Igor Zambrano, profesor de Administración de Empresas, habló con Noticentral acerca de emprendimiento, educación, economía y mercadeo.     

07 07 2017 igor zambrano experto

 

Este docente e investigador unicentralista nació en Caracas, Venezuela, estudió Biología en la Universidad Simón Bolívar y gracias a sus habilidades en matemáticas empezó a trabajar en investigaciones de mercado.

“La biología era mi pasión, algo que me encantaba cuando era joven; pero la mercadología fue un descubrimiento que me llevó, como biólogo, a ser investigador de mercados en un laboratorio farmacéutico, eso coincidió con lo que yo hacía y fui seleccionado por un departamento de investigación de mercados. Cuando conocí el  mercadeo se convirtió en mi pasión”, recuerda.

Después de las investigaciones de mercado incursionó en el mundo del mercadeo y las ventas; trabajó casi una década en el departamento de ventas, mercadeo y promociones de una multinacional y asegura que ese fue el lugar en el que se formó como mercadólogo.  

Estando allí, cursó la maestría en Administración en la Universidad Católica Andrés Bello, que le permitió ejercer cargos como director de mercadeo y ventas y gerente general para, finalmente, convertirse en emprendedor y crear su propia empresa.

Colombia

Durante ocho años administró su negocio hasta que fue consciente de que la situación de Venezuela no pasaba por un buen momento. Diez años atrás ya existía el control de cambio y ciertas limitaciones para los empresarios, fue en ese momento en que decidió venir a vivir a Colombia en compañía de su esposa.

Al llegar a Colombia imaginó que el mercado era idéntico al de Venezuela; a pesar de su experiencia en investigación de mercados, reconoce que cometió el error de creer que la economía operaba de la misma forma para luego darse cuenta de que, efectivamente, existen diferencias en aspectos como los patrones de consumo, los gustos, la inclinación al riesgo y la manera cómo se invierte.Sin embargo, previó lo que iba a ocurrir en Venezuela y contó con la fortuna y posibilidad de invertir en Colombia a pesar del control de cambio.

No había terminado de desempacar maletas cuando formó empresa en nuestro país; era comerciante y tenía puntos de venta en los centros comerciales Andino, Avenida Chile y Galerías, “me fue bien durante un tiempo, después las cosas no salieron tan bien y deje de ser empresario”, afirma.

Luego de estas expericias, Zambrano ingresó al sector educativo.

“Descubrí que quería trabajar en educación cuando fui presidente del INCAP”, afirma este investigador, quien además se desempeñó como gerente de mercadeo y ventas en industrias Kores y en Autofinancieras, para luego cursar una maestría en Mercadeo en El Externado y un doctorado en Educación en La Salle. 

Poco después, se vinculó a la UC gracias a una oferta publicada en la cual decidió participar y fue seleccionado. Actualmente, lleva 2 años trabajando en la Institución y guiado por su amor a la educación también lleva 3 años en el área de investigación de la Universidad Sergio Arboleda.

Sobre la experiencia de su llegada a Colombia recuerda: “yo llegué con una primera oleada de venezolanos que compartíamos el rasgo de ser empresarios, éramos gente que venía a invertir y a generar empleos, no la avalancha que está viniendo ahora con el problema de que el país se deterioró completamente, y la gente perdió sus oportunidades de empleo y su nivel de vida”.

Recomendaciones para invertir

De acuerdo con su formación y experiencia en el campo de los negocios, el profesor Zambrano asegura que la demanda en el mercado colombiano hoy en día es la misma de años atrás, porque el grueso de la inversión se ha quedado en pocas manos, que no necesariamente compran o demandan en el mercado local, sino en el mercado foráneo; debido a ello, los jóvenes y los nuevos empresarios ven el emprendimiento como una oportunidad de liberarse de ganar el salario mínimo.

“Colombia vive situaciones como la inequidad en la distribución de la riqueza, ha incrementado su economía en los últimos 15 años, su PIB (producto interno bruto), la cantidad de ingresos, las inversiones que han venido, pero ha habido problemas para distribuir ese dinero, eso hace que la cantidad de demanda en el mercado no haya crecido de manera acorde”, explica.  

También afirma que los colombianos deben cambiar la visión corta por una visión global, y puntualiza con entusiasmo: “hay que dejar a un lado el pensamiento de tener una ‘pequeña tiendita’ o un ‘pequeño comercio’ para ganarse 1 o 2 millones sin que lo despidan del trabajo, lo que le falta a un joven emprendedor es tener ambición, soñar con una empresa que cubra toda Bogotá, toda Colombia e incluso el planeta entero”.

La inversión extranjera 

Zambrano señala que los empresarios colombianos están invirtiendo fuertemente en el exterior y resalta como positivo el hecho de que grupos empresariales como Nutresa y Alpina, entre otros, estén invirtiendo fuera del país. 

Asegura que es necesario dejar de lado la vieja consigna Yankee go home y reflexiona: “¿queremos inversionistas aquí o ver mal al inversionista extranjero? No tiene sentido, porque Colombia está invadiendo diferentes países. Por ejemplo, Juan Valdés está yendo a los países árabes donde se produjo por primera vez el café”. 

La importancia de los profesores extranjeros en Colombia

El docente también llama la atención sobre la necesidad de invertir en educación. Desde su perspectiva, Colombia necesita muchos profesores extranjeros, porque durante casi 200 años prefirió aislarse y protegerse que expandirse y por mucho tiempo levantó barreras arancelarias, religiosas y sociales. 

“Colombia es uno de los pocos países que después de la Segunda Guerra Mundial se negó a recibir europeos, porque la mayoría de ellos no eran católicos, por ejemplo, y eso, teóricamente, lo protegió de una mezcla con culturas extrañas, pero al final fue una mala decisión, porque probablemente Colombia habría ganado mucho en riqueza cultural, en una visión más global, similar a la de Venezuela, Argentina o Chile”, puntualiza. 

Además, señala que para nadie es un secreto que Colombia vio la globalización como un enemigo y los tratados de libre comercio como una amenaza, que siempre ha existidoun freno para insertarse en el mundo y eso afecta al país  económica y políticamente.

Y concluye que, en general, para cualquier país es interesante tener profesores extranjeros,  porque traen una visión distinta del mundo y les permite a los estudiantes discutir y ampliar un poco más su visión. 

Para el, las dos caras de la educación en Colombia están muy marcadas, “la gente tiene la idea de que la formación puede ser la vía para superarse socialmente y hay un gran interés por ella en general; de otro lado, existe una visión de corto plazo y no se quiere invertir mucho en estudiar y en trabajar, por el contrario, el colombiano busca conseguir todo muy rápidamente, hasta el título profesional, cabe resaltar que aún las familias sueñan con educar de la mejor manera posible a sus hijos ‘para que salgan adelante’”.

 

Juan Sebastián Valenzuela Ospina
Coordinación de Comunicaciones
Bogotá D. C. 7 de julio de 2017
Imagenes: Departamento de Comunicación y Publicaciones 

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