner de manifiesto la historicidad y variabilidad de los modelos de feminidad y masculinidad y enfatizar las interdependencias mutuas, entre otros, con los sistemas económico y social. Este tránsito es coherente entonces, con el paso de una perspectiva psicologista a una etnográfica y socioconstruccionista que subraya el impacto de variables como la edad, la clase social, la etnia y la cultura de referencia y que, en diálogo con ellas, ve la subjetivación como un proceso de construcción interaccional escenificado en culturas locales específicas.

Del género como sinónimo de lo femenino a una perspectiva relacional. El género adquiere en los últimos años un estatus relacional en tanto el estudio de las relaciones en él involucradas y las motivaciones hacia una transformación positiva y equitativa de las mismas dejaron de ser asunto exclusivo de mujeres para entenderse ahora como problema que atañe a la sociedad toda. Empieza a superarse una escisión hasta cierto punto mecánica y simplista de asumir a las mujeres como víctimas y a los hombres como victimarios, para comprender que existen jerarquías –muchas de ellas opresivas, violentas y deshumanizantes–, al interior de los grupos tanto femeninos como masculinos. Distintos artículos fundamentan conceptos como regímenes, sistemas y estructuras de género, relativizando así una cierta obsesión por las identidades genéricas como ejes de la vivencia social. Esto lleva a pensar que, como lo señala Connell en uno de sus trabajos, la construcción y reconstrucción de las relaciones de género configuran "un proceso político que afecta el balance de intereses en la sociedad y la dirección del cambio social" en su conjunto.

También la escuela, espacio de las reflexiones sobre el género en esta edición de Nómadas, ha protagonizado distintos tránsitos entre los cuales aquél que la rescata de su condición de simple reproductora de ideologías, discursos y saberes para entenderla ahora como escenario dialéctico del poder, resulta fundamental en los análisis de diferentes artículos. Los estudios críticos, sin lugar a dudas, erosionan el ideal burgués de la escuela como potenciador de la igualdad social y develan sus mecanismos de reproducción del statu quo. Sin embargo, corrientes contemporáneas de la sociología crítica y los trabajos de Foucault, particularmente, trascienden esta frontera y abren las compuertas posibilitando el entender a esta institución como un escenario también de resistencia a prácticas y concepciones retardatarias de la generización. Por ello, el asunto del poder no reduce su importancia sino que, por el contrario, adquiere renovados bríos tras el análisis de sus dispositivos específicos en el ámbito escolar: de orden ideológico, interaccional y pedagógico los cuales, por otra parte, suelen encontrarse distantes de la superficie organizativa institucional o de sus directrices normativas y documentales para anidarse cómodamente en lo que conocemos como el currículo oculto.

Desde otro ámbito, si bien el modelo coeducativo se asumió en su génesis como conquista para construir una igualdad de oportunidades educativas hacia las mujeres, varios artículos señalan cómo el manejo del modelo, no su filosofía, terminó convirtiéndolo en numerosos casos en un simple aparato formal que, ciertamente, contribuyó en el incremento de la escolarización femenina, además de posibilitar espacios compartidos por hombres y mujeres; sin embargo, al mismo tiempo, permite contenidos y tonos interaccionales reproductores de diferencias en el acceso al conocimiento y de minusvaloraciones sociales, desarrolla pedagogías excluyentes en áreas específicas como la educación física o las matemáticas y continúa auspiciando un régimen fáctico de separación por sexos disfrazado de ropaje coeducativo. Quizás estas evidencias son las que llevan a Susan Bailey, una de las autoras, a considerar este modelo como una "estafa" tanto para las muchachas como para los muchachos de las escuelas contemporáneas. Esta crítica no significa avalar incondicionalmente, como se experimenta en algunos países, la creación de nuevos espacios unisexuales o la separación por sexos para el desarrollo de asignaturas como matemáticas y ciencias; implica generar una conciencia de la escuela como institución y de los y las docentes como grupo en torno a los aprendizajes diferenciales impartidos para los distintos géneros en los mismos contextos educativos.

Esta conciencia y nuevos desarrollos investigativos, unidos a necesarios debates públicos, podrían allanar el camino hacia el desarrollo de estrategias pedagógicas que promuevan la verdadera equidad de oportunidades educativas y permitan el logro de las aspiraciones originarias de la coeducación. Si así avanzamos, estaríamos contribuyendo, por demás, a unas nuevas teleología y política de las ciencias sociales que harían visibles los procesos sociales que actúan en contra de la equidad y la igualdad de la educación y del conocimiento, y permitirían la democracia y la justicia social para todas y todos…


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

CONSTRUCCIONES DE GÉNERO Y CULTURA ESCOLAR

Los fragmentos del calidoscopio. Una propuesta teórica metodológica para el análisis cualitativo de las relaciones de género en la escuela
Angela María Estrada A.

Mapeando el género y la ciudadanía en las escuelas
Janet Holland, Tuula Gordon, Elina Lahelma
Traducción Adriana Escobar

Atmósfera socio-moral en escuelas bogotanas desde una perspectiva de género
Manuel Ricardo Toro Velásquez

Educación, aculturación y género. Reflexiones desde la investigación en el nuevo contexto multicultural de Cataluña
Grupo ELIMA

Entre la instrumentalización y el recelo: género y educación bajo el franquismo
Jordi Roca I. Girona

Tecnologías de género y carrera profesional docente: desafíos de las mujeres en un sistema educativo "feminizador"
Graciela Morgade

Las prácticas pedagógicas de maestras y maestros del distrito capital. Una mirada a los roles de género
Imelda Arana Sáenz

Estafando a las muchachas y a los muchachos
Susan Bailey

El peso de la prueba: Diferencias de género y relevancia de los estereotipos en el desempeño matemático
Ryan P. Brown y Robert A. Josephs
Traducción Adriana Escobar

La pedagogía del cuerpo como bastión del género
Carlos Iván García S.

Juntos pero no revueltos. La educación física mixta en clave de género
Pablo Ariel Scharagrodsky

Educando a los muchachos: nuevas investigaciones sobre masculinidad y estrategias de género para las escuelas
R.W. Connell
Traducción Adriana Escobar

PROCESOS DE CREACIÓN

María de La Paz Jaramillo y los colores de la vida
Lina María Botero

Conversando con Federici
Carlos Augusto Hernández y José Granés S.

CIENCIA UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

La universidad y la paz en Colombia
Suzy Bermúdez Q.

Universidad, conflicto, guerra y paz
Angelo Papacchini

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

La construcción del P.E.I.:intersubjetividad y escritura
Gloria Rincón Cubides

Herramientas informáticas para el análisis cualitativo
Diógenes Carvajal Ll.

13-nomadas

N.º 13

La singularidad de lo juvenil

Octubre de 2000
Disponible en impreso

Tomando como base los desarrollos de la Línea de Investigación sobre Jóvenes y culturas juveniles del Iesco, esta edición propone a la discusión una serie de investigaciones que desarrollan pistas y recorridos por lo juvenil de ningún modo completos o resueltos; más que dar cuenta de una totalidad, estos textos se concentran alrededor de preguntas básicas sobre las formas en que se constituyen las cosmovisiones juveniles, sus procesos creativos y sus prácticas.

Cuando en 1996 se preparó el número 4 de Nómadas dedicado al tema de lo juvenil, la investigación sociocultural al respecto apenas emergía en el contexto nacional; por ello, dicho número quiso hacer un primer estado del arte que llamara la atención de la academia y las instancias de política pública sobre la importancia de una comprensión localizada y capaz de diferenciar la multiplicidad de aspectos que inciden en la situación actual de la población juvenil y de las llamadas culturas juveniles.

Tomando como base los desarrollos de la Línea de Investigación sobre Jóvenes y Culturas Juveniles del DIUC, la edición trece de Nómadas se ubica en un lugar contrario al de un estado del arte y propone a la discusión una serie de investigaciones en curso que indagan y desarrollan pistas y recorridos por lo juvenil de ningún modo completos o resueltos; más que dar cuenta de una totalidad, estos textos se concentran alrededor de preguntas básicas sobre las formas en que se constituyen las cosmovisiones juveniles, sus procesos creativos y sus prácticas.

Los artículos que presentamos no se instalan de una manera fija en su campo de trabajo y más bien, navegan por él, lo cruzan desde miradas muy propias con intencionalidades precisas; viniendo de los estudios culturales, la comunicación, la investigación sobre culturas urbanas o de aproximaciones sociológicas y antropológicas difíciles de encasillar, varios textos son precisos al momento de delimitar los alcances de sus trabajos así como las metodologías y herramientas usadas, lo cual permite al lector un acercamiento a la variedad de perspectivas desde las cuales se aborda lo juvenil en este momento. En este sentido, una lectura entre líneas de los artículos permitiría observar las lógicas desde las cuales los jóvenes y/o sus culturas, como sujetos y temas de investigación, van adquiriendo forma en la medida en que se consolidan unas perspectivas, unos modos de representación, ciertos marcos teóricos.

¿Qué imágenes de la juventud surgen de estos textos? Una primera, y que tal vez subyace a todos, es la condición difusa de su propia especificidad; bien porque se vea la juventud a manera de un tránsito hacia la vida adulta, se la asuma como un grupo poblacional definido desde la cuestión etaria o se la asocie con ciertas expresiones culturales-la música, por ejemplo-en la mayor parte de los textos lo juvenil se dibuja y desdibuja en medio de las producciones, los consumos, la vida urbana y la multiplicidad de tensiones que conforman la contemporaneidad-las estéticas del instante y la repetición, la fragmentación del tiempo, los movimientos ex-céntricos y límites, el orden del exceso, lo efímero y lo caótico-. Como agua entre los dedos, lo propiamente juvenil—si es que existe—pareciera escurrirse en los textos y más bien, dar espacio para otra comprensión de la cual apenas se nos presentan los primeros linderos.

Tres terrenos, al menos, parecieran configurar esta comprensión de lo juvenil: uno, permite mapear las narraciones desde las cuales los sujetos configuran sus biografías particulares, sus cursos vitales, sus experiencias y sus prácticas; nos encontramos con investigaciones que desde lugares tan diversos como las empatías con el satanismo, las respuestas a momentos vitales críticos, la conformación de planes de vida, las experiencias de la violencia o los gustos musicales, apuntan a señalar las pulsiones contemporáneas por el individuo, en medio de las cuales pareciera tomar forma la singularidad juvenil.

Recurriendo a trabajos recientes sobre la subjetividad, esta tendencia comprensiva desplaza las inquietudes clásicas en los estudios de juventud y adolescencia por el proceso evolutivo y las etapas vitales hacia los mecanismos de individuación que construyen sujetos “juveniles”. De una juventud “natural” resultado de la biología, y por ello dada por hecho, se pasa a otra, definida desde y por el acto narrativo mismo: narración que al instaurar una ubicación espacio-temporal en las biografías marca los terrenos en que aflora la particularidad juvenil. Queda planteada sin embargo la cuestión por la “autoría” de tales relatos que hacen la juventud y la multiplicidad de imbricaciones que se dan entre unos y otros-los jóvenes que se narran a sí mismos, los jóvenes narrados por el mundo adulto, la juventud creada por los medios y el consumo-,lo que convierte a la conformación de la subjetividad realmente en un hecho intersubjetivo, internarrativo.

Un segundo terreno, también deslindado de los artículos, muestra que el abordaje a la juventud desde las narrativas requiere ser cruzado con la comprensión de una serie de experiencias culturales que llevan a los propios sujetos más allá de sus límites y los sumergen en terrenos contradictorios donde lo que habitan son las pasiones y las estéticas: entramos al mundo de las sensibilidades puras. Vienen a colación entonces las experiencias de ciertos jóvenes dentro de grupos religiosos, los conciertos y las fiestas que se prolongan por horas e incluso días, las socialidades fugaces que irrumpen en el límite del placer causado por el riesgo, la transformación del conflicto en danza.

En estas experiencias los extremos se tocan y se borran las polaridades en el instante mismo, en lo efímero, en la efusión de las emociones que genera un partido de fútbol o un ritual carismático de liberación. Allí, aquello que desde el mundo adulto del orden y la norma es visto como desorden o caos, como “violencia juvenil” o “pérdida de valores”, como oposición entre la carne y el espíritu, anuncia nuevas corporalidades, da pie a otras formas de resolver el conflicto que no pasan por la lógica racional y excede los sujetos trascendentes de la cristiandad y la modernidad.

Un tercer terreno por el que también exploran los textos de esta edición hace las veces de canal por el que fluyen las narrativas de lo singular, las experiencias del exceso, las fugas de la norma: nos referimos a los consumos culturales, que han sido por tiempos una de las claves principales para el abordaje de la juventud contemporánea.

Más allá de la descripción de los hábitos y las rutinas que diferencian y asimilan, que crean distancias y empatías entre sectores sociales, entre unos jóvenes y otros, los consumos culturales ponen en escena el orden de la ficción, en su sentido estricto-la simulación-al volverse metáforas desde las cuales se llena de contenido lo juvenil, y por ende, se le da existencia. El consumo cultural se vuelve ficción también en su pretensión globalizadora que sin embargo choca con el peso de las particularidades locales y la permanencia de determinaciones estructurales a las condiciones de existencia de los sujetos. Ficción, finalmente, al hacer de lo virtual-tecnológico, en sentido restringido y “posibilidad de ser” en sentido amplio-,el sabor de una época que multiplica los estilos, las representaciones y las puestas en escena de las identidades.

Finalmente, la investigación sobre “jóvenes”, “culturas juveniles” o solamente sobre “lo juvenil” pareciera debatirse entre la tendencia a consolidarse cada vez más como un campo específico de trabajo mediante la creación de redes, programas de formación e instituciones encargadas de la producción de conocimiento y acción social, y una resistencia a la ubicación y a la definición que se fuga hacia nuevos campos del saber o, sencillamente, desaparece cuando se la nombra. Al fin y al cabo, ya lo habían dicho los Caifanes: “parecemos nubes que se las lleva el viento”.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

LA SINGULARIDAD DE LO JUVENIL

“Menos querer más de la vida”. Concepciones de vida y muerte en jóvenes urbanos
José Fernando Serrano Amaya

“En ese momento todos estaban contra mí”: momentos críticos en las narrativas de transición de los jóvenes
Rachel Thomson, Robert Bell, Janet Holland, Heila Henderson, Sheena McGrellis y Sue Sharper
Traducción de Adriana Escobar

El lugar desde los márgenes. Músicas e identidades juveniles
Rossana Reguillo

Joven e experimentações da violência no Brasil: estética da destruição, sociabilidades limítrofes
Rosamaría Luiza de Melo Rocha

“Nacidos para la batalla”
Adira Amaya Urquijo y Martha Marín Caicedo

Generación@ la juventud en la era digital
Carles Feixa

Jovenes em São Paulo Lazer, consumo cultural e hábitos de ver t.v.
Silvia Helena Simões Borelli

Jóvenes e identidad en el ciberespacio
Sergio Alejandro Balardini

Con y sin Satán: ser un satanista o un adorador del demonio en un país luterano
Merja Hermanen
Traducción Adriana Escobar

Sangre: valencias culturales e identidades juveniles en el contexto colombiano
Víctor Julio Restrepo, Sandra López, Beatriz Vélez

Jóvenes cristianos: ¿entre la polaridad del bien y del mal? El juego de la balanza
Betty Sánchez Sarmiento

Nomadismo juvenil
Michel Maffesoli
Traducción de Gisela Daza

PROCESOS DE CREACION

“Mi cuerpo encuentra su voz y el artista su camino”
Álvaro Restrepo Hernández

Elogio a la afrigería
Jaime Arocha Rodríguez

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Ética e investigación biomédica
Fernando Sánchez Torres

Receta para hacer lo imposible. Acerca de las consecuencias ético-políticas de los paradigmas actuales de investigación en ciencias sociales
Oscar Guardiola Rivera

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

La escuela en la formación de ciudadanos
Alvaro Chaustre Avendaño, Oscar Pulido Cortés y Claudia Rojas Castillo

Educación superior y medio ambiente
Cesar Humberto Arias Pabón

Otra década perdida: políticas públicas de juventud en la región andina
Germán Muñoz González

12-nomadas

N.º 12

Trabajo, globalización e inequidades

Abril de 2000
Disponible en impreso

La globalización acarrea cambios profundos en los ámbitos económico, social, político y cultural de las sociedades de hoy. Quizás el económico ha sido uno de los más afectados y, dentro de él, la dimensión del trabajo incuestionablemente resulta objeto de transformaciones responsables de las crisis que estremecen particularmente a países como Colombia. Esta es la razón por la que la globalización y el trabajo son eje central de esta edición.

El proceso de globalización viene acarreando cambios profundos en los ámbitos económico, social, político y cultural de las sociedades contemporáneas. Dentro de esta pluralidad de espacios quizás el económico ha sido uno de los más visiblemente afectados y, dentro de él, la dimensión del trabajo incuestionablemente resulta objeto de significativas transformaciones, en gran medida responsables de las crisis que estremecen hoy al mundo y particularmente a países como Colombia.

Es la razón para que, desde los avances de la línea de investigación del Diuc centrada en el estudio de las Identidades, la temática del trabajo, la globalización y las inequidades que esta última incrementa –de manera diferenciada conforme se pertenezca a los centros o periferias del mundo o de los países–, se convirtiera en eje de la sección monográfica de esta décima segunda edición de Nómadas. Consideramos un compromiso ético, académico y político del Diuc aportar elementos sustantivos para la discusión de esta compleja problemática.

Por supuesto un tema tan sensible es susceptible de las más disímiles miradas que comprometen distintas perspectivas teóricas, diferentes lecturas e interpretaciones conducentes a la identificación de alternativas para, dentro de los relativos márgenes de autonomía de sociedades como la nuestra, construir y gestionar propuestas que, cuando menos, propendan por la humanización de un capitalismo que en el relance de sus apuestas de desarrollo se torna más implacable que nunca. Así mismo, el mundo del trabajo puede ser visto desde múltiples tópicos: lo fabril-urbano, lo agrario, lo sectorial, lo sindical; sus comportamientos diferenciados según variables de clase, de género o de edad... Son parte de los retos a los que Nómadas busca responder con esta entrega.

La aludida globalización ha implicado cambios en las relaciones de producción, en las formas de organización laboral y, según algunos analistas, ha puesto en duda incluso la existencia del mundo del trabajo, acorde a su conocida fisonomía capitalista. Emerge como una salida provocada por la presencia de grandes excedentes de capital y se impone desde el postulado que legitima la economía de mercado en tanto, se dice, potencia las economías locales, las vuelve más productivas y competitivas y las hace menos irracionales.

Soportada en el avance de la ciencia y la tecnología, la globalización supone entonces una nueva organización de la economía, de la producción y de las finanzas; desde aquí los capitales circulan convertidos en información, buscando los más altos márgenes de rentabilidad y seguridad, a través de redes que saben identificar las oportunidades del mercado, más allá de las tradicionales regulaciones estatales. Una nueva organización que, otra vez, parte de inequitativas fortalezas: las de los países del centro que les permiten captar la mayor parte del ahorro y la inversión del mundo, conquistar los más sólidos mercados y consumir la más amplia porción de la producción del planeta; en tanto, aquéllos de la periferia, y en aras de sus fortalezas poco competitivas, deben asumir la contraparte de esta lógica económica regulada, como dirían Amín y Herrera en su escrito para este número de Nómadas, "unilateralmente por el capital mundialmente dominante" que así cuestiona la tan mencionada "libre" apertura de los mercados.

Acaso las urgencias economicistas reducen la globalización a su dimensión económica desconociendo miope y peligrosamente sus capacidades para permear y penetrar las más disímiles instancias de la vida social. Algunos teóricos como Renato Ortiz, reconocen el fenómeno de la actual mundialización de la cultura que, distante de imposiciones exógenas con pretensiones homogenizantes, supone un proceso transformador del sentido de las sociedades contemporáneas. Globalización aludiría a la economía y a la técnica como instancias que involucran una cierta unicidad relativa al componente tecnológico que la sostiene –apropiado sí diferencialmente de acuerdo a los desarrollos de los distintos países y regiones–; mundialización de la cultura convoca universos simbólicos en los que convive la diversidad –de lenguas, religiones, etnias, etc.– y da cabida a factores de orden político al articular niveles diferentes de la realidad social. Es desde aquí donde la mencionada miopía resultaría poco rentable al pensar en los procesos de transformación de nuestras sociedades.

Superar la crisis capitalista que suponen los capitales flotantes ávidos de rentabilidad, implica cambios en los aparatos productivos y en las formas de organización de las distintas sociedades: aquéllas que según su lugar en el planeta –centro o periferia– se insertan positiva o negativamente, activa o pasivamente en la ineludible globalización. Son cambios que involucran lo legal, lo político, lo laboral, desde las demandas de la llamada "liberalización" del mundo del trabajo; esto es, flexibilizar lo laboral, liberalizar precios y salarios, debilitar las "rigideces sindicales", reducir el gasto público, entre otros, privatizando los servicios públicos, abolir las regulaciones del comercio exterior dando cabida a la "libre" apertura de los mercados. En otras palabras, es someter a los países, particularmente a los del Tercer y Cuarto mundos, al llamado "ajuste estructural" desde lineamientos conservadores liderados por los organismos internacionales.

Las consecuencias de tal ajuste –distinto para países hegemónicos o subalternos y, dentro de ellos, diferente si se trata de los dueños de las riquezas o de las clases trabajadoras–, con Ricardo Antunes se sintetizan en la desproletarización del trabajo industrial fabril, con mayor intensidad en las sociedades avanzadas; creciente expansión del trabajo asalariado en el sector servicios que, con más énfasis en las regiones industrializadas, supone un intenso proceso de asalaramiento de los sectores medios; heterogenización del trabajo con la incorporación de amplios sectores femeninos; subproletarización intensificada, manifiesta en la expansión del trabajo parcial, temporal, subcontratado, cercano o inmerso en la informalidad; subproletarización que desde uno u otro ámbito habla de la precariedad del empleo y la remuneración, de la desregulación de las condiciones de trabajo hasta ahora vigentes, es decir, de la ruptura de contratos sociales que directa o indirectamente regulaban los mundos laboral y social.

Ajuste que a escala global –pero con mayor impacto en el Tercer Mundo– ha significado una expansión sin precedentes del desempleo estructural que, en la reducción del proletariado industrial, incrementa el subproletariado moderno. Un desempleo que afecta todos los sectores laborales, incluido en trabajo intelectual cuyas transformación conducen a que se hable hoy de la intelectualidad de masa, como nueva capa de trabajadores igualmente precarizada, jerarquizada y explotada por una industria que no sabe valorizar la riqueza inmensa de la creatividad.

Son parcialmente algunas de las mutaciones del mundo del trabajo, unidas a la tendencia a la individualización de la relación salarial y a los procesos que, según países y ramas de la producción, demandan índices crecientes de calificación o descalificación de la mano de obra asalariada. Mutaciones que sin lugar a dudas merman la capacidad negociadora de los trabajadores y, las posibilidades de fortalecer sus organizaciones y sus luchas.

Estos son parte de los problemas que en el apartado inicial de la sección monográfica de este número abordan distintos teóricos desde perspectivas y lugares diversos que, entre otros, muestran los contrastes entre un capitalismo expansivo y uno en contracción y uno en contracción, aportando elementos sustantivos a un debate no sólo necesario sino urgente. La segunda parte, reconoce la diversidad de lo laboral señalada en los artículos anteriores y, en consecuencia, las posibilidades de múltiples abordajes investigativos. El mayor número de estos escritos recoge estudios que involucraron acercamientos empíricos a ámbitos diversos del trabajo: urbano, agrario, femenino, infantil, de maquilas, así como a los entornos sindicales; sus resultados, las más de las veces, corroboran lo teóricamente planteado. En vía de ejemplo, en el dominio del empleo colombiano la supuesta inflexibilidad laboral no era la causa del creciente desempleo: en la flexibilización asumida hace ya varios años, se redujeron los costos laborales y el incremento en el número de desempleados continua. El trabajo agrario, el de las mujeres, los niños, la salud ocupacional de los trabajadores y las condiciones laborales de las maquiladoras de México, en verdad han sido blanco nítido de las fuerzas globalizadoras. Se evidencian cambios que no pueden reducirse a la anunciada desaparición de la clase obrera: en las condiciones laborales ratificando las precariedades anunciadas y que demuestran cómo "se complejizó, se fragmentó y se hizo más heterogénea la clase-que-vive-del-trabajo".

En el tercer apartado de lo monográfico es manifiesta la ausencia de miradas investigativas que asuman esa distancia garante de reflexiones y argumentaciones "neutrales", rigurosas que permitan ubicar el problema obrero en el contexto mundial del cual hace parte. De cualquier manera, dos de los escritos de este capítulo encuentran que no obstante la reducción de la clase obrera y del número de sindicalizados en el mundo, este movimiento ha encontrado formas de acción que permitirían pensar en la recomposición del sentido histórico de la organización sindical, posibilitadora de acuerdos internacionales, de articulaciones de las organizaciones gremiales con la sociedad civil y de una más activa participación política que, en el caso colombiano, tiene su mayor expresión en la reciente creación del Frente Social y Político como opción partidista alternativa, distante de organizaciones de izquierda o derecha tradicionales.

Por último, tres millones de desempleados colombianos, esto es, el 20% de su Pea, presiona para que sociedades como la nuestra inicien la búsqueda de caminos alternos, conforme lo revela el escrito del movimiento Los de Abajo. Como lo plantean, entre varios, Amín y Herrera, se requiere con urgencia "la organización de las víctimas de la polarización capitalista –en tanto– sólo ellas pueden librar las luchas para transformar el mundo". Es un imperativo histórico el que emerjan fuerzas locales activas capaces de formular la propuesta de un nuevo contrato social que modifique las reglas que actualmente ordenan la distribución del ingreso, del consumo y las decisiones de inversión. Fuerzas que logren la reconformación de un Estado eficaz, comprometido con estrategias de desarrollo interno y externo; dueño de la capacidad para impulsar proyectos de integración que reconceptualizando lo regional, posibiliten negociaciones colectivas interregionales desde lo político y desde lo económico.

Es la premura por reflexiones que permitan la construcción de una propuesta capaz de aunar las fuerzas sociales en todas las regiones del planeta "para la construcción de un mundo multipolar y democrático en el que la interdependencia organizada permitiese mejorar las condiciones de su participación en la producción y en el acceso a mejores condiciones de vida".


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

TRABAJO, GLOBALIZACIÓN E IENQUIDADES

El sur en el sistema mundial en transformación
Samir Amin, Rémi Herrera
Traducción Gisela Daza

Apostillas acerca del postrabajo
Arturo Torrecilla

La metamorfosis en el mundo del trabajo
Ricardo Antunes

La cultura como verdad: pobreza latinoamericana
Ana María Rochietti

Permanencia y cambio en la cultura de las clases subalternas
Richard Vinyes

Globalización, relaciones laborales y desigualdades
Hugo Fazio

Intermitentes, peticionarios e indocumentados. Los nuevos personajes de la economía–mundo
Mauricio Lazzarato
Traducción Ernesto Hernández

Ajuste macro, política monetaria y empleo
Jorge Iván González

La cuestión agraria como enfoque y como problema
Carlos Salgado

El trabajo doméstico no remunerado en la economía
Fabiola Campillo

Del neocorporativismo a nivel fabril. Maquilladoras y sindicatos en la ciudad de Chihuahua – México
Patricia Ravelo y Sergio Sánchez

Género, raza y estrato: Asimetrías en el sector financiero. Santa fe de Bogotá
Ricardo Barrero Tapias

Impacto de la globalización sobre la salud de los trabajadores colombianos
Ricardo Briceño A.

El trabajo infantil en Colombia: tendencias y nuevas políticas
María Cristina Salazar

Sindicalismo y política: Los trabajadores colombianos ante la globalización neoliberal
Miguel Ángel Urrego y Jaime Gómez

El sindicalismo y la globalización. ¿Demasiado viejos para los nuevos tiempos?
Libardo González

Frente a una economía deshumanizada: Alternativas para los 'de abajo'
Grupo "Los de abajo"

PROCESOS DE CREACIÓN

Santiago garcía entre la historia y la premonición
Jorge Manuel Pardo

Enrique Pérez Arbeláez o la segunda expedición botánica
Santiago Mutis Durán

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

La universidad y la vigencia de la cultura académica
Carlos Augusto Hernández

Los bonos educativos y la crisis de la universidad pública
Javier Torres Parés, Adel Gutiérrez Tenorio y Jorge Humberto Miranda Vásquez

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Escenarios de un proyecto educativo institucional. Una propuesta en construcción
María Cristina Laverde Toscano

¿Quién compra? El consumidor real o el estereotipado
Ingrid Zacipa I.

III juego de asociaciones libres o pintura de aproximación al buñuelismo
Luis Carlos Muñoz Sarmiento

11-nomadas

N.º 11

Las familias contemporáneas

Octubre de 1999
Disponible en impreso

Este número está dedicado a la investigación sobre la familia contemporánea. El esquema del tema monográfico responde a un diagrama que diferencia las prácticas y técnicas de la familia en cinco ámbitos: provisión, cuidado, castigo, alianza y sexualidad. Este panorama evidencia el surgimiento de un nuevo modo familiar: aquel donde el hombre, la mujer y el niño ya no constituyen la tríada, sino dan lugar a la individualización.

Este número de la revista Nómadas está dedicado a la investigación acerca de la familia contemporánea, ejemplificando con ello algunas de las tendencias actuales de la ciencia social. Basándonos en la línea de trabajo del DIUC sobre socialización y violencia, nos hemos propuesto mostrar el estado de desarrollo de los estudios en esta temática, considerando tanto la producción colombiana como aquella realizada en algunos países latinoamericanos y europeos. El esquema del tema monográfico responde a un diagrama funcional donde se diferencian las prácticas y técnicas propias de la familia en cinco ámbitos distintos: provisión, cuidado, castigo, alianza y sexualidad, situando de esta manera los diversos estudios.

Los artículos publicados se inscriben en los desplazamientos sufridos por las ciencias sociales como consecuencia de la crítica a los postulados cientificistas de universalidad, expresados en la necesariedad del objetividad y mensurabilidad, requisitos del rigor. Crítica que al destronar las leyes y los modelos busca establecer otras estrategias para la construcción de los objetos sociales, a través de distintos ordenamientos de aprehensión de lo real y de sistematización del dato que da cuenta de lo empírico.

Mientras el camino para que los estudios sociales adquieran el estatuto de cientificidad los obliga a plegarse a las ciencias naturales, la crítica persigue la creación de un espacio particular que los identifique en cuanto ciencia y, simultáneamente, los diferencie. De hecho, la supremacía de la objetividad fuerza a la adquisición de un estatuto de veracidad, en un ejercicio que pone en contacto una abstracción producto de lo puramente intelectual, con mecanismos técnicos resultantes de procedimientos estandarizados. El destierro de la ley científica y, por tanto, de la verdad, permite el ingreso de la subjetividad al campo de la ciencia al trastocar al tiempo la abstracción y la técnica.

Desde una primera perspectiva, la construcción del objeto al liberarse de sus ataduras universales entra en un terreno regido por la posibilidad y ya no por la verdad, donde su legitimidad depende de sistemas consensuales de reconocimiento, que le imponen nuevas demandas. En primera instancia, los límites objetuales se trazan en la lógica de lo comunicable, aquella partícipe de la opinión que se legitima a través del consenso. En segunda instancia, las herramientas de acceso y sistematización del dato son definidas por los sistemas de comunicación de cierta comunidad académica, forzando al empleo de una técnica que permite su codificación y propagación. Por último, la vinculación entre lo abstracto y lo concreto se imbrica en la tecnología, diestra para registrar directamente lo real sin requerir de ninguna traducción y para intelectualizarlo por medio de procedimientos informáticos de ordenamiento del dato. Lo subjetivo es así objetivado, al insertarse en lo tecnológico, garantía de su veracidad, al tiempo que lo veraz está sustentado en la presentación directa de lo real, situando al investigador en una cierta distancia con su objeto.

No obstante, lo consensual no es la única opción generada por la crítica aludida. Existe una segunda forma de aproximación que sujetándose a los procedimientos que garantizan el rigor de la postura naturalista, inscribe también sus hallazgos en la posibilidad, puesto que requiere explicitar el modelo y justificar su uso. Aunque podría considerarse un modo tradicional de ciencia, su realización lleva implícita una variación que desplaza el estatuto del dato a ilustración del hecho, requiriendo para su legitimidad la no pretensión de universalidad y sustentando su veracidad en la especificidad de la casuística. Ello la obliga, en primer término, a definir exhaustivamente su objeto de manera tal que éste tenga por límite las herramientas de su valoración, con miras a abolir cualquier intersticio entre su denotación y su descripción empírica. En segundo término, a establecer una correspondencia entre dicha exhaustividad y la herramienta, forzando a esta última a un máximo de especialización y de precisión, de manera que su utilidad se subordine al objeto. En tercer término, a sustentar tal precisión en un modo acumulativo de legitimidad que supone a la verdad como un sistema aditivo de pequeños hallazgos. Lo subjetivo resulta así subsumido en lo objetivo, al constituir una mínima parte de una realidad que nunca se completa.

Y una tercera perspectiva emerge que rompe por completo con la separación entre lo subjetivo y lo objetivo y en consecuencia entre lo natural y lo social, proponiendo una vinculación de la experiencia con la idea, donde cada una es el elemento genético de la otra, de manera que la división entre lo abstracto y lo concreto pierde su razón de ser. Por ello lo real no es el objeto que está por fuera del sujeto, ni éste es algo distinto de lo real, siendo una construcción que depende de su afectación mutua. Se trata así de un modo de la ciencia no sustentado en la legitimidad, en la verdad, o en la argumentación. En lugar de consenso, busca describir las condiciones que le obligan a adoptar un punto de vista, instaurando una crítica sostenida en evidenciar las relaciones que dan forma a la realidad. En lugar de lo veraz, se orienta a componer un real posible, dando cuenta del acontecimiento en el que éste se produce. En lugar del argumento, pone en relación elementos heterogéneos a través de la afirmación. Ello le supone, en primera instancia, un distanciamiento pero no de su objeto, sino de la realidad en la que está inmersa, obligándola a discernir aquello que la afecta y sus modos de afección. En segunda, la ruptura con cualquier teleología, puesto que no hay punto de partida ni final, solo proceso. Finalmente, una relación de proximidad con el dato que a la vez es experiencia e idea.

La investigación sobre la familia responde a esta crítica, la cual, a nuestro juicio, enfrenta y alía la razón y el afecto, dando así cabida a una mirada distinta de la institución, donde prima el personaje acompasando las luchas sociales reivindicativas. En algunas ocasiones, habla la víctima, el niño y la mujer, a través del murmullo de los testimonios que a manera de chismes, se tornan datos, evidenciando una realidad, la del sometimiento. En otras habla el victimario, el hombre, quien también por el testimonio se justifica y justifica su crueldad. A veces hablan las instituciones de fomento investigativo que susurran al oído los caminos por los que la ciencia puede advenir utilidad. Por último, se manifiesta la experiencia, armando las extrañas conexiones que dan forma al sometimiento y a la crueldad, pero ya no de la víctima ni del victimario, sino de la condición de la existencia en Occidente.

Al señalar las tendencias recientes de la investigación, queremos sobre todo hacer referencia al atolladero en el que, a nuestro juicio, están inmersas las ciencias sociales. La apertura al espacio de lo subjetivo, aunque las convoca a inventar otros modos de praxis, en ocasiones las encierra en sus propios prejuicios, que sin ninguna crítica, sobrevuelan las pesquisas, tornando los estudios en círculos viciosos, donde el dato dice lo que el investigador quiere que diga, convirtiéndose en arma para fundamentar una postura.

Lo anterior pone de manifiesto el contraste entre los distintos artículos. Unos, muy puntuales, esgrimen una posición. Otros, más generales, señalan un estado de cosas a través de los datos, mostrando transformaciones de tipos familiares. Hay algunos que enfatizan la situación de pobreza del Tercer Mundo y allí implantan la familia, pero como forma flexible, capaz de cambiarse a sí misma, al forjar artimañas de adaptación para la sobrevivencia, las cuales se propagan por lo burgués. Otros abren la problemática exponiendo a la familia actual, aquella donde lo privado y lo público entran en un juego perverso que da origen a un nuevo sujeto, el niño, a través del cual se gestan nuevas relaciones amorosas, económica, normativas y rituales, insertas en el capitalismo.

Este panorama, diverso, heterogéneo y al mismo tiempo homogéneo, evidencia el surgimiento de un nuevo modo de lo familiar, el más contemporáneo: aquel donde el hombre, la mujer y el niño ya no constituyen la tríada, sino dan lugar a la individuación. Todos los trabajos exponen de alguna manera, los signos de ello. Una lectura transversal de los mismos lo muestra, puesto que ya cada individuo no es asumido por el investigador en relación al otro, sino aparte, como si su mundo pudiera romperse y aislarse del mundo del otro, dentro del vínculo familiar.

En tal movimiento de las ciencias sociales, nos parece importante diferenciar los trabajos de Virginia Gutiérrez. Éstos, que en su momento abren un hito en la investigación en Colombia –aquella hecha por mujeres– continúan jalonando. Su concepción de los géneros, metódica y positiva, planteada desde la articulación y no la segmentación, nos muestra una nueva pareja, describiendo al detalle las operaciones que la constituyen y diferenciándola de la otra, la propia de lo despótico. Optica rigurosa, donde la novedad se inserta al tiempo que lo social varía y no obedece a imposición artificiosa alguna. Sea esta la ocasión para llorar su muerte, no sólo por lo que dejó, sino por lo que aún era capaz de construir.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

TRANSFORMACIONES DE LA FAMILIA

La subjetivación capitalista
Mónica Zuleta P.

Los vínculos de los que la familia es capaz
Gisela Daza N.

Alianzas, redes y estrategias. El encanto y la crisis de las formas familiares
Ricardo Cicerchia

Cambio social y dinámica familiar
Mercedes González de la Rocha

La familia nuclear y jefatura del hogar: acceso de la mujer a la tierra en las formas agrarias
Magdalena León

Familias, recursos y producciones: de la igualdad virtual a la desigualdad real
Guillermo Villegas Arenas

De la complejidad de los nuevos lugares parentales
Christine Castelain Meunier

Las familias nucleares poligenéticas: cambios y permanencias. Reflexiones en torno a los resultados de una investigación
Blanca Inés Jiménez

Formas, cambios y tendencias en la organización familiar en Colombia
Ana Rico de Alonso

La hipótesis de la guerra
Valèrie Marange

El padre expulsado y luego recobrado. Cambio del lugar del padre en la teoría y en el cine
Michaela Ott

"Quiero para mis hijos una infancia feliz". "Socialización y cambio en torno a las representaciones sociales sobre la infancia"
Yolanda Puyana Villamizar

La dotación cualitativa de los géneros para su status-función
Virginia Gutiérrez de Pineda

La socialización masculina: ¿Un drama oculto del ejercicio del poder patriarcal?
María Cristina Palacio

Adolescentes que se socializan y asumen la crianza del hijo
María Cristina Maldonado

Amparo Micolta León: más allá del matrimonio, un territorio llamado viudez
Patricia Tovar

Mal de amores a la vuelta de ocho siglos
Elias Sevilla Casas

PROCESOS DE CREACIÓN

Laura Restrepo: del periodismo a la ficción
Nelly Valbuena Bedoya

Cigarra & Hormiga. Apuntes sobre Edgar Garavito
Fernando Garavito

La transcursividad – aventura de una vida filosófica
Enrique Velásquez

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Espacio – temporalidad y omnijetividad. Una aproximación epistemológica
Adolfo Izquierdo

La teoría del caos... Esa nube turbulenta que da qué pensar
Rubén Antonio Sánchez G.

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

La problemática de la paz
Rubén Amaya Reyes

La dialéctica comprender/explicar: una reflexión filosófica desde la hermenéutica
Humberto Cubides C.

10-nomadas

N.º 10

Lo nomádico… apuestas, fugas, deslindes

Abril de 1999
Disponible en impreso

Aunque de una u otra manera la reflexión sobre el significado de lo nómada siempre ha estado presente en la revista, en esta edición, lo nomádico es el eje central. O bien como concepto o bien como metáfora, se aprovecha el tema para indagar diversos fenómenos de la cultura contemporánea. Los textos destacan, por ejemplo, el carácter táctico que puede tener el nomadismo frente al tema político.

Arribar a esta décima edición de Nómadas ha significado responder a diversos retos explícitamente asumidos por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central y que satisfacen no sólo la necesidad de construir un espacio propio para la difusión de nuestras búsquedas y hallazgos sino un lugar de debate, de confrontación y, así, un escenario para la creación de esa comunidad académica tan evocada, tan necesaria pero tan esquiva a nuestras culturas contemporáneas. Un balance de este difícil pero grato caminar señala una misión en gran parte cumplida; igualmente un compromiso agigantado por los desafíos que el nuevo milenio impone también al avance de las ciencias y frente a los cuales esperamos ser dueños de las fortalezas que nos permitan responder como hasta hoy lo hemos hecho.

Llegar al número diez contando con la acogida estimulante y creciente de educadores, académicos, investigadores, trabajadores de la cultura del país y del exterior, llevó al DIUC y a sus Nómadas a darle a esta edición un carácter especial en su temática y en su estructura interna; de aquí el abordaje de lo nomádico como objeto de reflexión del número total y de aquí la ausencia de sus ya tradicionales secciones.

Igualmente a partir de esta décima publicación cambió la composición de su Consejo Editorial y sea propicia la oportunidad para agradecer a quienes nos acompañaron hasta hoy en esta tarea e, igualmente, para dar la bienvenida a los nuevos consejeros, todos amigos y cómplices de nuestros Nómadas.

Con este número preparamos una separata que en bella edición permitirá compartir con nuestros lectores la celebración de los cinco años y la décima edición de Nómadas. A más de los índices temático y de autores, presentamos una breve selección, que no antología, de poemas alusivos a lo nomádico y para la cual logramos el apoyo de diversos poetas colombianos.

Gracias a la dirección de la Universidad, a su rector Dr. Rubén Amaya Reyes, a sus Consejos Superior y Académico por su invaluable respaldo; a los investigadores del país y del exterior que con entusiasmo han preparado sus escritos para cada una de nuestras ediciones; a los anunciantes cuya credibilidad en esta aventura y su apoyo económico han sido definitivos para la vida de la publicación. Gracias inmensas a nuestros lectores quienes finalmente son los que han hecho posible esta travesía...

* * *
De una u otra manera la reflexión sobre el significado de lo nómada ha estado presente en nuestra publicación. Si bien, ya como concepto o como metáfora, no dudábamos de su fortaleza para indagar diversos fenómenos de la cultura contemporánea, los temores surgían al proponerlo como eje de una fructífera discusión académica: ¿hasta dónde podían centrarse las múltiples interpretaciones? ¿no se corría el peligro de caer en divagaciones en las que el nomadismo fuera simple pretexto temático? ¿ qué valor podría tener para teóricos e investigadores el adentrarse en un terreno tan poco explorado? Ahora, luego de un amplio ejercicio en el que lo nómada fue puesto en tensión frente a la política, los procesos de creación y de elaboración científica, las dinámicas de la subjetivación y ante el orden de lo social en sus diversas expresiones, creemos que la categoría emerge con renovadas posibilidades de aplicación.

Adentrémonos entonces en los variados sentidos propuestos. Un primer conjunto de artículos en los se presenta una clara referencia al tema de la política, destaca el carácter táctico que puede asumir el nomadismo; la energía antiautoritaria que algunos autores le atribuyen, en una especie de vuelta al salvajismo y a la satisfacción de ciertos deseos reprimidos de la civilización, permitiría a algunas comunidades marginales la ocupación de espacios autónomos, bajo la condición de que se asuman como verdaderamente libres. Se trata así de una especie de alzamiento, de una forma de desaparición para enfrentar un poder que ha perdido toda su significación y se ha convertido en pura simulación; expresiones de este levantamiento serían, entre otros, el analfabetismo voluntario, no ejercer el derecho al voto, el rechazo al trabajo, la falta de hogar, resistirse al arte comercial, etc. El tramaje invisible de esta forma de nomadismo psíquico y político permitiría ocupar una zona que no es propia ni de la guerra ni de la revolución; sin embargo, la trama ha de constituirse como contra-red física si se quiere convertir en arma efectiva. Pero bien distinta es la táctica de la opresión; el aparato de control del Estado, obedeciendo a las lógicas del capital, al peso de la globalización económica y cultural, ejerce su poder hasta el punto de obligar al desplazamiento masivo, a la desaparición física y a la migración forzosa. En esta condición, desde el flujo y la copresencia de formaciones culturales diversas, se explican los procesos sincréticos de transculturación, de resistencia, pero también de exclusión, como sucede con la reactivación de diversas expresiones racistas y supremacistas.

Sin tornar a reminiscencias históricas, y usados como metáfora que permite explicar una interacción particular -más que aludiendo a una condición natural-, un segundo bloque de articulistas que se adentran en el amplio ámbito de la creación, comparten la idea de que nomadismo y sedentarismo resultan conceptos útiles para identificar un contraste relativo en el que la inclinación no excede esta interacción y la oposición confiere a los contrarios una salida nueva, afirmativa. No se trata entonces de definir negativamente una categoría con relación a la otra, sino de colocarlas en tensión en una situación determinada. De esta manera, por ejemplo, la práctica científica sólo puede desplegarse plenamente en la dualidad de una exigencia nómada, la de la pregunta abierta y la permanente confrontación de lo afirmado, y de una afirmación sedentaria: colocarse en un territorio teórico y en un ámbito específico de problemas. O, desde otra mirada, el pensamiento se ve cotejado al acercarse a su objeto de tal forma que la interpretación surge de la lucha por impedir que el objeto se imponga en tanto prefigurado, o el pensamiento se superponga frente al objeto para modelarlo.

Estas propuestas implican un descentramiento de la actividad respecto de los paradigmas y los modelos científicos o artísticos, es decir, suponen el desarrollo de procesos orientados a la deconstrucción: inversión y desplazamiento sobre los a priori históricos de las disciplinas, sus presupuestos y su función social. Pero implican también procesos orientados a la reconstrucción: configuración de otros caminos para interpretar y adelantar la empresa científica y cultural, las relaciones entre teoría y práctica, el ordenamiento social, la vida cotidiana y, en fin, las formas de subjetividad.

Otro es el punto de partida de lo que se define como el nomadismo fundador, planteamiento que abre un tercer grupo de trabajos orientado a examinar el nomadismo en algunas practicas sociales; desde allí se lo plantea como inscrito en la propia naturaleza humana, su carácter evanescente e irreversible recuerda la aventura original y remite a un doloroso pensamiento de cambio, en búsqueda de un destino propio. De esta manera, el esquema de la fuga estaría en el fundamento mismo de todo estado naciente; a la idea de progreso se le opondría otra de itregresencial. En este sentido, el nomadismo se confundiría con todo aquello que es instituyente y que no pueden ocultar del todo el endurecimiento de lo instituído, lo reificado socialmente, o lo intelectualmente solidificado.

Las diversas modulaciones asociadas a dicha peligrosa aventura: errancia, vagabundeo, anomia, deseo de evasión, pulsión migratoria, etc., no serían otra cosa que expresión de la pluralidad de la cultura en su inherente movilidad. Así, lo social no podría perdurar sin volver a la circulación original. Sin embargo, estabilidad y desestabilización se conjugan de tal modo que lo anómico de un momento favorecería lo canónico del mañana; paradójicamente la móvil errancia encontraría su completa realización en las sólidas construcciones que le siguen. El surgimiento de las tribus posmodernas sería manifestación de ese espíritu del tiempo en el que se enlazaría la intención de una libertad errante y la tendencia a la solidaridad, a encontrar una nueva comunión, una religancia con la naturaleza y lo social. Dicha dimensión fecunda de la vida no se acomoda por tanto a ningún tipo de norma social.

Por último, para quienes dentro del apartado final de la revista examinan procesos asociados al problema de la subjetividad, la condición de excentricidad del nomadismo ante las formas de vida ofrecidas por el sistema social, esto es, su oblicuidad para reordenar las diversas relaciones que se dan entre el saber, el ser y el poder, explicaría la emergencia de formas críticas a la normalidad, en su intento por desarrollar nuevas posibilidades de significación. En esta perspectiva, entendiendo la sexualidad como discurso que regula las economías sociales del placer y que permite la expresión del deseo y la afectividad, y al género como una identidad instituida mediante la repetición de actos estilizados, se explica la aparición de dimensiones performativas del género, que, a manera de una actuación, construyen la ficción social de su propia interioridad psicológica.

De modo semejante, la condición prostituida de algunos jóvenes, como mecanismo de especialización productiva, no representa otra cosa que los puntos de fuga de un sedentarismo sexual y social en crisis. Pero aún más allá, nuevas formas de errancia subjetiva y de búsqueda de identidad, al margen de los parámetros establecidos para los comportamientos saludables, muestran la importancia del nexo con lo diverso, de los desplazamientos simbólicos y el llamado a la heteronomía de la que se invisten las maquinas deseantes.

Nomadismo y lo nomádico se nos presentan de esta manera como categorías plenas de contenidos diversos: de un lado significan la apuesta por una dimensión fecunda de la vida, aquella que alude al cambio, a la reconfiguración constructiva del mundo, a la deriva hacia sentidos más amplios y el dejar atrás estructuras y valores petrificados y tardíos. Como metáfora resultan fértiles cuando aluden al tránsito, a la exploración de nuevos territorios y el desplazamiento sobre huellas borrosas, a la búsqueda de la libertad; ello en la medida en que no se traduzcan a oposiciones artificiales que lleven a identificar procesos globales con uno u otro curso de la historia. En fin, el lector de NOMADAS en su transitar por este número sabrá encontrar sus propios caminos.

Tabla de contenido

LO NOMADICO... APUESTAS, FUGAS, DESLINDES...

T.A.Z.: la zona temporalmente autónoma
(y ii)

Hakim Bay

De Al Massira Al Birm. Crónica del conflicto entre nómadas Saharauis y el Reino Marroquí
Carlos Mario Valenzuela
Edición: Oscar Forero Usma

Molano: el ambiente, el desarrollo y la guerra
Julio Carrizosa Umaña

Diáspora social, nomadismo y proyecto nacional en México
José Manuel Valenzuela

Los desplazados: nuevos nómadas
Hernán Henao

Sin salida
Hans Ulrich Gumbrecht
Traducción: Gabriel Restrepo

Ética en la praxis investigativa
Mónica Zuleta y Gisela Daza

Nómadas y sedentarios
Isabelle Stenger
Traducción: Ernesto Hernández

Desplazamientos, decisiones y tránsitos en la obra de Beatriz González
María Cristina Laverde Toscano

El nomadismo fundador
Michel Maffesoli

Gentes con cerbatana, canasto y sin canoa
Gabriel Cabrera

Los gitanos: tras la huella inevitable de un pueblo nómade
Hugo Alejandro Paternina y Juan Carlos Gamboa

Los citadinos de la calle, nómadas urbanos
Javier Ómar Ruiz

Mujeres inmigrantes de provincia: el grácil bucle de la adaptación y la identidad
Juan Plata Caviedes

Nómadas, errantes y vagabundos en el Nuevo Reino de Granada durante los siglos XVI, XVII y XVIII
Orian Jiménez Meneses

Performatividad Queer. The art of the Novel Henry James
Eve Kosofsky Sedgwick
Traducción: Victor Manuel Rodríguez

Los 'pirobos': Nómadas en el mercado del deseo
Carlos Iván García Suárez

Poderes sedentarios, narrativas itinerantes. Notas sobre políticas de identidad
Rossana Reguillo

Errancias: la perspectiva de los procesos subjetivos
David Maldavsky

Un acompañamiento nómade en psicoterapias y psicoanálisis
Eva Giberti

09-nomadas

N.º 09

Educación y ciudadanía: perspectivas e interrogantes

Octubre de 1998
Impreso agotado

En esta revista los autores se preguntan por los diferentes sentidos que procura la emergencia contemporánea de la relación entre educación y ciudadanía; proponen acercamientos desde la comunicación-educación; se aproximan a los temas de la acción colectiva y la opinión pública, y plantean reflexiones en donde es posible observar la diversidad de apropiaciones y sentidos de la relación estudiada.

Apostar por la exploración de un tema que, en apariencia, está ilustrado con suficiencia y que ha sido incorporado con familiaridad en diversos ámbitos, es una tarea en extremo exigente, que el Departamento de Investigaciones –DIUC–, a través del Postgrado en Comunicación-Educación, ha decidido emprender en la sección monográfica de esta novena entrega de Nómadas. En la profusa literatura relacionada con educación y ciudadanía, la diversidad de alusiones y maneras de nombrar, dificulta encontrar pistas y fisuras para desplegar una reflexión menos conforme, más alerta, que interrogue allí donde las respuestas fluyen espontáneamente. En efecto, educación y ciudadanía son términos que abundan en los discursos académicos, institucionales y cotidianos; cuando se utilizan, sugieren un consenso tan natural y evidente, evocan un sentido tan colectivamente compartido que pareciera redundante interrogar por sus particularidades y relaciones. No obstante, al profundizar la indagación, la familiaridad empieza a desvanecerse, se corre este velo y la homogeneidad ya no es tan clara, tan total.

En el transcurso de las dos últimas décadas se viene evidenciando un remozado interés por la noción de ciudadanía; son diversas las maneras de aproximarse ensayadas.

Algunos abordajes al desarrollar respuestas a sus propias exploraciones, han enfrentado la necesidad de interpelar esta categoría que interroga sus hallazgos y reflexiones disciplinares. Para otras miradas, este concepto es parte constitutiva de sus objetos de reflexión que, eclipsado o relegado, ahora emerge, ligado a variadas cuestiones; mostrando su esencial característica polisémica que, ora aparece como multidimensión, ora como ambigüedad.

En este mismo período se vuelve la mirada hacia la educación. Este campo que había sido abandonado por la reflexión económica y política, de nuevo se convierte en escenario de polémica, en variable fundamental a considerar; sea que el interés provenga desde los contingentes de poder que buscan ganar legitimidad y gobernabilidad, sea que se origine en la reflexión y acción de proyectos que se le oponen o pretenden ser alternativos a su hegemonía.

Además de la simultaneidad temporal de su emergencia, los debates en torno a estas categorías involucran consideraciones y referentes comunes, coincidentes; entre otros, vale destacar algunos que ocupan lugar central en el renacimiento de las dos discusiones: la aparición permanente de nuevos medios y tecnologías, la evidencia de la múltiple inserción que caracteriza el contemporáneo ejercerse de los seres humanos, la íntima relación que tienen con las lógicas territoriales. Desde otra perspectiva, es evidente que educación y ciudadanía, son ahora componentes esenciales de las nuevas formas del capital; la primera está en el núcleo del círculo virtuoso que genera el capital humano, y el ejercicio de la segunda es visto como una de las principales condiciones para la formación de capital social.

Entre sí, aparecen vinculadas con frecuencia: se descubre la potencialidad de la educación ciudadana, al mismo tiempo que se valora la incidencia del ejercicio ciudadano para definir nuevos rumbos a los procesos educativos.

El contexto en que se da esta sincrónica puesta en escena se caracteriza por la aparición de recientes actores en la participación política –movimientos ecologistas, feministas, nacionalistas, entre muchos otros–, que plantean nuevos temas y exigencias en escenarios, también en constitución, a la par que muestran el declive de las instituciones tradicionales como mediadoras de la participación pública (esto se refleja con claridad, por ejemplo, en el fenómeno de la abstención electoral y en la pérdida de credibilidad de la escuela como formadora de ciudadanos); en conjunto, estas señales advierten a los políticos, a los académicos y a los educadores, sobre la existencia de otras posibilidades para ejercer la ciudadanía que superan la dimensión legal e instrumental de su ejercicio, es decir, que rebasan el campo de acción generado por la tensión entre un conjunto de derechos y un conjunto de deberes y su relación exclusiva con las estructuras de clase.

Los marcos institucionales y procedimentales no son ahora suficientes, la gestión de los individuos –como acción social instituyente– y la dinámica de las identidades colectivas, pasan a ser fundamentales; es por esto que la gran mayoría de reflexiones, investigaciones y acciones, referidas a esta relación categorial, centran su atención en dos preguntas que consideran nodales: la que se refiere al cómo mantener la cohesión política en una sociedad cada vez más fragmentada, multicultural y diversa; la que llama la atención sobre el sentido de la formación ciudadana y la formación del juicio crítico.

No obstante, estas preguntas no agotan el panorama de exploración. En particular, son tales y tan diversas las posibilidades de participación, que inmediatamente surgen nuevos interrogantes sobre cómo es posible –y si es dable– compartir como ciudadanos una identidad común, qué significa ser un buen ciudadano en esta heterogeneidad, cuáles derechos se deben incluir en el estatus legal y de qué modo debemos comportarnos en nuestro rol de ciudadanos. También, al indagar por la pluralidad de sentidos e inserciones sociales, es necesario formularse nuevos cuestionamientos: ¿Cómo tener en cuenta el potencial instituyente de las interpretaciones de los propios ciudadanos sobre los principios legales, las prácticas sociales y la diversidad de intereses que caracterizan a las modernas sociedades? ¿Cómo repensar la ciudadanía como un espacio en el que los ciudadanos resignifiquen críticamente determinados lenguajes y prácticas, reorganicen creativamente la memoria de los símbolos, signos, ritos y mitos que posibilitan los sentidos de pertenencia y participación? ¿Cómo formar ciudadanos que ejerzan la ciudadanía como una empresa hermenéutica, como una práctica polifónica en la cual quepan las más diversas voces en aras de la construcción de una sociedad más justa y equitativa?

Entonces se suman, a las variadas referencias sobre estas categorías, múltiples preocupaciones particulares y aisladas o articuladas en problemas más globales. Nómadas ha decidido, en su sección monográfica, navegar en este brumoso panorama; invitando a formular indagaciones atentas que permitan trazar nuevas búsquedas al interior de estas categorías intentando encontrar aspectos que nos revelen dinámicas fundamentales en su constitución, apropiación y uso; desplegar esta iniciativa es consonante con su orientación que llama la atención sobre debates en constitución. Para arriesgar esta travesía, se hizo necesario esbozar un mapa exploratorio; en consecuencia se definieron criterios de referencia para las autoras y los autores invitados: la necesidad de argumentar los contenidos y fundamentos del posicionamiento personal, tomando opción explícita; la invitación al diálogo con otras posturas, consonantes o divergentes; la formulación de temas e interrogaciones frontera, que indiquen la aparición de nuevas búsquedas.

El fruto de este viaje, presentado a consideración de nuestros lectores, comparte el sentido avizor que se propuso, sin perder la propia ruta de indagación que cada articulista ya venía trasegando, antes de aceptar esta convocatoria. Los artículos son muy diversos y reflejan la variedad de escenarios en los cuales estas categorías han sido desplegadas o manifiestan sus vinculaciones; también son plurales las maneras de aproximarse a reflexionar sobre la relación entre estos dos conceptos.

Los primeros tres artículos preguntan por los diferentes sentidos que procura la emergencia contemporánea de la relación entre educación y ciudadanía. Hopenhaym llama la atención sobre la potencialidad que tiene el discurso educativo tecnopolítico para orientar cambios educativos con perspectiva modernizadora; esta tendencia sitúa a la educación en un nuevo umbral de límite y posibilidad. Forero, ilustra la tesis de cómo diversas modalidades de concientización (institucionales, contrahegemónicas o alternativas), agencian una misma idea de progreso, desarrollo y racionalidad; también muestra cómo este núcleo de nociones similares, facilita la instauración de un discurso hegemónico. Tedesco, advierte sobre la imposibilidad e inconveniencia de las respuestas categóricas y opta por proponer algunas pistas para comprender cómo se concretan en la dimensión educativa, las relaciones entre equidad, mercado y ciudadanía.

En la segunda parte de la sección, se proponen dos acercamientos desde un campo en constitución: el de la comunicación-educación. Cubides presenta un examen de di-versas teorías que estudian el tema de la ciudadanía, como estatus, como práctica y como proceso de construcción social; luego desarrolla un abordaje al tema desde este campo estratégico en construcción. Huergo establece vinculaciones fundamentales entre alfabetizaciones modernas y postmodernas, para después arriesgar una reflexión en torno al problema de la alfabetización y los modelos de ciudadanía.

En la tercera parte, Miralles, Castellanos y Santana, se aproximan a los temas de la acción colectiva, la opinión pública y la toma de decisiones. La reflexión de Miralles enfatiza en la emergencia de un nuevo periodismo, cívico, que trasciende los marcos estrechos de la divulgación. La búsqueda de Castellanos, está dirigida a profundizar en los conceptos de ciudadanía y pueblo, para lo cual acude al diálogo con los estudios de Arendt y Negri y con la creación de Neruda.

Santana centra su atención en las relaciones entre consenso, democracia y opinión pública, procurando indagar en las peculiaridades que se derivan, por estar originados en procesos individuales y colectivos complejos. De otro lado, Ramirez, a partir de los conceptos de ciudadanía y territorio, analiza las vicisitudes del pasado inmediato y las búsquedas del presente de los mexicanos, concluyendo que la conciencia del derecho a tener derechos, la capacidad de crear instituciones que los amparen y la percepción y el ejercicio de los derechos sobre el territorio son entre ellos todavía débiles. La parte final de la sección monográfica, plantea seis reflexiones latinoamericanas que surgen en referencia a contextos territoriales y experiencias específicas, en donde es posible observar, justamente, la diversidad de apropiaciones y sentidos que emergen de la relación estudiada.

Arribar a esta décima edición de Nómadas ha significado responder a diversos retos explícitamente asumidos por el Departamento de Investigaciones de la Universidad Central y que satisfacen no sólo la necesidad de construir un espacio propio para la difusión de nuestras búsquedas y hallazgos sino un lugar de debate, de confrontación y, así, un escenario para la creación de esa comunidad académica tan evocada, tan necesaria pero tan esquiva a nuestras culturas contemporáneas. Un balance de este difícil pero grato caminar señala una misión en gran parte cumplida; igualmente un compromiso agigantado por los desafíos que el nuevo milenio impone también al avance de las ciencias y frente a los cuales esperamos ser dueños de las fortalezas que nos permitan responder como hasta hoy lo hemos hecho.

Llegar al número diez contando con la acogida estimulante y creciente de educadores, académicos, investigadores, trabajadores de la cultura del país y del exterior, llevó al DIUC y a sus Nómadas a darle a esta edición un carácter especial en su temática y en su estructura interna; de aquí el abordaje de lo nomádico como objeto de reflexión del número total y de aquí la ausencia de sus ya tradicionales secciones.

Igualmente a partir de esta décima publicación cambió la composición de su Consejo Editorial y sea propicia la oportunidad para agradecer a quienes nos acompaña ron hasta hoy en esta tarea e, igualmente, para dar la bienvenida a los nuevos consejeros, todos amigos y cómplices de nuestros Nómadas.

Con este número preparamos una separata que en bella edición permitirá compartir con nuestros lectores la celebración de los cinco años y la décima edición de Nómadas. A más de los índices temático y de autores, presentamos una breve selección, que no antología, de poemas alusivos a lo nomádico y para la cual logramos el apoyo de diversos poetas colombianos.

Gracias a la dirección de la Universidad, a su rector Dr. Rubén Amaya Reyes, a sus Consejos Superior y Académico por su invaluable respaldo; a los investigadores del país y del exterior que con entusiasmo han preparado sus escritos para cada una de nuestras ediciones; a los anunciantes cuya credibilidad en esta aventura y su apoyo económico han sido definitivos para la vida de la publicación. Gracias inmensas a nuestros lectores quienes finalmente son los que han hecho posible esta travesía...

* * *

De una u otra manera la reflexión sobre el significado de lo nómada ha estado presente en nuestra publicación.

Si bien, ya como concepto o como metáfora, no dudábamos de su fortaleza para indagar diversos fenómenos de la cultura contemporánea, los temores surgían al proponerlo como eje de una fructífera discusión académica: ¿hasta dónde podían centrarse las múltiples interpretaciones? ¿no se corría el peligro de caer en divagaciones en las que el nomadismo fuera simple pretexto temático? ¿qué valor podría tener para teóricos e investigadores el adentrarse en un terreno tan poco explorado? Ahora, luego de un amplio ejercicio en el que lo nómada fue puesto en tensión frente a la política, los procesos de creación y de elaboración científica, las dinámicas de la subjetivación y ante el orden de lo social en sus diversas expresiones, creemos que la categoría emerge con renovadas posibilidades de aplicación. Adentrémonos entonces en los variados sentidos propuestos. Un primer conjunto de artículos en los se presenta una clara referencia al tema de la política, destaca el carácter táctico que puede asumir el nomadismo; la energía antiautoritaria que algunos autores le atribuyen, en una especie de vuelta al salvajismo y a la satisfacción de ciertos deseos reprimidos de la civilización, permitiría a algunas comunidades marginales la ocupación de espacios autónomos, bajo la condición de que se asuman como verdaderamente libres. Se trata así de una especie de alzamiento, de una forma de desaparición para enfrentar un poder que ha perdido toda su significación y se ha convertido en pura simulación; expresiones de este levantamiento serían, entre otros, el analfabetismo voluntario, no ejercer el derecho al voto, el rechazo al trabajo, la falta de hogar, resistirse al arte comercial, etc. El tramaje invisible de esta forma de nomadismo psíquico y político permitiría ocupar una zona que no es propia ni de la guerra ni de la revolución€; sin embargo, la trama ha de constituirse como contra-red física si se quiere convertir en arma efectiva. Pero bien distinta es la táctica de la opresión€; el aparato de control del Estado, obedeciendo a las lógicas del capital, al peso de la globalización económica y cultural, ejerce su poder hasta el punto de obligar al desplazamiento masivo, a la desaparición física y a la migración forzosa. En esta condición, desde el flujo y la copresencia de formaciones culturales diversas, se explican los procesos sincréticos de transculturación, de resistencia, pero también de exclusión, como sucede con la reactivación de diversas expresiones racistas y supremacistas.

Sin tornar a reminiscencias históricas, y usados como metáfora que permite explicar una interacción particular –más que aludiendo a una condición natural–, un segundo bloque de articulistas que se adentran en el amplio ámbito de la creación, comparten la idea de que nomadismo y sedentarismo resultan conceptos útiles para identificar un contraste relativo en el que la inclinación no excede esta interacción y la oposición confiere a los contrarios una salida nueva, afirmativa. No se trata entonces de definir negativamente una categoría con relación a la otra, sino de colocarlas en tensión en una situación determinada. De esta manera, por ejemplo, la práctica científica sólo puede desplegarse plenamente en la dualidad de una exigencia nómada, la de la pregunta abierta y la permanente confrontación de lo afirmado, y de una afirmación sedentaria: colocarse en un territorio teórico y en un ámbito específico de problemas. O, desde otra mirada, el pensamiento se ve cotejado al acercarse a su objeto de tal forma que la interpretación surge de la lucha por impedir que el objeto se imponga en tanto prefigurado, o el pensamiento se superponga frente al objeto para modelarlo.

Estas propuestas implican un descentramiento de la actividad respecto de los paradigmas y los modelos científicos o artísticos, es decir, suponen el desarrollo de procesos orientados a la deconstrucción: inversión y desplazamiento sobre los a priori históricos de las disciplinas, sus presupuestos y su función social. Pero implican también procesos orientados a la reconstrucción: configuración de otros caminos para interpretar y adelantar la empresa científica y cultural, las relaciones entre teoría y práctica, el ordenamiento social, la vida cotidiana y, en fin, las formas de subjetividad.

Otro es el punto de partida de lo que se define como el nomadismo fundador, planteamiento que abre un tercer grupo de trabajos orientado a examinar el nomadismo en algunas practicas sociales; desde allí se lo plantea como inscrito en la propia naturaleza humana, su carácter evanescente e irreversible recuerda la aventura original y remite a un doloroso pensamiento de cambio, en búsqueda de un destino propio. De esta manera, el esquema de la fuga estaría en el fundamento mismo de todo estado naciente; a la idea de progreso se le opondría otra de itregresencial. En este sentido, el nomadismo se confundiría con todo aquello que es instituyente y que no pueden ocultar del todo el endurecimiento de lo instituido, lo reificado socialmente, o lo intelectualmente solidificado.

Las diversas modulaciones asociadas a dicha peligrosa aventura: errancia, vagabundeo, anomia, deseo de evasión, pulsión migratoria, etc., no serían otra cosa que expresión de la pluralidad de la cultura en su inherente movilidad.

Así, lo social no podría perdurar sin volver a la circulación original. Sin embargo, estabilidad y desestabilización se conjugan de tal modo que lo anómico de un momento favorecería lo canónico del mañana; paradójicamente la móvil errancia encontraría su completa realización en las sólidas construcciones que le siguen. El surgimiento de las tribus posmodernas sería manifestación de ese espíritu del tiempo en el que se enlazaría la intención de una libertad errante y la tendencia a la solidaridad, a encontrar una nueva comunión, una religancia con la naturaleza y lo social. Dicha dimensión fecunda de la vida no se acomoda por tanto a ningún tipo de norma social.

Por último, para quienes dentro del apartado final de la revista examinan procesos asociados al problema de la subjetividad, la condición de excentricidad del nomadismo ante las formas de vida ofrecidas por el sistema social, esto es, su oblicuidad para reordenar las diversas relaciones que se dan entre el saber, el ser y el poder, explicaría la emergencia de formas críticas a la normalidad, en su intento por desarrollar nuevas posibilidades de significación. En esta perspectiva, entendiendo la sexualidad como discurso que regula las economías sociales del placer y que permite la expresión del deseo y la afectividad, y al género como una identidad instituida mediante la repetición de actos estilizados, se explica la aparición de dimensiones performativas del género, que, a manera de una actuación, construyen la ficción social de su propia interioridad psicológica. De modo semejante, la condición prostituida de algunos jóvenes, como mecanismo de especialización productiva, no representa otra cosa que los puntos de fuga de un sedentarismo sexual y social en crisis. Pero aún más allá, nuevas formas de errancia subjetiva y de búsqueda de identidad, al margen de los parámetros establecidos para los comportamientos saludables, muestran la importancia del nexo con lo diverso, de los desplazamientos simbólicos y el llamado a la heteronomía de la que se invisten las maquinas deseantes.

Nomadismo y lo nomádico se nos presentan de esta manera como categorías plenas de contenidos diversos: de un lado significan la apuesta por una dimensión fecunda de la vida, aquella que alude al cambio, a la reconfiguración constructiva del mundo, a la deriva hacia sentidos más amplios y el dejar atrás estructuras y valores petrificados y tardíos. Como metáfora resultan fértiles cuando aluden al tránsito, a la exploración de nuevos territorios y el desplazamiento sobre huellas borrosas, a la búsqueda de la libertad; ello en la medida en que no se traduzcan a oposiciones artificiales que lleven a identificar procesos globales con uno u otro curso de la historia. En fin, el lector de NOMADAS en su transitar por este número sabrá encontrar sus propios caminos.


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

EDUCACION Y CIUDADANIA

La enciclopedia vacía: desafíos del aprendizaje en tiempo y espacio multimedia
Martín Hopenhayn

La educación ciudadana: un nuevo deber ser
Óscar Forero Usma

Educación, mercado y ciudadanía
Juan Carlos Tedesco

El problema de la ciudadanía: una aproximación desde el campo de la comunicación-educación
Humberto J. Cubides C.

Las alfabetizaciones posmodernas, las pugnas culturales y los nuevos significados de la ciudadanía
Jorge A. Huergo

El periodismo cívico como comunicación política
Ana María Miralles Castellanos

Ciudadanos y pueblo: sujetos de la acción política
Camilo Castellanos

Opinión pública, culturas políticas y democracia
Pedro Santa Rodríguez

Ciudadanía y territorio: variaciones sobre el caso mexicano
Juan Manuel Ramírez S.

Ciudad y ciudadanía en Colombia a fines del siglo XX
Juan Carlos Pérgolis y Danilo Moreno H.

Comunicación y ciudadanía: del barrio a la ciudad
Gabriel Kaplún

Educación comunitaria: una fuerza que da sentido a la vida de los pueblos indígenas del Cauca
Graciela Bolaños y Rosalba Ipia

Educación y ciudadanía: notas desde la experiencia de Medellín
Rubén Fernández Andrade y María Clara Echavarría Ramírez

La educación ciudadana en la mira del plan estratégico Cartagena siglo XXI
Carmen Cabrales Vargas

PROCESOS DE CREACION

Rogelio Salmona en su contexto
Silvia Arango

La profecía de Flaubert: Rodrigo Parra Sandoval, el científico social y el novelista
Rocío Rueda Ortiz

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACION

Avatares del negro en la antropología colombiana
Eduardo Restrepo

Los ombligados de Ananse
Jaime Arocha Rodríguez

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

El desarrollo humano sostenible y nuestra viabilidad como nación
César Humberto Arias Pabón

Darío Jaramillo Agudelo: el amor, un pájaro muerto
Isaías Peña Gutiérrez

08-nomadas

N.º 08

La pregunta por la modernidad en Colombia

Abril de 1998
Impreso agotado

Nómadas plantea en este número la apertura de una reflexión que, entretejida en la divergencia modernidad-post-modernidad, coincide con el afán de comprender lo que, heredado de una época, se constituye en signo de su porvenir.

Es difícil explicitar con exactitud la problemática común a la sección monográfica de este número de la revista Nómadas. Partiendo de los propósitos iniciales para la convocatoria de articulistas, su ensamblaje gira en torno a la pregunta por la modernidad de nuestro país, la cual trae a colación la puja entre las dos ópticas de pensamiento que jalonan hoy a las ciencias sociales, la denominada moderna y la calificada de postmoderna. De ello emerge una diversidad de temáticas, algunas en contrapunteo, provenientes de énfasis variados según se dé prioridad a la relación entre el aparato de Estado y su función en la democracia o a la relación entre las producciones culturales y sus efectos en lo social.

Sin embargo, los resultados obtenidos redimensionan el propósito inicial. La respuesta de los ensayos a la pregunta por la modernidad en Colombia deja ver otro ámbito desde el cual situar incluso a la puja: el ámbito de la ética. A nuestro entender ella impregna este número de Nómadas, puesto que la reflexión acerca de nuestra posible o no modernidad, trasluce sobre todo una desesperanza, aquella que nos conduce a cuestionar qué no somos, llamado nación, sujeto moderno-tecnológico o capitalismo y también a buscar medios para develar qué sí somos, con sus nuevos nombres: masa híbrida, cultura popular, caos, periferia, incluso singularidad.

En Occidente cada fin de siglo ha traído consigo un modo de la desesperanza y con él una nueva ética: el fin del siglo XVII nos instaura en la razón, separando al género humano por una vez y por siempre de Dios. Ello fuerza a la humanidad a buscar caminos para acceder a él. Con el siglo XVIII se instala lo societal, otorgando la paradoja de la igualdad. Ello obliga al colectivo a inquirir por sus derechos. El siglo XIX erige como sustrato a la vida, confrontando a lo humano a asumir la orfandad divina. Ello impele a la lucha a fuerza por ocupar un lugar. El del siglo XX está en proceso de develación de sus signos.

Al inscribirse en este ámbito, la serie de artículos atraviesa la zona de particularidad que nos atañe –Colombia– produciendo así un desplazamiento: aquél que nos instala en la problemática del mundo contemporáneo ávido por develar los signos de la desesperanza, con miras a proclamar una nueva ética a la cual designarle una zona propia, diferenciada y delimitada, capaz de fundamentar el nuevo estado de cosas. Por ello, más que la pugna entre lo moderno y lo postmoderno, este desplazamiento trae consigo otra tensión aún más amplia, la del punto de cruce entre lo trágico y lo romántico, el cual por una parte condena a la humanidad a un destino de homogeneidad y al mismo tiempo invoca a la libertad de la diferenciación.

La develación de los signos de la desesperanza interpone dos campos posibles de eticidad. En uno hay toma de partido por la libertad, instalando en ella al destino, con miras a implorar por una nueva subjetividad desde la cual un actor transgreda al diferenciarse. En el otro hay toma de partido por el destino, instalando en él la libertad, para implorar por una nueva subjetividad desde la cual lo singular produzca novedad.

¿Pero cómo se juega la puja modernidad-postmodernidad en Colombia dentro de esas dos zonas de eticidad posible? Una serie de artículos opta por el romanticismo, acarreando grados diversos ya sea de salvación, ya de condenación. En algunos de ellos la propuesta ética evidencia una hibridación entre lo tradicional y lo moderno, la cual al constituir un nuevo relato posibilita engendrar una narrativa apta para vincular ambos estados de cosas, sin dejarse atrapar necesariamente por ninguno. Salvación por la vía de la libertad transgresora.

Otros, al buscar ilustrar cómo poco a poco este país se moderniza, promueven la posibilidad de una libertad personal enredada al consumo. Salvación anclada en una libertad voluntarista. Una tendencia diferente hace visible las maneras en que Colombia está atrapada en lo tradicional, pero en su enganche con lo moderno, impidiéndole construirse como nación y forzándola a la autodestrucción. Condenación por la vía de la imposibilidad de transgredir, puesto que el destino la apabulla en su posición tradicional de sumisión.

También se plantea un modo de eticidad más trágico. En él se vislumbran a veces dejos condenatorios y salvatorios, en los que resuena el doble grito guattariano: la vida apenas sí es vivible, hay que reinventarlo todo, ensayos que apelan a una duplicidad no dialéctica entre destino y azar. En ella se interpela por las maneras como en Colombia se ha dado la relación territorialidad mundialidad desde una óptica del poder que sitúa la ética en la pregunta por las condiciones de posibilidad del acto más que del actor. Asumiendo al destino en tanto contemporaneidad, se plantea lo particular como el punto de apertura en el que el mundo adviene, impugnándole a la contingencia de las relaciones específicas entre particular y general, la fuerza transformadora del ser.

Nómadas, fiel a su intención de construir los temas monográficos en la tensión del pensamiento, plantea en este número la apertura de una reflexión, que entretejida en la divergencia modernidad-postmodernidad, coincide con el afán de comprender lo que, heredado de una época, se constituye en signo de su porvenir. Por ello ninguna linealidad ordena los textos; más bien son las suspensiones las que evidencian esos signos, a la vez éticos, estéticos y científicos, en la simultaneidad con la que aparecen sin pretender clausurarlos en una posición determinada.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

LA PREGUNTA POR LA MODERNIDAD EN COLOMBIA

Mitos fundacionales, reforma política y nación en Colombia
Miguel Ángel Urrego

Modernidades y destiempos latinoamericanos
Jesús Martín Barbero

Anotaciones de una pintora en tiempos de crisis
Beatriz González

Los avatares de la secularización: el sujeto en su vuelo más alto y en su caída más violenta
Martín Hopenhayn

Ecosofía: el nuevo nombre de la filosofía política
Ernesto Hernández

El futuro: certezas e incertidumbres
Augusto Ángel Maya

La fundación del Museo Nacional de Colombia. Ambivalencias en la narración de la nación colombiana moderna
Víctor Manuel Rodríguez

La otra trama de la modernidad o ¿para qué sirve pensar posmodernamente desde la periferia?
Hermann Herlinghaus

La política de la guerra sin estado de guerra
Gisela Daza Navarrete y Mónica Zuleta Pardo

Escenarios culturales de una modernidad tardía
Fabio López de la Roche

PROCESOS DE CREACION

Manuel Mejía Vallejo: "una oposición que se llama la vida"
Santiago Mutis Durán

Víctor Manuel Patiño: la investigación como forma de vida
Eduardo Mejía Pardo

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

"¿Qué cultura va a tener?" un paseo musical y literario por los estudios culturales
Ana María Ochoa y Erna von der Walde

Formación en arte y estudios culturales. Una apuesta
Gabriela Häbich

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Guía por las lindes transilvanas
Rafael Guillermo Serrano

La narrativa de la contracultura: una aproximación
Tamara Andrea Peña Porras

07-nomadas

N.º 07

Límites y posibilidades en la formación de investigadores

Octubre de 1997
Impreso agotado

Los artículos de este número pueden ser leídos en dos niveles: lo que cada uno de ellos propone y lo que representan como expresión del estado de la reflexión sobre la formación de investigadores; en este último sentido la sección monográfica está pensada para ofrecer un panorama de pistas desde perspectivas personales e institucionales, académicas y no académicas, prácticas y conceptuales, entre otras.

Tal vez es en este número de Nómadas donde se hace más claro su espíritu de búsqueda y de apertura de caminos y ello porque abordamos un tema sobre el cual mucho se ha escrito pero poco se ha estudiado: la formación de investigadores.

Los artículos que conforman la sección monográfica pueden ser leídos en dos niveles: lo que cada uno de ellos propone en sí mismo y lo que representan como expresión del estado de la reflexión sobre el tema; en este último sentido el conjunto de la sección está pensado para ofrecer un panorama de pistas desde perspectivas personales e institucionales, académicas y no académicas, prácticas y conceptuales, entre otras. Consideramos que dichas pistas podrían seguirse en una pesquisa más amplia desde los estudios sociales de la ciencia para determinar algunas tendencias epistemológicas y metodológicas en la formación de investigadores que circulan en el contexto nacional y latinoamericano.

Al hacer el balance general de lo presentado se evidencia que la pregunta por la formación de investigado res debe enmarcarse, por lo menos, en dos campos de análisis: (i) la consideración de las condiciones de producción, difusión y legitimación del conocimiento científico y (ii) el sistema educativo en general. El primer campo es significativo ya que desde allí se definen las nociones de investigación y las razones de ser de la formación que subyacen en políticas, estrategias y planes de acción y que se constituyen en sus determinantes explícitos o implícitos. Por ello las políticas institucionales –ya sean del Estado o de las organizaciones en que se encuentran los investigadores– tienden a favorecer ciertos estilos de investigación de determinados objetos problema, delimitando así los perfiles de investigador que requieren.

El otro gran campo que enmarca la formación de investigadores es el sistema educativo, en sus diferentes etapas y formas organizacionales. Si bien desde muchos puntos de vista se considera que las universidades y los posgrados son los escenarios y los momentos privilegiados en la preparación de recurso humano para la investigación, cabría hacerse la pregunta sobre la incidencia y responsabilidad de la totalidad del sistema educativo en el desarrollo del conocimiento, la creatividad y la innovación; la formación es un proceso y no un resultado final y en esa medida su postergación trae consecuencias en la calidad y capacidad propositiva del recurso humano académico.

De otra parte, recordemos que una buena proporción de los investigadores y de la producción investigativa tienen asiento en universidades y que sus dinámicas como organización social definen una serie de prácticas, roles y formas de trabajo con las cuales el investigador se mantiene en una constante interacción. La formación tiene que ver también con la profesionalización del papel de investigador, su lugar como una actividad dentro de un rol específico –el de docente, por ejemplo– y su paso a convertirse en una función social autónoma y con estatus propio.

Ahora bien. Bastante se ha insistido desde hace ya varias décadas en la relación entre la producción y circulación de conocimiento y los modelos de desarrollo de un país, a veces estableciendo una conexión lineal de causa-efecto entre unas y otros –por ejemplo en las conocidas políticas internacionales de educación = desarrollo–. Si bien es necesario discutir hasta dónde el incremento de ciertos saberes conduce a más "progreso", el hecho es que la formación de recursos humanos especializados en la creación de conocimiento se hace cada vez más una demanda de la época ante los cambios en el sistema político mundial y la globalización e internacionalización de la economía y de la cultura.

Podríamos decir que hoy el conocimiento es el nuevo valor de cambio y su producción y posesión son equivalentes al control económico; en este sentido a la ecuación educación = conocimiento = desarrollo le aparecen otros factores que la complejizan y contextualizar al estar la producción contemporánea de saberes media da por las relaciones de poder de la economía mundial y por las políticas estatales que son su reflejo. En buena medida, como veremos en algunos de los artículos, la formación de investigadores es el resultado práctico de las mediaciones de lo político en el campo de lo público y del poder en el campo de la ciencia (cfr. Quevedo).

Sin embargo, el asunto no se agota aquí pues también entra en el juego el reconocimiento social del sujeto investigador y de la investigación. Los investigadores se forman para responder a necesidades de los contextos en que viven y logran consolidar su rol social en la medida en que puedan dar cuenta de ello; en consecuencia, debemos preguntarnos por las nuevas exigencias que desde los sectores económicos se le hace a la generación de conocimiento especializado, la relación entre la investigación y la formulación de políticas públicas, la ubicación del investigador dentro de organizaciones sociales determinadas y los usos sociales del conocimiento, factores todos que parecieran estar mostrando un cambio en las distancias entre la producción y la aplicación de los saberes científicos.

Tal vez es por la estrecha relación entre formación y praxis que varios de los artículos se centran en la descripción y reseña de procedimientos seguidos para ello; es un énfasis en el cómo que nos hace pensar en si son posibles otras reflexiones o, dicho en términos diferentes, hasta dónde la pregunta por la formación puede responderse en sí misma o requiere necesariamente recurrir a lugares distintos para sustentarse, como señalamos al inicio.

Un vacío notorio queda al momento de buscar investigaciones sobre los investigadores; en nuestro contexto prácticamente desconocemos las peculiaridades y dinámicas de las comunidades académicas, el papel que juega en ellas la formación, los problemas de las generaciones de relevo, la comparación entre la creación de conocimiento científico y otros saberes, entre diversos aspectos a considerar. Los estudios sociales de la ciencia son aún un campo incipiente en el país por las características mismas de desarrollo científico nacional: divorcio entre las instancias de decisión pública y política y los escenarios de construcción de conocimiento, falta de legitimidad social de los científicos, debilidad en sus formas de agrupación, para sólo señalar algunas; además, los investigadores y los intelectuales en general ocupan un lugar social ambiguo y a veces indefinido, más cercano al de operarios de saberes que al de analistas de símbolos, lo que dificulta su auto reflexión. El número 7 de Nómadas busca poner en el escenario de la investigación el interrogante por algunos de los temas antes descritos proponiendo este punto de partida.

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Nómadas en este número, y en razón de su tema monográfico, quiere rendir un homenaje a Jesús Martín-Barbero, quien ha sido uno de los pioneros en los estudios sobre la comunicación en América Latina y con su obra inauguró una nueva perspectiva de los estudios sociales, en una época en la cual las miradas mecanicistas predominaban en nuestro ámbito. Desde la comunicación, empezó a romper con las interpretaciones unidireccionales incorporando al análisis del hecho comunicativo las mediaciones de la cultura. En este sentido, destacó la producción y reproducción simbólica que los diversos actores ponen en juego.

Cuando se cumplen diez años de la aparición de De los medios a las mediaciones, el texto que quizás ha ejercido mayor impacto en el espacio académico de las Ciencias Sociales, creemos que es indispensable comprender el trasegar de la vida y el devenir creativo de este destacado investigador, pues su labor lo llevó a convertirse en un verdadero maestro de las nuevas generaciones de académicos, ya sea por su larga trayectoria de profesor universitario o ya por la dimensión de su pensamiento como generador de escuela.

DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

LÍMITES Y POSIBILIDADES EN LA FORMACIÓN DE INVESTIGADORES

Mente / creativa / mente / investigativa / mente
Rebeca Puche Navarro

Las relaciones de poder en la investigación y la construcción de una comunidad científica
Emilio Quevedo V.

Dos pistas para el análisis de los procesos de formación de investigadores en las universidades colombianas
María Soledad Moreno

Nacen, se hacen o los hacen: formación de investigadores y cultura organizacional en las universidades
José Fernando Serrano

Los saberes indígenas son patrimonio de la humanidad
José Narciso Jamioy Muchavisoy

¿Investigadores? ¿Para qué? Escenas interiores
Rossana Reguillo

Hacia una propuesta alternativa para la formación de investigadores
Francisco Gutiérrez

La formación de investigadores en la acción investigativa: la experiencia del Cinep (1972-1997)
Fernán E. González

La investigación en ciencias biológicas y su contribución al país
Luis Alejandro Barrera

PROCESOS DE CREACION

Blas Emilio Atehortúa: alusión a lo posible
Nelly Valbuena Bedoya

Los mapas diurnos y nocturnos de Jesús Martín-Barbero
María Cristina Laverde Toscano y Fernando Aranguren Díaz

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACION

Formar investigadores para una cultura de paz
Guillermo Hoyos Vásquez

La influencia de las ciencias básicas en la formación de investigadores de Cuba
Erenio González Suárez

La formación de investigadores en la Universidad de Antioquia
Vladimir Zapata V.

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Como una caja de pandora. Contextualización y reforma universitaria ante la ambigüedad postmoderna
Juan Carlos Orozco Cruz

Los procesos curriculares de postgrado: una necesidad del tercer milenio
Homero Fuentes González y Ulises Mestre Gómez

06-nomadas

N.º 06

Género: balances y discursos

Abril de 1997
Impreso agotado

Bajo el convencimiento de que la perspectiva de género es una de las formas privilegiadas para jalonar el desarrollo y cambio en las ciencias sociales y humanas, Nómadas abrió sus páginas a diversas miradas sociológicas, antropológicas, literarias, sicológicas y filosóficas que confluyen en intentar una reconstrucción crítica del objeto de estudio.

Convocar la reflexión sobre el género en su sección monográfica implicó para Nómadas un abordaje amplio de la problemática; sólo así se posibilitan diversas formas de entendimiento y uso de la categoría, las cuales son resultado de construcciones históricas específicas.

Indiscutiblemente los estudios sobre género han permitido, entre otras, visibilizar prácticas discriminatorias, ordenamientos socioculturales que favorecen la inequidad y discursos científicos que, con apariencia neutral, se sustentan en una racionalidad androcéntrica; pero también es cierto que al amparo de este término, en ocasiones por efecto de una reacción prejuiciada, se plantean interpretaciones que tienden a ocultar sentidos profundos de las relaciones sociales. Ello es producto de que la construcción crítica de la categoría género en Ciencias Sociales, como puede suceder con otras nociones, toma como punto de partida representaciones del sentido común, las cuales, en este caso, conforman un orden simbólico que define excluyentemente lo distintivo de lo femenino y lo masculino.

El tratamiento del tema aquí desarrollado busca abrir el espacio para dar cabida al examen de la problemática de la mujer, al lado del análisis de cierto resquebrajamiento de la legitimidad de dominación del paradigma masculino; igualmente, a la presencia del fenómeno de la homosexualidad en cuyos discursos se cuestiona, particularmente, la lógica cultural reduccionista del género, sustentada en la tradicional oposición binaria. Ello bajo la perspectiva de realizar una discusión teórica sobre los conceptos en juego y un primer balance del estado de la investigación en Colombia frente a algunos de sus aspectos básicos.

Como lo exponen varios de los articulistas, es preciso destacar que la categoría género ingresó en la academia bajo una aparente neutralidad política, facilitando así la presencia de las reivindicaciones feministas. Reivindicaciones que cuestionaban la desigualdad pero al mismo tiempo resaltaban la diferencia en la condición social de la mujer. Este momento de reflexión teórica siguió a una 'primera ola' caracterizada por la institución de prácticas transformadoras de la vida cotidiana y prácticas políticas de los movimientos de mujeres (Cfr. Estrada, Fernández). Igualmente los movimientos reivindicativos homosexuales usaron la categoría género para distinguir lo corporal de los ordenamientos socioculturales construidos sobre esta referencia, y se unieron al debate relacionado con la igualdad y la diferencia para desnaturalizar su condición y mostrar que el rol de género es producto socializador de las valoraciones de lo femenino y lo masculino (Cfr. Serrano, Colón).

Un momento adicional en la discusión, enfatizado en varios trabajos, ubica la discriminación de género en las relaciones de poder que legitiman el ejercicio de la dominación. Poder que resulta eficaz por los discursos que lo instituyen y entre los cuales se encuentra el discurso del saber. En este sentido se entiende la categoría género como analítica pues permite elucidar las condiciones sociohistóricas e interrogar y criticar los cuerpos teóricos de las ciencias sociales construidos desde el universo de lo masculino. Sin embargo, ante la tendencia a integrar lo minoritario del discurso femenino en la normalidad (razón occidental masculina), se propone en cambio acceder a los procesos de feminización en lo social –singularización– a través de la creación, de tal forma que se sustantive la categoría género en las ciencias sociales (Cfr. Zuleta y Daza).

Paradójicamente, el desarrollo investigativo sobre género en Colombia, en general no se corresponde con los avances teóricos evidenciados en su tratamiento, a pesar de constituirse en un campo de gran potencialidad para conformar matrices transdisciplinarias que develen lo históricamente invisibilizado en las relaciones de poder y para debatir las concepciones naturalizadas de las disciplinas sociales y de la cultura en sentido amplio. En efecto, según algunos de los balances presentados aquí, en diversas ocasiones se equipara la categoría género con el concepto de mujer y el amplio espectro que va de la femineidad a la masculinidad se reduce a sus extremos en relación de oposición excluyente. Otras veces no se trasciende la mera denuncia, la reivindicación coyuntural o la descripción sectorizada y puntual de la situación de algunos grupos de mujeres, de tal manera que el dato, las cifras estadísticas o las historias de vida no permiten revelar los sentidos profundos de las relaciones sociales y generar condiciones capaces de configurar modelos culturales de ruptura. Así mismo, se ha mostrado cómo una buena proporción de investigaciones se orienta a examinar críticamente las políticas y la normativa que nos rige, pero tan sólo bajo la perspectiva de la inclusión de núcleos femeninos y masculinos marginados, sin destacar las estructuras de dominación y las múltiples tramas de relaciones de poder que crean y recrean la marginalidad en general.

No obstante, estas limitaciones de los estudios sobre género en nuestro país no le son exclusivas. Nuestras ciencias sociales adolecen de estrechez de miras como consecuencia de su provincialismo, la hegemonía de acercamientos unilaterales de corte positivista y funcionalista y la ausencia de una verdadera comunidad académica dispuesta al intercambio y al debate autocrítico de sus resultados e interpretaciones. Ello no impide reconocer que en los últimos años la visión del fenómeno del género en Colombia comienza a hacerse más compleja.

La progresiva aproximación a la literatura internacional sobre el tema, la relativa abundancia de eventos y publicaciones en los que se profundiza la discusión de sus problemáticas y el surgimiento de espacios múltiples de indagación investigativa, significan buenos augurios. Particularmente, es preciso destacar la creación de programas de postgrados en los cuales esperamos se asuma la perspectiva transdisciplinaria que el fenómeno reclama y que posibilitaría ampliar la mirada a los diversos matices de la realidad social y cultural que la ciencia convencional no ha permitido. Como estamos convencidos de que la perspectiva de género se constituye en una de las formas privilegiadas para jalonar el desarrollo y cambio en las ciencias sociales y humanas, Nómadas, continuando su tradición, abrió sus páginas a diversas colaboraciones en donde las miradas sociológicas, antropológicas, literarias, psicológicas y filosóficas, entre otras, confluyen bajo la premisa de intentar una reconstrucción crítica del objeto de estudio.

Este es el propósito de la presente edición.


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

GÉNERO: BALANCES Y DISCURSOS

Procesos de feminización: lo singular en la conjunción de la filosofía, el arte y la ciencia
Gisela Daza y Mónica Zuleta

La diferencia como problema: género y psicoanálisis
Ana María Fernández

Los estudios de género en Colombia: entre los límites y las posibilidades
Ángela María Estrada

Los estudios sobre lo masculino en América Latina. Una producción teórica emergente
Mara Viveros

Entre negación y reconocimiento. Estudios sobre homosexualidad en Colombia
José Fernando Serrano

"La clase obrera tiene dos sexos". Avances de los estudios latinoamericanos sobre género y trabajo
Luz Gabriela Arango

Aproximaciones a la articulación entre el sexismo y el racismo
Gabriela Castellanos

"Arte ostentado los primores es cauteloso engaño del sentido...". Representaciones identatarias de géneros y sexualidades
Eliseo Colón

Un hombre en casa. La imagen del padre hoy. Papeles y valores que destacan 400 encuestados en Medellín
Hernán Henao

PROCESOS DE CREACIÓN

Débora Arango, la más importante y polémica pintora colombiana
Santiago Londoño

Virginia Gutiérrez de Pineda: ve lo que todos han visto pero piensa lo que otros no han pensado
Ligia Echeverri

Esmeralda Arboleda: una mujer, nuevos caminos
María Cristina Laverde Toscano

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACIÓN

Política de equidad social y transformación de la educación superior
Víctor Manuel Gómez

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Allá las cámaras y acá los proyectores
Mauricio Durán

Del viaje o de lo órfico en la literatura
Carlos Guevara A.

05-nomadas

N.º 05

Comunicación-Educación, una relación estratégica

Octubre de 1996
Impreso agotado

Esta revista está dedicada a la relación comunicación-educación, pensada como eje alrededor del cual se amplía el campo de trabajo y la generación de propuestas de acción. Los articulistas destacan la emergencia cada vez más fuerte de lenguajes no escriturales que coexisten sobreponiéndose a las gramáticas propias de la escritura y por tanto a la lógica de la razón argumentativa.

El tema monográfico de esta entrega está dedicado a una cuestión que cada vez se torna más definitiva en el ámbito de la investigación científica y de la reflexión intelectual provenientes de distintas tradiciones. Se trata de la relación comunicación-educación, pensada como eje, tópico o problema alrededor del cual se amplía día a día el campo de trabajo y la generación de múltiples propuestas de acción.

El alto grado de desarrollo material y la ingente acumulación de riqueza diversificada que caracteriza el mundo post-industrializado en el marco de globalización que determina la existencia de las sociedades contemporáneas frente al próximo milenio, es inseparable de la apropiación intensiva y de la explotación a escala creciente de las principales tecnologías derivadas de la permanente innovación científica acaecida a lo largo de este siglo, especialmente en la segunda mitad de la centuria. Con razón se esgrime la tesis de que el conocimiento, la capacidad para generarlo y utilizarlo de modo sistemático con distintos y complementarios tipos de aplicaciones, constituye el factor decisivo para asegurarse un lugar en el futuro de mediano y largo plazo. La necesidad de acercar vastos sectores de la población a esas nuevas condiciones del desarrollo científico y tecnológico demanda la respectiva capacidad para asimilar el impacto social y cultural derivado de ellos, y es ahí donde comunicación y educación emergen como elementos claves para abordar positivamente los retos que dichas transformaciones están demandando. Los avances de los medios masivos de comunicación, la informática y la telemática han contribuido al establecimiento de un denso mercado mundial de símbolos, y con ello, al fenómeno de globalización de la cultura.

En efecto, hoy día, al menos como posibilidad, las personas pueden tener acceso a gran cantidad y diversidad de información y saberes producidos, referidos a múltiples contextos y con diferentes intencionalidades. Frente a esta oferta, el receptor-consumidor no sólo satisface parte importante de sus necesidades de información y conocimiento, seleccionando y resignificando aquello que es consonante con sus intereses, sino que estos intereses son moldeados y reorientados por las tendencias, modas y dinámicas del mercado. La comunicación emerge aquí como ámbito privilegiado, como dimensión esencial de esas nuevas condiciones marco para el curso de la vida social.

Se colige de ello la necesidad de dotar la acción humana de ese componente estructural. Ahí aparece entonces la educación que entendida en su sentido más amplio, esto es, como una iniciación/ preparación para la vida social y la interacción cultural, requiere apropiarse integralmente de la dimensión comunicativa para la existencia de mujeres y hombres que alcancen así su pleno despliegue y realización.

Sin embargo, en contraposición, los saberes que proponen muchas de las instituciones educativas de nuestro país son saberes anquilosados, distanciados de la praxis cotidiana y de las expectativas más vitales e inmediatas de los sujetos; además, son saberes frente a los cuales crece la brecha con las fronteras del conocimiento que provee la ciencia y la tecnología. De esta forma, la condición de uniformidad y normalización en los procesos pedagógicos, instructivos y formativos, conduce a ciertos niveles de homogenización y estatismo en los contenidos de significación que sugieren.

La tensión resultante del contacto de los sujetos con los ámbitos comunicativo y educativo lleva a la generación de ambigüedades y escisiones internas que afectan sus referentes simbólicos y éticos, así como el sistema de adscripciones y diferenciaciones culturales. Esta situación expresa la incapacidad de la escuela, y del aparato educativo en general, para responder a las nuevas formas de socialidad contemporáneas, fenómeno denominado como el destiempo y desfase social del aparato educativo.

En relación con lo anterior, uno de los aspectos destacados por varios de los articulistas del tema monográfico de este número de NOMADAS, tiene que ver con la emergencia cada vez más fuerte de lenguajes no escriturales (audiovisual, proxémico, oral, numérico) que coexisten sobreponiéndose a las gramáticas propias de la escritura y por tanto a la lógica de la razón argumentativa. Esta complejidad lingüística está directamente relacionada con la formación de nuevas sensibilidades, es decir, con nuevas formas de percepción y cognición, diferentes modos de sentir y establecer afectos, así como novedosas maneras de configurar órdenes y sistemas valorativos e identitarios. No obstante, el aparato escolar no ha dado cuenta, al menos con la importancia que ello amerita, de estos cambios y de los retos que para la educación ellos suponen.

Las transformaciones que se le exigen a la escuela no se reducirían, como se podría pensar desde una visión instrumentalista, a la incorporación de los medios y tecnologías de información y comunicación al aula de clase, pues esta perspectiva más bien respondería a las necesidades que el mercado de la industria informativa y de las telecomunicaciones le imponen a los países del tercer mundo. Por el contrario, el cambio requerido debe ser integral e implica la transformación estructural del sistema educativo, de la organización interna de las instituciones, de la relación pedagógica (sistemas de autoridad, modalidad comunicativa, formas de participación), de los modelos de aprendizaje utilizados, de los regímenes del saber, de las formas de capacitación de los maestros, entre otros. En este sentido, son las necesidades pedagógicas, educativas y sociales particulares las que determinarían el carácter de la incorporación de los medios y tecnologías al aparato escolar.

El reto que se le plantea a la escuela y a la academia consiste en analizar y valorar el cúmulo de transformaciones arriba mencionadas, caracterizar dichas necesidades y, ante todo, diseñar y proponer alternativas que propicien una nueva dinámica comunicativa y permitan que esta institución responda a la nueva época. Entre nosotros apenas comienza a darse un abordaje riguroso de la cuestión; pero lo importante es el hecho que ya existe en la comunidad científica y académica nacional un claro reconocimiento de la importancia que reviste como problema de investigación este campo o eje de la comunicación/educación. Incluso podría aventurarse la idea de que por ese eje problemático pasan hoy innumerables fenómenos de la vida social y cultural que, vistos de esa perspectiva de análisis, serían objeto de interesantes desarrollos capaces de sumarse al proceso de construir una sociedad más justa y equilibrada.

La convicción de que en ese campo específico se concentra en gran medida el nudo gordiano de nuestra particular modernización con sus implicaciones en el orden económico-material, científico-tecnológico y sociocultural, es la que ha motivado la decisión de dedicarle el tema monográfico de este nuevo número de NOMADAS.

Las distintas colaboraciones hablan por sí mis-mas enriqueciendo el abanico de miradas y prospectivas al respecto, y en su conjunto se inscriben como una gran propuesta a la comunidad académica nacional, a los círculos intelectuales y culturales, a los amplios grupos de educadores y comunicadores, en fin a todo ciudadano interesado en estos fenómenos para que en el país se intensifique y ahonde la discusión acerca de la incidencia y significación de este grupo de problemas cobijados en la relación comunicación-educación. Son reflexiones que se constituyen en marco de la determinación institucional de la Universidad Central de poner en marcha un Programa de Comunicación-Educación que esperamos se inicie a partir del próximo semestre.


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

COMUNICACIÓN, EDUCACIÓN: UNA RELACIÓN ESTRATÉGICA

Heredando el futuro. Pensar la educación desde la comunicación
Jesús Martín Barbero

Educación, medios de difusión y generación de conocimiento: hacia una pedagogía crítica de la representación
Guillermo Orozco G.

Fin o metamorfosis de la escuela
José Joaquín Brunner

Educación y comunicación: pedagogía y cambio cultural
Carlos Augusto Hernández

La pedagogía ante la tecnología como estructura del mundo de la vida
Germán Vargas Guillen y Rocío Rueda Ortiz

La educación superior y las transformaciones de la comunicación
Fernando Aranguren D.

De los deslumbramientos a los alumbramientos
William Fernando Torres

El sujeto de la educación
Germán Muñoz González

Educación popular hoy: entre su refundamentación o su disolución
Marco Raúl Mejía Jiménez

Comunicación-educación: algunas propuestas investigativas
Carlos Eduardo Valderrama H.
Humberto J. Cubides C.

LOS PROCESOS DE CREACION

Carlos Rojas: la concreción de una obra contemporánea
María Cristina Laverde T.

CIENCIA, UNIVERSIDAD INVESTIGACION

Investigación en la universidad colombiana: contexto y estrategias
Ana Rico de Alonso

Las líneas de investigación como elemento articulador de los procesos académicos en la universidad
Oscar H. Arcila N.

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

El gran desafío de la universidad de cara al tercer milenio
Galo Adán Clavijo

Anotaciones al modelo de acreditación en Colombia
Ramón Manrique Boeppler

04-nomadas

N.º 04

Jóvenes, cultura y sociedad

Octubre de 1996
Impreso agotado

El tema monográfico, sobre la juventud en su relación con la sociedad y la cultura, busca integrar los distintos enfoques y metodologías mediante los cuales ha sido estudiado. Esta pretensión de reconocimiento del joven se complementa con imágenes a través de las cuales es posible establecer un diálogo con él.

La Universidad Central, la Educación Superior y el país, han perdido a uno de sus grandes baluartes. La muerte irremediable de Jorge Enrique Molina Mariño el pasado 18 de noviembre, sin duda ensombrece nuestras miradas y la celebración de los treinta años de la Institución. En su calidad de fundador y de Rector durante más de cuatro lustros, demostró su carácter de hombre universitario por excelencia. En defensa de la universidad colombiana libró las más disímiles batallas. Como liberal a ultranza, amante de la democracia y de la libertad, defendio la autonomía en tanto principio consustancial del ser universitario. Esa autonomía que emerge de la naturaleza de una institución cuyo punto de mira es la excelencia en sus diversos frentes.

Su concepto de universidad fue unívoco, rotundo, vertical: la educación superior, lo afirmaba en distintos escenarios y lo promovía con ahínco en la entraña de nuestros quehaceres y reflexiones, debe ser el espacio que permita formar para el país los mejores profesionales; por ello auspició como eje de esta formación a las humanidades. El compromiso de la universidad es con Colombia y con América Latina, un continente en el que, como otros pensadores, veía el futuro de la humanidad; por eso su vigor en la promoción de eventos y publicaciones en los cuales la cultura latinoamericana fuera tema fundamental.

Su visión sobre la extensión universitaria lo llevó a comprometer a la Central con un programa de presencia decisiva nacional e internacional en el que los deportes, la música, la danza y tantas manifestaciones de nuestro folclor, amén de otras actividades de servicio a la sociedad, le han otorgado a esta casa de estudios las más destacadas distinciones.

Universidad que no investiga, no merece tal nominación. De allí el respaldo total que invariablemente otorgó a las políticas y programas del Departamento de Investigaciones. Con el concurso de los Consejos Superior y Académico, irrestrictamente apoyó nuestras distintas iniciativas. De esa concepción emergen los logros alcanzados por esta dependencia.

El equipo del Departamento y NOMADAS deben así a Jorge Enrique Molina Mariño un profundo reconocimiento. Esta publicación surgió al amparo de sus luces y su manifiesto beneplácito. Si bien no alcanzó a conocer este último número, sabemos sin embargo de su regocijo seguro porque siempre estará entre nosotros. El mejor homenaje para el viajero de otros mundos, el amigo de los amigos, radica en continuar su obra y así lo haremos. Para fortuna de la Universidad proseguimos por los caminos señalados, bajo la orientación del nuevo Rector, José Luis Gómez Valderrama, para quien sobran bienvenidas. El es también la Universidad Central.

* * *

El abordaje que en esta oportunidad hacemos del tema monográfico, referido a la juventud en su relación con la sociedad y la cultura, pretende integrar no sólo las diferentes temáticas que lo conforman, sino también distintos enfoques y metodologías mediante los cuales ha sido estudiado. Sin embargo, esta pretensión de reconocimiento del joven no podría ser suficiente si no la acompañáramos de un cuerpo de imágenes que le es propio y a través del cual es posible establecer un diálogo con él. En una época caracterizada por la producción masiva y acelerada de lo visual, la vida cotidiana está indudablemente inmersa en un campo de imaginarios, entendidos no sólo como resultado de la producción fantasiosa y creativa de imágenes, sino también como ámbito de mediación en el que surgen procesos en dos niveles de identificación: uno primario ligado a la propia constitución del sujeto, y otro secundario que permite establecer vinculación a lo real, es decir, con la inmediatez de lo social y cultural.

Dentro del campo de imágenes e imaginarios actuales, el comic ocupa un lugar destacado por su estrecha vinculación con la juventud. En este sentido se ha constituido en un medio directo, flexible y ágil para su expresión y a su vez para la aprehensión del mundo que rodea a los jóvenes.

El comic es un universo complejo que se mueve entre polos opuestos. Su producción oscila desde circuitos arraigadamente comerciales y masivos hasta espacios de carácter marginal; desde una expresión decididamente artística hasta otra simple, deliberadamente burda y sin intención estética. En su contenido va desde las hazañas de héroes poderosos y sobrehumanos hasta las dificultades de seres erráticos e imperfectos; desde las historias futuristas y cósmicas hasta los problemas locales y cotidianos. Todo ello posibilitando múltiples procesos de identificación-desidentificación que le permiten al joven la incursión inmediata en el profundo caos del mundo contemporáneo.

El lenguaje del comic tanto en sus figuras como en sus diálogos es extraordinariamente explícito y sintético, la narración se estructura en unos pocos cuadros en donde normalmente se evitan paradigmas teóricos complejos y la palabra se optimiza al máximo. En el último período del comic, que a propósito en este año celebramos su primer centenario, se han dado transformaciones en buena parte producidas por la influencia de la informática, la electrónica y el explosivo virtualismo, con lo cual se ha hecho más elaborado y dinámico. Simultáneamente, sus mecanismos de relato visual han venido afectando otros lenguajes tales como el del vídeo y el cine.

De esta forma, el comic debe ser considerado como elaboración fantástica cuyo fundamento temático posee niveles muy altos de realidad. Allí puede encontrarse, sin duda alguna, una posición crítica, muchas veces beligerante, frente al mundo y al manejo del poder. En este sentido resulta ser lugar ideal por donde circulan, con fuertes niveles de emotividad, los conflictos, los mitos y las ilusiones de la juventud. Al mismo tiempo, su ámbito se ofrece como posibilidad vital de transformación de una realidad confusa y agobiada.


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES

Tabla de contenido

JOVENES, CULTURA Y SOCIEDAD

El rock como conformador de identidades juveniles
Adrian de Garay

La mutación como alma de la investigación
Germán Muñoz González

Abismarse en el suelo del propio cuarto: observaciones sobre el consumo del rock, entre jóvenes urbanos
Fernando Serrano Amaya

El reto de la creación
Rafael Fernando Serrano

El protagonismo juvenil
COLJUVENTUD

Atlántida aproximación al adolescente escolar colombiano
Francisco Cajiao Restrepo

Tránsitos invisibles: juventud, familia y cultura
Sonia Muñoz

Los adolescentes y la escuela de final de siglo
Elsa Castañeda B.

Cultura, tecnologías y sensibilidades juveniles
Sergio Ramírez Lamus

Elementos para una comprensión socio-cultural y política de la violencia juvenil
Diego Pérez Guzmán

La política nacional de juventud
Ricardo Daza G.

LOS PROCESOS DE CREACION

Movimientos sinfónicos de un arquitecto
Guillermo Felix Tejera

El pasado como oficio. Trayectoria intelectual del historiador Jaime Jaramillo Uribe
Bernardo Tovar Zambrano

CIENCIA, UNIVERSIDAD INVESTIGACION

Formación de recursos humanos para la ciencia y la tecnología
Nohora Elizabeth Hoyos T. y Eduardo Posada Flórez

Padres y maestros en la ciencia
Horacio Torres Sánchez

El papel del maestro y de las actividades extracurriculares en la formación de jóvenes investigadores
Luis Fernando García

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Novela de la violencia: vida cotidiana e identidad cultural
Carlos Eduardo Valderrama Higuera

Universidad, ciencia y desarrollo: más allá de la línea base
Orlando Pulido Chavés

03-nomadas

N.º 03

Descentralización: procesos y tendencias

Octubre de 1995
Impreso agotado

Teniendo en cuenta que Colombia requiere de una evaluación general del proceso descentralista que ha vivido, el Iesco y la revista Nómadas han querido contribuir, en su sección monográfica, con un análisis académico que permite ver desde diferentes ángulos -teórico, histórico, político- los aspectos positivos que se deben potenciar y los que requieren modificarse porque no respondieron a las expectativas generadas.

Pocos son los procesos que, como el de la descentralización, están incidiendo de manera tan importante en el devenir de nuestro país y en el de Latinoamérica en general. Esta estrategia se ha constituido en la punta de lanza de los últimos gobiernos para generar dinámicas con las cuales enfrentar las múltiples dificultades que continuamente presentan nuestras sociedades, especialmente las de carácter político y económico.

En efecto, la descentralización se ha diseñado, entre otras razones, con la finalidad de abordar lo que algunos denominan como lo "marginal" –fenómeno que ha sido constante no sólo en la relación geopolítica centro-regiones, sino también en el espacio de la estratificación social, pues en uno y otro vemos la continua polarización y diferenciación en cuanto se refiere al acceso a la riqueza–; de detener el deterioro progresivo en la calidad de vida de amplios sectores de la población, dado el restringido acceso a los servicios básicos; de aminorar el problema del desempleo estructural y sus hondas repercusiones socioeconómicas, y, en fin, de resolver aquellas problemáticas que se derivan del escaso desarrollo de las regiones. Así mismo, ella se concibió como una forma de atenuar, disolver o cooptar las manifestaciones de carácter político-social y reivindicativo que para el caso de Colombia, surgieron y se expandieron especialmente en la década de los setenta y comienzos de los ochenta. Mediante esta política se quiso entonces resolver, al menos parcialmente, la crisis institucional de ese período.

La relevancia del movimiento descentralista está dada por cuanto, independientemente de la intencionalidad y de los logros que se hayan obtenido, ha influenciado los diversos ámbitos de la realidad nacional, bien de manera directa, bien indirecta. En primer término, ha puesto en marcha un manejo diferente de la gestión pública en el que aparentemente se aumenta el poder local y se atienden mejor las necesidades de la región; ha abierto la posibilidad de una mayor participación de la comunidad en la designación de sus autoridades y en la definición y realización de sus proyectos de desarrollo y, finalmente, ha previsto el fortalecimiento de los ingresos de los municipios, sobre todo a partir del incremento de las transferencias desde el nivel central. La bondad de lo anterior, sin embargo, se ha visto cuestionada ante la relativa ineficacia de los administradores locales, la existencia de una fuerza desestabilizadora de los gamonales y clientelistas políticos, el desestímulo al esfuerzo fiscal local, y por el exceso de responsabilidades y competencias otorgadas a municipios sin capacidad e infraestructura para asumirlas, entre otros argumentos. En segunda instancia, la descentralización ha modificado en buena medida el manejo de sectores tan importantes como el de la salud, la educación y el medio ambiente, ha planteado una visión distinta para tratar los problemas de orden público, justicia local y protección de los derechos humanos, y, en síntesis ha intentado crear una nueva cultura institucional a través de la cual el Estado tendría una mayor presencia en el territorio nacional.De acuerdo con lo planteado, consideramos que Colombia requiere de manera necesaria y urgente una evaluación general del proceso descentralista, con el fin de continuar y potenciar todos aquellos aspectos positivos y modificar lo que definitivamente no responda a las expectativas y necesidades de la población.

Una mirada holística del fenómeno, que nos parece la más adecuada, no puede desconocer el ámbito estructural económico, social y político en el cual se desarrolla nuestro país. Ámbito caracterizado por una clara concentración de la riqueza y de la inversión, la fuerte dependencia de intereses transnacionales, el amplio poder de una clase política tradicional arraigada en las regiones, y el deterioro social y cultural de un gran sector de la población cuya manifestación más clara es la reproducción de la violencia.Así, dicha perspectiva tendrá que involucrar en el análisis la constante interacción entre los condicionamientos estructurales, la forma como operan de hecho los distintos instrumentos de la política descentralista y el papel que en la dinámica social ejercen los diferentes actores.Una primera acción evaluativa consistiría en hacer un balance sistemático de la literatura que sobre el tema se ha producido. Este debería contemplar la caracterización de las diferentes concepciones que sustentan la política descentralista en sí misma, expresada en los distintos niveles de la normativa, así como de las diversas perspectivas teóricas con las cuales los estudiosos abordan el fenómeno: desde los más típicamente "centralistas" cuyo principio se basa en reivindicar el control, el orden y la jerarquía que debe mantener el Estado, hasta aquellos "descentralistas" que se sustentan en enfatizar la iniciativa, la participación y las dinámicas locales.

Adicionalmente, otro de los elementos que creemos debe ser tenido en cuenta en el balance de dicha literatura, es la importancia y el tratamiento que se le ha otorgado a la información empírica. La gran mayoría de los trabajos y análisis que hasta el momento se han hecho sobre la descentralización, no han tenido en cuenta las realidades específicas tanto locales como regionales, y más bien se han orientado solamente a la discusión ideológica y política con frecuencia de carácter abstracto. Una segunda perspectiva de la evaluación se refiere al examen del proceso mismo, contemplado en su contexto real. Este examen debe tener presente no sólo aquellas variables globales, es decir, la inserción del país en el orden internacional, los procesos de modernización e internacionalización de la economía, así como todos aquellos aspectos que definen la estrategia neoliberal, sino también las condiciones particulares de lo estrictamente local y regional, tales como la cultura política, las identidades culturales, la singularidad ambiental y con ella el potencial en términos de recursos naturales, la capacidad humana para la gestión y la participación y, en fin, todas aquellas características que hacen que cualquier propósito tenga efectos positivos o no.

El Departamento de Investigaciones y la revista NOMADAS han querido contribuir al análisis del fenómeno descentralista dejando que la sección monográfica se convierta en un espacio polifónico de las diversas miradas: la teórica, la global, la histórica, la política, etc. Creemos firmemente que desde el espacio académico e intelectual se pueden generar fuerzas que impulsen los procesos sociales.


DEPARTAMENTO DE INVESTIGACIONES
Directora DIUC

Tabla de contenido

DESCENTRALIZACIÓN: PROCESOS Y TENDENCIAS

Descentralización e iniciativa, una discusión necesaria
José Arocena

Descentralización y modernización del estado en Colombia: balance de una experiencia
Fabio E. Velásquez C.

Transferencias y esfuerzo fiscal municipal
Alberto Maldonado Copello y Carlos Moreno Ospina

La participación social como construcción del interés público entre el Estado y la sociedad
Darío I. Restrepo

Descentralización y política social en Colombia: la coalición de los objetivos cercenados
Carlos Moreno Ospina

Descentralización y ambiente: construcción de capacidad municipal para la gestión ambiental local en Colombia
Juan Camilo Cárdenas

La construcción de la capacidad de los gobiernos locales, el caso de Ipiales, Colombia.
Camilo Villa Van Cotthem

El contexto histórico de la descentralización territorial en Colombia
Fabio Zambrano Pantoja

CIENCIA, UNIVERSIDAD INVESTIGACION

Acreditación formal y social: el papel de la evaluación académica cualitativa
Víctor Manuel Gómez

La evaluación de la calidad académica y la acreditación en Canadá
Pierre Van der Donckt

LOS PROCESOS DE CREACION

David Manzur, historia de una obra de fantasia y misterio
María Cristina Laverde Toscano

Manuel Elkin Patarroyo: un saber hacer ciencia desde las dificultades de la vida
Fernando Aranguren Díaz

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

Los cuerpos de la violencia
Gisela Daza y Mónica Zuleta

La universidad colombiana: ¿opción agotada?
César Humberto Arias Pabón

Investigar en facultades de comunicación social: apuntes para su reflexión
José Fernando Serrano A.

02-nomadas

N.º 02

Violencia y socialización

Abril de 1995
Impreso agotado

Desde el tema monográfico, la revista busca facilitar una interpretación enriquecedora y útil sobre la dinámica de la violencia en Colombia, que se ha convertido en una de las problemáticas más complejas del país. Los artículos en su conjunto contemplan enfoques diversos, que van de lo macro a lo micro, desde la sociología, la filosofía, la política, hasta la semiótica y el psicoanálisis.

Continuando con el propósito de consolidar un espacio de discusión y confrontación de ideas y resultados investigativos, nos resulta satisfactorio presentar este segundo número de NOMADAS.

La acogida otorgada a la revista y las manifestaciones de apoyo que desde diversos ámbitos académicos y científicos hemos recibido, son aliciente para reafirmar la intención de comunicarnos con ustedes. El tema monográfico en esta oportunidad, intitulado «Violencia y socialización», aborda una de las problemáticas más álgidas y complejas por las que atraviesa nuestro país. Pensamos que la universidad colombiana no puede ni debe estar al margen de fenómenos de esta índole. Por ello el DIUC, desde hace algunos años, creó un programa de investigación que pretende analizar e interpretar la violencia desde una perspectiva que contempla, de manera más decidida, el espacio de lo molecular y el ámbito de las múltiples configuraciones inscritas en los procesos de significación, de socialización y de constitución de los sujetos.

Como parte de los resultados de estos trabajos, se presentan en la sección tres ensayos preparados por las integrantes de los equipos de investigación en esta temática. El primero de ellos, «El dispositivo de subjetivación escolar: el poder, el saber, el deseo», pretende mostrar la manera como en la escuela se crean disposiciones violentas, pues en ella convergen múltiples determinantes que generan mecanismos de significación y, a su vez, fluyen diversas modalidades del poder, constituyendo tanto al individuo como a la institución. El segundo artículo, «La violencia como efecto de socialización», precisa el concepto de socialización no como lugar dispuesto previamente sino como resultado del cruce de fuerzas que dan forma al sujeto y su medio socio-cultural. Aquí, la producción de sentido ocupa un lugar prioritario facilitando o impidiendo la disponibilidad hacia la violencia. Por último, «La institución: una categoría a reconstruir», expone el concepto de institución con el cual se abordó el estudio y llama la atención sobre la necesidad de superar la rigidez con la que es asumido por las ciencias sociales. Apoyándose en la lógica del sentido, considera el fenómeno como un proceso que se conforma de manera permanente, y no un momento establecido de antemano.

La lectura de estos escritos permite observar cómo los grupos de investigación están construyendo una nueva perspectiva frente a la cual, seguramente, surgirán diversos puntos de vista. Bienvenidos sean. Hemos creído pertinente que una forma inicial de confrontación es presentar a ustedes, en una misma entrega, otras maneras de apreciar el problema que ocupa al tema monográfico de la revista.

Como resultado de ello, los artículos en su conjunto contemplan enfoques diversos, que van desde lo macro a lo micro, desde la sociología, la filosofía, la política, hasta la semiótica y recientes visiones del psicoanálisis. Esperamos que ello facilite una interpretación enriquecedora y útil sobre la dinámica de la violencia en Colombia.

De acuerdo con la estructura inicial de la revista, en la sección «Ciencia, universidad e investigación», invitamos a autores de reconocida trayectoria quienes han reflexionado juiciosamente sobre el tema; particularmente queremos agradecer a Guillermo Hoyos y a Juan Plata sus aportes; ellos demuestran la confianza en nuestro proceso. Las «Reflexiones desde la universidad», dan paso a artículos que emergen de las facultades de Ingeniería en Recursos

Hídricos y Economía, los cuales abordan aspectos relevantes del acontecer nacional: la problemática ambiental y el plan de desarrollo del gobierno actual. Finalmente, en «Los procesos de creación», el motivo que nos convoca es la vida y obra de dos grandes creadores colombianos: desde la plástica, la reconocida pintora Ana Mercedes Hoyos y, desde la ciencia, como pionero de la sociología en el país, Orlando Fals Borda. Manifestamos nuestra gratitud a todos aquellos que han apoyado y creído en NOMADAS y el Proyecto Investigativo que la sustenta. En especial reconocemos el apoyo definitivo otorgado por el señor Rector, Jorge Enrique Molina Mariño y por las directivas de la Universidad.


MARIA CRISTINA LAVERDE TOSCANO
Directora DIUC

Tabla de contenido

VIOLENCIA Y SOCIALIZACIÓN

El dispositivo de subjetivación escolar: el poder, el saber, el deseo
Mónica Zuleta P.

La violencia como efecto de socialización
Gisela Daza N.

La institución: una categoría a reconstruir
Gloria Alvarado F.

La investigación social como posición de subjetividad
Ernesto Hernández B.

Reflexiones generales sobre la violencia y la paz en Colombia
Fernán E. González

Democracia vivencial y cultura de la convivencia
Luis Carlos Restrepo

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACION

Ciencia, educación y desarrollo: un nuevo ethos cultural
Guillermo Hoyos

Ciencia, universidad y cultura: viejos hábitos vs. nuevos retos
Juan J. Plata C.

LOS PROCESOS DE CREACION

Viaje al Palenque Caribe de Ana M. Hoyos
María Cristina Laverde Toscano

Orlando Fals Borda: el permanente compromiso de un innovador
Humberto Cubides C.

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

La dimensión ambiental y la educación
César Humberto Arias

Notas sobre el plan "salto social" y algunas exigencias a la investigación económica
Jairo Estrada

01-nomadas

N.º 01

Identidades culturales

Septiembre de 1994
Impreso agotado

Este número presenta algunos aportes al conocimiento del fenómeno de las identidades culturales a través de la recepción cinematográfica y sus múltiples resemantizaciones; de la literatura y su modo de revelar vivencias de los individuos de una época; de la familia y de la vida cotidiana como espacios donde se percibe el pensar, el sentir y el desear del ser humano.

Con inmenso regocijo presentamos hoy la publicación institucional del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central –DIUC–, dirigida a la comunidad académica e investigativa del país.

Ella es la expresión del momento neural de un proceso que se inició hace ya varios años. Nuestra «aventura» académica ha contado con el respaldo irrestricto de las directivas de la Universidad y, en particular, de su Rector, Jorge Enrique Molina Mariño, quien con espíritu universitario ha dirigido este camino.

Ello obedece a su convicción profunda sobre el lugar que debe ocupar la investigación en la entraña de la educación superior colombiana. La investigación, lo reitera en la palabra y en la praxis, es una condición necesaria para lograr la construcción de la sociedad pujante, autónoma y pacífica que todos anhelamos. Y desarrollarla es responsabilidad ineludible de la institución universitaria.

Consideramos que el primer número de NOMADAS es la oportunidad justa para agradecer el apoyo y la confianza otorgados a este Departamento por el señor Rector, el Consejo Superior, los decanos y el Consejo Académico en general, así como por el Comité de Coordinadores de los Centros de Investigación de la Universidad.

NOMADAS, «... buscadores de puntos de agua sobre la corteza del mundo; vosotros que buscáis, vosotros que encontráis razones para marchar a otros lugares...», recoge los avances investigativos, las dudas, las inquietudes y los aciertos de la labor difícil, tesonera, Obstinada y grata de un excelente equipo de investigadores. El es nuestra mayor riqueza y la clave de los logros alcanzados. Gracias inmensas a cada uno porque se han comprometido, con mística y altruismo, asumiendo como suyo el Proyecto Investigativo de la Universidad Central, cuyas metas trascienden con creces la ejecución de investigaciones puntuales. Nos propusimos el desarrollo de Programas de Investigación, la difusión de hallazgos y la formación de investigadores, como directrices de un camino que con paso lento y seguro vamos erigiendo en nuestro andar cotidiano.

Hemos contado con la fortuna de un magnífico grupo de labores en el cual Humberto Cubides C. y Carlos Eduardo Valderrama H., asesores del Departamento, han jugado un papel determinante: su formación, la lucidez de sus iniciativas y su dedicación sin límites, han sido definitivos en la conducción del trabajo. A más de la tarea infatigable de Elena Garzón, Dora G. Rodríguez y Ruth Pinilla, tres secretarias de la mejor calidad. Gracias a ellos y a ellas, al igual que a quienes en pretérito apoyaron el programa: Mónica Mendiwelso, Alberto Maldonado y Constanza Chacón, entre otros, coadyuvaron a forjar la «utopía» y a acercarla a la realidad.

En este capítulo de reconocimientos, Colciencias ocupa un lugar especial. Su apoyo ha sido concluyente y no sólo desde el punto de vista financiero. Oportunamente nos han cuestionado, nos han alentado y nos han retado y ello, sin equívocos, ha contribuido a consolidar el Proyecto Investigativo de nuestra Universidad. Particularmente debemos referirnos a los doctores Clemente Forero P, Director de Colciencias y José Luis Villaveces C., Subdirector de Programas de Ciencia y Tecnología. De manera muy especial a Francisco Gutiérrez S. y Juan Plata, Jefe y Asistente del Programa de Ciencias Sociales y Humanas, respectivamente. Como funcionarios y como críticos nos han brindado invaluables aportes.

En la misma forma tenemos que expresar nuestra gratitud al doctor Jesús Martín Barbero, Asesor Externo del Programa de Investigaciones sobre Violencia y Socialización, quien en aras de su generosidad infinita, ha terminado enterándose de los distintos proyectos del Departamento y por ello nos hemos nutrido de la sabiduría de sus conceptos y opiniones. También gracias a quienes han sido o serán asesores externos de las distintas investigaciones: Suzy Bermúdez, Gabriel Restrepo, Fabio Zambrano, Jaime Arocha, Fernán González, Darío Restrepo y Carlos Moreno.

Igual sentimiento hacia quienes integran el Consejo Editorial de esta publicación –especialmente para Sonia Cárdenas Salazar por su desinterasada colaboración de todo momento y su Consejo de Redacción, conformado en la totalidad por directivos e investigadores de la Universidad. Por último, un reconocimiento a los funcionarios y trabajadores de la Central que han contribuido al proceso global y a darle vida a nuestra revista. En particular a Judith López, Jefa de la Oficina de Publicaciones y a Marialuz Mateus quien con ilimitada paciencia y creatividad escuchó nuestras sugerencias en el diseño y edición de la publicación.

* * * *

NOMADAS emerge del Departamento de Investigaciones, instancia que ha privilegiado los estudios en el campo de las Ciencias Sociales y Humanas; privilegio resultante de la fuerza de su dinámica, de los imperativos el país, de los parámetros señalados por distintos documentos producidos, entre otros, por el Programa Nacional de Ciencias Sociales y Humanas, y en razón del perfil humanístico institucional de la Universidad Central. En esta perspectiva, el contenido temático de NOMADAS es amplio y diverso en tanto da cabida a los avances investigativos de las diferentes disciplinas que hacen presencia en nuestras facultades y postgrados. No obstante, su énfasis está definido por el ámbito genérico de lo cultural.

NOMADAS es una parte de la travesía. Llegamos a ella cuando reconocimos la existencia ya de voces propias que querían comunicarse con el mundo. Voces que necesitaban confrontar sus hallazgos, sus preguntas y sus dudas en aquellos espacios en donde los temas de sus inquietudes son objeto de reflexión permanente. De allí la naturaleza de los objetivos que trazamos para esta publicación. El primero, difundir los avances de nuestras investigaciones a partir de escritos que recojan momentos o conclusiones de los proyectos en curso o finalizados y de la reseña de las investigaciones en ejecución.

El segundo, construir un ámbito de discusión científica y democrática en derredor de las temáticas investigativas que trabajamos en la Universidad. Para alcanzarlo, en la sección monográfica de cada número –y si es del caso, en otras secciones– contamos con la colaboración de invitados especiales que aporten, discutan y polemicen con nuestras investigaciones o los problemas teóricos y metodológicos en los que ellas se inscriben: autoridades científicas en el tema respectivo, vinculadas a nuestro proceso en calidad de asesores externos de los proyectos o como partícipes de los seminarios desarrollados en torno a cada campo de Investigación. Los temas seleccionados para esta parte de la publicación obedecen al avance de los Programas y de las distintas investigaciones que los conforman.

Así, el problema central que ocupa este primer número es el de las Identidades Culturales, en afinidad con el Programa del mismo nombre que ha concluido ya dos investigaciones, otra se encuentra en curso y dos más se inician en los próximos días. La problemática de las identidades culturales en Colombia y en América Latina ha sido preocupación permanente de la Universidad y su Departamento de Investigaciones.

Como lo señalamos en el documento marco del Departamento sobre esta temática, la identidad no es exclusivamente un problema del subdesarrollo, es sobre todo un problema antropológico. No cubre esta zona del globo, sino acaso el planeta entero. América ha sido testigo del resquebrajamiento de Europa, de su búsqueda de nuevas opciones, de nuevos ideales. Hemos presenciado los límites a que puede llegar la cultura de la racionalidad, los extremos de una «ciencia sin conciencia» como dijera Rabelais. El testimonio nos brinda un lugar privilegiado.

Es posible recoger los frutos del fracaso para construir una cosmovisión plural, tolerante y equitativa. No es fácil, pero, acaso el estudio de nuestros imaginarios, de los valores y los símbolos que nos impiden minuto a minuto considerarnos capaces de decisión y de invención, contribuya a este propósito.

En este primer número de NOMADAS presentamos algunos de nuestros aportes al conocimiento del fenómeno de las identidades culturales a través, a más de otros trabajos, de la recepción cinematográfica y sus múltiples resemantizaciones; a través de la literatura y su modo peculiar de revelar el entramado de vivencias y expectativas de los individuos de una época; a través de la familia y de la vida cotidiana como espacios donde se percibe de manera privilegiada el pensar, el sentir y el desear del ser humano.

El tercer objetivo de NOMADAS pretende aportar elementos para la reflexión pedagógica sobre los procesos de creación en la ciencia y en el arte. En la sección correspondiente, intentamos recuperar la experiencia creativa de un científico y de un artista por medio de entrevistas en profundidad, de indagaciones biográficas e investigaciones sobre sus respectivas obras.

Un cuarto objetivo, intenta abordar el análisis de problemas inherentes a las ciencias, a la universidad y a la investigación en Colombia y en América Latina. El quinto, se propone contribuir al impulso de algunas de las políticas del Departamento de Investigaciones de la Universidad Central: promover la investigación en nuestras distintas facultades y postgrados, impulsar la formación de los equipos de investigación y apoyar la generación y consolidación de una cultura científica dentro y fuera de la Institución. La revista toda está al servicio de este propósito y, en particular, la sección que denominamos «Reflexiones desde la Universidad». Cada semestre NOMADAS dialogará con los investigadores y universitarios de Colombia y de otras latitudes.

Es el tiempo justo para contarles cómo nuestros NOMADAS «siguen las pistas, las estaciones y levantan campamentos en la brisa del alba», buscando respuestas a tantos interrogantes. Búsqueda que requiere del apoyo de todos y cada uno de ustedes, nuestros amigos y cómplices en la utopía.


MARIA CRISTINA LAVERDE TOSCANO
Directora DIUC

Tabla de contenido

Análisis de recepción de cine en Bogotá: identidades culturales e imaginarios colectivos
Germán Muñoz, Gonzalo Rivera, Martha Marín

Identidad nacional, identidades culturales y familia. Las familias bogotanas 1880-1930
Miguel Ángel Urrego

La encrucijada de las identidades culturales
Luis Ernesto Ramírez V. y Carlos Eduardo Valderrama

Cultura e identidad nacional, una mirada desde la historia
Fabio Zambrano P.

Narración, escritura e imaginarios
Gabriel Restrepo P.

Sobre el ángel t-101, el exterminador t-1000, el salvador, la mujer y el dragón de celuloide
Martha Marín C.

Gregory Bateson, reunificador de mente y naturaleza
Jaime Arocha R.

CIENCIA, UNIVERSIDAD E INVESTIGACION

La institucionalización de la investigación social en la universidad colombiana
Humberto Cubides C.

LOS PROCESOS DE CREACION

La poesía y la magia en el proceso creador de Édgar Negret
María Cristina Laverde Toscano

La crítica es condición de la cultura científica
Fernando Aranguren D.

REFLEXIONES DESDE LA UNIVERSIDAD

El proceso de descentralización en tres municipios pequeños del departamento de Cundinamarca
Alberto Maldonado

La tesis como opción de grado en las facultades de administración de empresas
Oscar Arcila N.


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